Nueve técnicas para ayudar a los niños a mejorar su comprensión lectora

Nueve técnicas para ayudar a los niños a mejorar su comprensión lectora
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Hace unos días hablamos de la noticia de que los alumnos españoles tienen cada vez menos comprensión lectora, tal y como mostró el estudio PIRLS que evalúa la comprensión lectora de 400.000 estudiantes de 4º de Primaria (entre nueve y diez años) de 57 países de todo el mundo.

Esta habilidad se puede trabajar, y por ello en este artículo ofrecemos nueve técnicas para mejorar la comprensión lectora entre los niños que os pueden resultar muy útiles.

Nueve técnicas para mejorar la comprensión lectora

La mayoría de las técnicas que os proponemos están basadas en la investigación científica. Todas ellas ayudan a mejorar la comprensión lectora:

1. Contestar preguntas

Se trata de contestar preguntas relacionadas con el texto, para comprobar si realmente se ha comprendido bien (y si no es así, poder revisarlo). También pueden leerse antes de leer el texto, para así saber a qué aspectos de la lectura se deberá prestar mayor atención. Este método es eficaz por las siguientes razones:

  • Permite al lector monitorizar su comprensión.
  • Permite revisar el contenido y relacionarlo con lo que ha aprendido o ya sabe.
  • Ofrece al lector un propósito para la lectura.
  • Le ayuda a enfocar la atención en lo que tiene que aprender.
  • Le estimula a pensar de forma activa mientras lee (se pone en práctica la memoria de trabajo).

2. Hacer preguntas

No solo responder a preguntas sobre el texto ayuda; también, hacer preguntas. El hecho de aprender a hacerse preguntas sobre el texto les obliga a combinar la información de los diferentes segmentos del mismo. Además, es una forma de estimular la creatividad y la reflexión.

3. Usar mapas o gráficos

Son los llamados organizadores gráficos. Se trata de herramientas de visualización para agrupar y resumir datos, que permiten al lector ilustrar conceptos y relaciones entre conceptos de un texto. Les ayuda también a centrar dichos conceptos y a entender sus relaciones.

A través de ellos resumen, de forma gráfica y visual, lo que han leído (o mejor dicho, lo que han comprendido del texto). Y si hay información que no han entendido bien, pueden releerla para seguir completando el gráfico. Es una forma de trabajar la memoria de trabajo y la comprensión lectora.

4. Hacer un dibujo

Conectar la parte artística (dibujo) con la cognitiva (lectura) es una buena forma de comprender mejor aquello que leemos. Esta propuesta es sencilla pero muy eficaz; se trata de hacer un dibujo (puede ser una escena, unas viñetas, un paisaje, símbolos...) que resuma lo que hemos leído. No hace falta saber dibujar bien, tan solo, poder expresar lo aprendido.

Si vemos que el dibujo queda "incompleto", o no queda claro, seguramente es porque hay partes del texto que no se han entendido, por lo que deberemos revisarlas e ir completando el dibujo.

5. Resumir el texto

Un clásico; la técnica de resumir es una de las técnicas de estudio más utilizadas en general, pero en el caso de la comprensión lectora, resulta muy eficaz. A través del resumen, los niños seleccionan las ideas importantes del texto, "qué idea les ha quedado de él". Además, el hacerlo con sus propias palabras ayuda a que el contenido se fije más fácilmente en su memoria.

Por otro lado, les ayuda a conectar las diferentes ideas, a prescindir de la información innecesaria y a recordar lo que leen.

6. Controlar la comprensión

Se trata de "monitorizar" la propia lectura. Es decir, hacer un seguimiento de su propia comprensión, para determinar lo que entienden cuando leen y lo que no. Esto les permitirá también usar herramientas adecuadas para resolver sus problemas de comprensión, en caso de que aparezcan.

Se trata de "monitorizar" la propia lectura. Es decir, hacer un seguimiento de su propia comprensión, para determinar lo que entienden cuando leen y lo que no.

El control de la comprensión puede hacerse de diferentes formas (cada lector deberá encontrar la suya propia); por ejemplo:

  • Subrayar las palabras o las ideas que no se comprendan para tratar de resolver después la duda.
  • Apuntar las ideas que sí quedan claras.
  • Repetir las frases difíciles con las propias palabras.
  • Mirar hacia atrás o hacia adelante en el texto para entender mejor.

7. Metacognición

La metacognición se refiere al conocimiento del propio aprendizaje, e implica "pensar sobre el propio pensamiento"; es, en realidad, una forma de autoconocimiento aplicado al aprendizaje.

Dentro de la metacognición, existen diferentes herramientas para ponerla en práctica. Una forma de aplicarla sería; antes de leer, aclarar el propósito de la lectura y hacer una primera ojeada.

Después, mientras se lee, supervisar la comprensión, ajustar la velocidad de lectura a la dificultad del texto y "reparar" los problemas de comprensión en caso de que aparezcan (por ejemplo, si no se entiende bien una idea, volver a leerla con más atención, preguntar, etc.). Finalmente, después de leer, se trata de comprobar qué han comprendido y qué no (pueden apuntar las ideas principales en un papel).

8. Identificar la estructura y elementos del texto

Se trata de identificar qué estructura y elementos (personajes, escenario, época, etc.) tiene la historia o el texto que hemos leído. Si se trata de una historia, trataremos de reconocer cuál es la introducción, el nudo y el desenlace. Una buena idea es apuntar palabras clave o resumidas en cada categoría a modo de síntesis: por ejemplo, en el nudo; "pelea entre los personajes".

Por otro lado, se trata de identificar los personajes principales y apuntar; quiénes son, por qué son importantes en la historia, cuál es su función, qué ocurriría si no aparecieran, etc.

9. Poner título a los párrafos

Otra estrategia para potenciar la comprensión lectora es poner un título a cada párrafo del texto. Es útil sobre todo en textos densos o difíciles. Se trata de hacer una primera lectura en voz alta, hacer una segunda lectura más pausada y consciente y finalmente, titular cada párrafo con una palabra o palabras que resuman su contenido.

Es una técnica que puede ser útil también para repasar y valorar si hay aspectos que no se han comprendido y para volver a leerlos con más calma y atención.

Foto | Portada (Freepik)

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