El primer lujo que te permitiste tras el parto

Toda mamá sabe que el mayor placer y la mayor alegría que tenemos tras el parto (y en nuestra vida) es poder tener en brazos a nuestro bebé recién nacido. Pero hoy hablamos de otro tipo de placeres, esos pequeños o grandes lujos y caprichos que durante el embarazo tuvimos que dejar apartados. Tras el parto, ¿cuál es el primer lujo que te permitiste?
Hay mujeres que no se privan de nada durante el embarazo, y ginecólogos que no establecen restricciones, pero otras sí se abstienen de probar alimentos o bebidas potencialmente dañinos. El cuidado del aumento excesivo de peso también puede llevarnos a dejar de lado pequeños placeres con un contenido alto en azúcares o grasas.
Comer embutido, jamón, un helado, un chuletón de carne poco hecha, salmón ahumado, sushi, donuts, chocolate, helado, bombones, mermelada, una cerveza, una copa de vino o de cava, un café... pueden ser algunos de esos pequeños lujos con los que soñabas durante el embarazo y que deseabas retomar después de dar a luz.
Incluso, dando “instrucciones” a los más allegados: al hospital, en lugar de flores prefiero que me llevéis…



No lo considero un artículo de puericultura imprescindible, pero una trona portátil sí puede resultar útil en ciertas ocasiones puntuales como si nos vamos unos cuantos días de vacaciones o solemos ir a comer a menudo a restaurantes con niños pequeños. Porque dicho sea de paso, hay tronas de restaurante que no son nada seguras.
Al recomendar nuestros compañeros de 
Cuando ponemos delante de un niño un plato de verdura lo más normal es que rápidamente lo rechace y diga que no le gusta. Solemos pensar que será el color verde o quizá la textura, lo que hace que las espinacas, las acelgas o las judias sean el máximo enemigo de nuestros niños.

