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Ya están aquí las orugas procesionarias: cómo evitarlas y qué hacer en caso de contacto accidental

Ya están aquí las orugas procesionarias: cómo evitarlas y qué hacer en caso de contacto accidental
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Más de media España está en alerta por una plaga de orugas procesionarias, aunque el caso es especialmente grave en la Comunidad de Madrid. Las suaves temperaturas que hemos tenido este invierno, la llegada adelantada de la primavera y la prohibión de utilizar tratamientos citosanitarios para combatirlas, han contribuido a que haya más.

Los pelos que recubren este insecto son especialmente urticantes, pudiendo provocar dolorosas reacciones en niños incluso sin llegar a tocarlas. Te contamos cómo actuar si nos encontramos con una procesión de orugas, y qué hacer en caso de contacto accidental.

Mucha precaución en el campo y la montaña

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Hay varios tipos de orugas, pero la más común es la oruga del pino o procesionaria. Durante el invierno, esta oruga anida en los característicos bolsones en los árboles, pero al llegar el buen tiempo las colonias descienden para enterrarse en el suelo.

Deben su nombre a la característica forma que tienen de desplazarse, colocándose una tras otra formando una hilera a modo de "procesión".

Los cedros y los pinos, ambos muy comunes en nuestra geografía, son los árboles de los que se alimentan en su estado larvario, de ahí que sea frecuente encontrarlas en parques, zonas ajardinadas y arboladas, el campo, e incluso en la montaña.

Este invierno se ha caracterizado especialmente por sus suaves temperaturas, y este hecho ha propiciado la supervivencia natural de un mayor número de larvas. A esto se unen las restricciones europeas con el uso de insecticidas en zonas como parques, colegios o residencias de la tercera edad, pues sus efectos podrían ser especialmente tóxicos en niños y ancianos.

Su "picadura" es especialmente irritante

La "picadura" de la oruga procesionaria es muy dolorosa e irritante (aunque en rara ocasión llega a ser grave), y los niños son especialmente sensibles a ella. Además, no es necesario tocarlas para sufrir una reacción, pues con el simple contacto de los pelos urticantes transportados por el aire, puede aparecer la irritación.

  • El contacto directo con la oruga provoca reacciones cutáneas, dolor y mucho picor, especialmente en el cuello, las extremedides y las palmas de las manos.

  • Si el contacto es indirecto es frecuente que aparezca irritación de las mucosas, sobre todo en la nariz y la garganta.

Cómo actuar si el niño entra en contacto con esta oruga

Si ocurriera una reacción por contacto, se recomienda actuar de la siguiente manera:

  • Lavar la zona afectada con agua fría para despegar los pelillos urticantes. Desde la AEPap también aconsejan utilizar una tira de esparadrapo para este fin.

  • Aplicar frío local para reducir la inflamación

  • No rascarse, para evitar empeorar la lesión

  • Consultar con el pediatra, ya que en algunos casos la picadura podría requerir de supervisión y tratamiento médico a base de antihistamínicos, antiinflamatorios o corticiodes

Consejos para disfrutar de un día de campo sin incidentes

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Con la llegada de la primavera y las altas temperaturas que estamos teniendo, uno de los planes preferidos por las familias es pasar un día en el campo o la montaña, disfrutando del aire libre y las actividades con niños.

Pero, dado que parece que este año las orugas procesionarias vienen "pisando fuerte", os damos algunos consejos para prevenir incidentes con estos insectos durante nuestra excursión:

  • En primer lugar, es importante que los niños aprendan a identificar mediante imágenes este tipo de orugas, y enseñarles que no deben tocarlas (ni siquiera a distancia utilizando palos).

Podemos explicarles que si las orugas se sienten intimidadas o atacadas lanzarán sus pelos a modo de dardos para defenderse del peligro, por lo que tampoco es buena idea situarse cerca de ellas.

  • Estar pendientes sobre todo de los niños más pequeños o bebés que ya caminan, ya que en su caso es difícil que entiendan nuestras advertencias, y su naturaleza inquieta y exploradora puede hacerles entrar en contacto con estos animales.

  • Evitar pasear o pararse a descansar y a comer cerca de pinos y cedros. Así mismo, debemos prestar especial atención en parques de columpios o temáticos con amplias zonas ajardinadas, áreas de recreso con zonas arboladas, o caminos con este tipo de árboles.

  • Si pisamos una oruga con los zapatos, debemos tratar de limpiar la suela con mucha precaución, puesto que existe riesgo de arrastrar con los zapatos sus filamentos venenosos.

  • La reacción alérgica de las orugas puede ser mortal para los perros, especialmente para los cachorros. Por tanto, si estamos disfrutando de un día en el campo con nuestra mascota, mucha atención con las orugas procesionarias.

Fotos | iStock

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