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Continuando con la entrevista realizada a Carlos González en Criatures, os ofrecemos un nuevo vídeo en el que habla de la alimentación complementaria y de cómo ofrecerla.

Contrario a lo que se suele hacer habitualmente, que es ofrecer una pauta de recomendaciones, el pediatra se guía por una única premisa: hacerlo fácil.

Es evidente que, se haga como se haga, se empiece por la fruta o por las verduras, se ofrezcan triturados o no, se haga una papilla de 200 ml o se le ofrezcan sólo un par de cucharadas, el bebé que empieza a comer acabará, en la edad adulta, comiendo solo, sin tetas ni biberones.

La comida es una necesidad, pero no la única necesidad

Esto quiere decir que no es necesario, ni recomendable, convertir el momento de la comida en un acontecimiento casi mundial. Lo ideal es ofrecer comida, en la presentación que prefiramos, y que cada niño vaya acostumbrándose a ella poco a poco, a su ritmo.

Ya hemos dicho en otras ocasiones que los bebés vienen de serie con un mecanismo autoregulador muy preciso que funciona a las mil maravillas para permitirles crecer con la energía que necesitan: el hambre.

Permitir que hagan caso a su hambre, y por lo tanto que coman cuando lo necesitan y que no lo hagan cuando no lo necesitan, es la mejor manera de que un niño crezca sin problemas alimentarios.

La comida es una necesidad, el combustible para crecer y vivir y un momento que puede ser placentero. Si los padres empezamos a desconfiar del hambre de los niños, si tratamos de convencerles para que coman más, si empezamos a condicionarles, amenazarles o engañarles lo único que estaremos haciendo es comprar papeletas para que el niño acabe, con el tiempo, cogiendo cierta aversión a aquellos alimentos con los que papá y mamá más insistían, además de transformar el momento de la comida en un simple acto de nutrición (sin disfrutar de ello).

Dejar que el niño coma solo comida sin triturar

Recuerdo que fue en una charla de Carlos González cuando oí por primera vez las palabras “baby led weaning”. Me sorprendió tanto el concepto que empecé a investigar sobre ello.

Se trata de un modo de alimentar a los niños en el que se evita acostumbrarles a tomar la comida triturada, ya que se tiene en cuenta que meses después habrá que desacostumbrarle de los triturados para acostumbrarle a comida más sólida.

Teniendo en cuenta que los bebés, tarde o temprano (digamos en un período comprendido entre los seis y los ocho meses), son capaces de coger comida y llevársela a la boca para, poco a poco ir conociéndola, chupándola, mojándola, reblandeciéndola, mordiéndola y tragándola, es un modo de alimentar a los niños plausible, práctico (no hace falta hacer dos comidas totalmente diferentes y permite que el niño coma en cualquier sitio sin tener que llevar comida preparada o comprar potitos) y más autónomo, ya que es el mismo niño el que aprende según sus ritmos y preferencias y el mismo niño el que se alimenta.

Pero los purés no son tan malos

Pues claro que no, los adultos aún tomamos purés, ¿no? Hay madres que prefieren dar purés porque les dan más seguridad o porque así comen más rápido y más cantidad.

Cada cual que lo haga como crea mejor. Como hemos dicho, se haga como se haga, el niño comerá. Cuando sea un poquito más mayor (10-12 meses), se le empieza a dejar tocar nuestra comida (o se le pone un poco en la trona) y poco a poco irá conociéndola y llevándosela a la boca. Así evitaremos que se acostumbren demasiado a los triturados y que lleguen a rechazar cualquier sólido incluso con 4 o 5 años.

¿Y si esto pasara?

No es el fin del mundo, por supuesto. La comida triturada tiene los mismos nutrientes que la misma comida sin triturar, por lo que a nivel nutricional el niño no tendrá ningún déficit ocasionado por comer de este modo.

El único problema es el engorro de tener que triturarlo todo siempre. Personalmente no haría nada, pues con el paso de los años el niño acabará comiendo comida sólida, aunque también se puede buscar atención profesional si el comer así genera angustia en la familia o incluso en el niño.

En resumen

Hojas y guías con recomendaciones sobre la alimentación complementaria hay cientos y miles y normalmente funcionan casi todas porque el niño crece, madura y acaba comiendo como lo hacen los adultos de su entorno.

El problema no es que existan, sino que haya quien se las tome al pie de la letra (o haya quien las explique como si tuvieran que tomarse al pie de la letra). Mientras se ofrezcan los alimentos a partir de una edad lógica y separados por unos días para valorar posibles alergias, las probabilidades de éxito son altas.

En cualquier caso, siempre hay incisos y pequeños consejos que se pueden tener en cuenta acerca de cada alimento, que son los que estamos tocando estos días en nuestro “Especial Alimentación Infantil“.

Vídeo | Criatures.cat

Foto | Flickr – Sami Keinänen

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