Criar a tus hijos con Disciplina Positiva no es decirles a todo que sí

Criar a tus hijos con Disciplina Positiva no es decirles a todo que sí
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La Disciplina Positiva es un modelo educativo que está ganando cada vez más popularidad entre las familias que quieren educar a sus hijos de forma respetuosa, sin gritos ni castigos. Son cientos los artículos sobre crianza positiva que podemos encontrar en Internet y redes sociales, lo que genera que en demasiadas ocasiones se confundan conceptos o se tengan creencias erróneas de lo que implica esta metodología.

Porque en contra de lo que mucha gente cree, criar en positivo no significa decir que sí a todo o no ser firmes con los límites. Te explicamos qué no es y qué sí es educar con Disciplina Positiva.

Disciplina Positiva no es decirles a todo que sí. "Positivo" no significa decir que sí a todo lo que el niño propone o hace. Tampoco significa aplaudir cada cosa que haga o decirle 'muy bien' a cada rato. En Disciplina Positiva se alienta y se reconoce el esfuerzo que hace el niño, pero centrándose en el proceso, no en el resultado final.

Disciplina Positiva no es no poner límites. Mucha gente cree que criar con Disciplina Positiva significa no poner límites a los niños, pues relacionan el concepto "límite" con el "autoritarismo". Pero nada más lejos de la realidad.

Los niños necesitan límites para saber cómo actuar en sociedad y crecer seguros y confiados. Educar sin límites no solo es perjudicial para el desarrollo del niño, sino que denota un estilo de crianza negligente.

Pero es posible poner límites con amabilidad y firmeza al mismo tiempo, definiéndolos correctamente e involucrando a los niños siempre que sea posible.

Disciplina Positiva no es dejar que el niño haga lo que quiera. La Disciplina Positiva apuesta por dar libertad a los niños para que crezcan como ciudadanos responsables, experimenten las consecuencias de sus actos y esto les sirva para aprender. Pero este principio no tiene nada que ver con "dejarles hacer lo que quieran" o "abandonarlos a su suerte".

Los niños necesitan un guía; un adulto firme, amable y respetuoso que les oriente y les enseñe la importancia del respeto. Porque precisamente el respeto es uno de los principios básicos de esta filosofía: respeto tanto al niño, como a las personas que le rodean y a la situación.

Disciplina Positiva no es no corregirles. Los niños no nacen con las normas sociales aprendidas. Su proceso de aprendizaje es largo y complejo, y en el camino cometerán cientos de errores.

Desde la Disciplina Positiva se contempla el error como una maravillosa forma de aprender. Los errores no hay que ocultarlos ni avergonzar al niño por ellos, pero eso no significa que no deban corregirse. Eso sí, antes de corregir es necesario conectar con las necesidades emocionales del niño, entender por qué ha actuado como lo ha hecho, y desde esa conexión buscar la forma de solucionar el problema.

Disciplina Positiva no es "mimar" o sobreproteger a los hijos. También hay quien considera que criar con Disciplina Positiva es hacer niños "mimados" (en el sentido peyorativo de la palabra), consentidos y sobreprotegidos.

Pero criar con Disciplina Positiva no significa evitar que el niño sufra, cometa errores o se enfrente a los problemas. Este modelo educativo apuesta por fomentar la autonomía del niño en todas sus áreas mediante el aliento, la invitación a la cooperación y la confianza.

Disciplina Positiva no es ser padres y madres perfectos. Mucha gente tacha de "perfectos" a los padres y madres que crían con Disciplina Positiva, porque piensan que no se enfadan, no gritan o que siempre tienen una sonrisa en los labios cuando se dirigen a sus hijos. Pero nada más lejos de la realidad.

Los padres y madres perfectos no existen, porque todos somos humanos y cometemos fallos. Pero como venimos diciendo, uno de los principios de la Disciplina Positiva es reconocer esos errores y enfocarnos en solucionarlos. También es fundamental dedicarse tiempo a uno mismo para cuidarse y mimarse, porque solo desde ese estado de conexión interior lograremos ser mejores padres y madres para nuestros hijos.

¿Qué es Disciplina Positiva?

disciplina positiva

La Disciplina Positiva no es simplemente "un método para educar a los hijos", sino una filosofía de vida y educativa basada en los principios de amabilidad y firmeza.

Se trata de un modelo de enseñanza profunda y consciente que invita al niño a reflexionar sobre las consecuencias de sus actos y a involucrarse en la búsqueda de soluciones.

Principios de la Disciplina Positiva:

  1. Amabilidad y firmeza al mismo tiempo: los límites en la educación son necesarios e imprescindibles, pero deben ser aplicados siempre desde el respeto y la amabilidad, animando y motivando al niño para empoderarlo.
  2. Los niños necesitan sentir que pertenecen, y que su contribución es bien recibida e importante. De esta forma lograremos que el niño tenga un sentido de conexión que le motivará a la hora de actuar.
  3. Todas las personas tenemos los mismos derechos y merecemos el mismo respeto, y por supuesto los niños también. Por ello, la Disciplina Positiva no contempla la superioridad del adulto a la hora de educar y se basa siempre en una relación bidireccional respetuosa.
  4. Los errores son una excelente forma de aprender, por lo que lejos de remarcarlos o castigar al niño por ellos, los utilizaremos como una oportunidad de aprendizaje.
  5. Invita a los niños a descubrir sus propias capacidades, fomentando su autonomía y animándoles a observar, pensar, sentir y decidir por sí mismos.
  6. La Disciplina Positiva es eficaz a largo plazo, pues se trabaja con herramientas que enseñan al niño habilidades de la vida que le serán útiles siempre. Las técnicas efectivas a corto plazo no son respetuosas con el niño.

Si quieres saber más sobre Disciplina Positiva y cómo ponerla en práctica con tus hijos, te compartimos este artículo donde encontrarás toda la información al respecto.

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