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Dar de comer a un recién nacido es bastante fácil. O toman el pecho o toman el biberón, así que lo único que hay que hacer es darles leche cuando tienen hambre, es decir, a demanda, sin tener demasiado en cuenta ningún horario ni rutina.

Tras leer este primer párrafo muchas madres estarán pensando “bueno, y cada 3 horas si das biberón”, que como ya dijimos hace un tiempo, no es del todo la recomendación correcta, porque aunque muchos niños piden biberón cada 3 horas porque es el momento en que tienen hambre, muchos lo piden cada 2 horas y otros lo hacen cada cuatro. No tiene sentido hacer pasar hambre a los primeros, ni tiene sentido hacer comer a un bebé que aún no tiene hambre (aunque esto sería menos problemático).

Las dudas llegan cuando el bebé cumple seis meses y la madre llega a casa con una hoja que le ha dado el pediatra en la que se explica qué puede empezar a comer su bebé y cuáles son los horarios de los bebés a la hora de comer.

“No consigo coger una rutina con mi bebé”

Muchas madres empiezan a dar alimentación complementaria a sus hijos a los seis meses y se dan cuenta de lo difícil que es dar de comer a un bebé según unos horarios previstos. Cuando le das la comida no le apetece y cuando no la tienes preparada resulta que parece que está hambriento, unos días come a las 12 del mediodía y otro no quiere nada hasta que no le dan las 15 de la tarde.

Entonces, en este descontrol, la madre siente que algo está fallando y aparecen las dudas: “¿Le estaré dando mucho?”, “Le estaré dando poco?”, “¿Cuál es la mejor hora para que coma?”, “¿Por qué hoy no quiere ni la primera cucharada?”.

Comida a demanda, sentido común y paciencia

Cuando hablamos de bebés el mejor remedio para casi todos los males es el sentido común. El problema es que a veces las dudas son tan grandes y el miedo a hacerlo mal tan poderoso que no nos atrevemos a hacer caso a la lógica.

Es muy habitual que los bebés no tengan horarios porque, simple y llanamente, no los necesitan. Los bebés maman a demanda por una sencilla razón: ellos saben mejor que nadie cuándo necesitan mamar y cuánto necesitan tomar. Lo saben mejor que sus madres y mejor que sus pediatras.

De igual modo, los niños de 6 meses saben cuándo tienen qué comer y cuánto quieren comer, y lo saben mejor que sus madres y mejor que la hojita de instrucciones que el pediatra entrega a la madre, que no es más que una fotocopia de un papel que se entrega para todos los niños de 6 meses, como si todos fueran iguales.

Pues bien, igual que el día que comí en un restaurante en Asturias y me dijeron “¡pero qué poco comen los catalanes!”, porque dejé un montón de comida y no podía más, no todos los bebés tienen que comer la misma cantidad.

Es más, igual que los adultos tendemos a comer sólo aquello que nos gusta (aún no conozco a nadie que diga: me voy a comer este plato de verdura, que me da un asco “que pa qué”), los bebés también tienden a comer sólo aquello que les gusta. Y al principio, como no conocen apenas sabores, suelen ser muy pocas cosas.

Por lo tanto, por sentido común, los bebés tienen que comer lo que les apetezca y en el momento que les apetezca, es decir, a demanda.

La alimentación se llama complementaria, porque complementa

Sé que estaréis pensando que claro, si deciden ellos no comerán nada, y si os han dado esas hojas será porque se lo tiene que comer. Pues no, la realidad es que la alimentación complementaria no es más que la comida que se le da al bebé para que poco a poco empiece a comer, pero no porque la necesite imperiosamente (el último día de su sexto mes de vida sólo tomaba leche y al día siguiente resulta que necesita un montón de comida…).

Dicho de otro modo, la alimentación complementaria se llama así porque es un complemento de la leche, que sigue siendo el alimento principal de los bebés.

La comida se le tiene que ir ofreciendo a los bebés, a partir de los seis meses, pero no imponer. Poco a poco, día a día (o semana a semana), los bebés van comiendo más cantidad y lo hacen en el momento en que más les apetece hacerlo (que eso lo saben ellos).

Los horarios y las rutinas ya irán llegando. Probablemente el día que se siente a comer con vosotros en la mesa empiece a comer según vuestro mismo horario. Pues ya llegará ese día, no hay prisa… ¿o acaso las mujeres que vivían en las cuevas salían a mirar la posición del sol para calcular si su bebé tenía que comer ya?

Foto | Devinf
En Bebés y más | Alimentación complementaria: ¿Cuánto tiene que comer mi hijo? (I), (II) y (III), Por qué los padres nos preocupamos tanto por el crecimiento de nuestros hijos, En vacaciones ¿mantenéis las rutinas y horarios con los niños, o os los saltáis?

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