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Niños aburridos

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En esta época hay un comportamiento infantil que me llama la atención: el aburrimiento en los niños. Sí, parece mentira que los niños puedan aburrirse. Tienen un montón de juguetes y sin embargo no encuentran que hacer. Recuerdo que en mi infancia tenía mucho tiempo libre y sin embargo no me aburría. Podía jugar e imaginarme aventuras junto con mis amiguitos; y pensando en esto me asalta la duda: ¿Por qué los niños de ahora se aburren?

En los tiempos que corren las familias están abocadas al trabajo con lo cual los hijos también están atados al calendario de los padres: aparte de ir a la escuela, asisten a actividades extraescolares, dibujo, música, deporte… y para las horas que sobran está la tele, los ordenadores y los videojuegos. Resultado: siempre están dirigidos, recibiendo órdenes de un adulto que les dice a que jugar, que hacer, cómo y cuánto.

Cuando se está aburrido se busca que hacer, uno mismo decide emprender una actividad para salir del estado de aburrimiento. Y es una cosa que se aprende en la vida. Si planificamos siempre las actividades que deben seguir nuestros hijos ¿cómo aprenderán a recrear esas horas tranquilas y libres que disponen para inventarse un juego, una actividad? Hay que olvidarse de la agenda, un día sin ella es un día lleno de posibilidades. Mi hijo a veces está en casa sin hallar que hacer, yo le muestro todas las opciones que hay en casa para jugar y entre ellas está el juego del gato: le hago una cueva con una manta y le pinto unos bigotes de gato. Allí se queda horas jugando. Lo hago para demostrarle que cualquier cosa sirve para jugar, que hay rincones en la casa que se convierten en lugares secretos, divertidos y sólo para niños. A veces Lucas por iniciativa propia juega al autobús en el armario.

También es cierto que los hijos necesitan tiempo para estar con los padres, pero por otro lado deben aprender que los padres tienen sus obligaciones y sus propios “hobbies” en casa. Esto suele ocurrir con frecuencia en los hijos únicos y por sentido común he entendido que el mejor juguete para nuestro hijo es otro niño. Un grupo de niños difícilmente se aburren. Se convierten en animales, exploradores, constructores, astronautas, médicos… Cuando vienen amiguitos de Lucas a jugar en casa, se entretienen entre sí. Un momento en el cuál yo estoy apartada dejando que su imaginación vuele. Las risas, los gritos, las carreras y hasta las peleas entre ellos son un disfrute inigualable.

He extraído del libro “La voz de los niños” de Katrina Kenison (la cual también me ha hecho reflexionar para escribir este post) una vieja receta familiar que reseña la autora:

“Receta para la preparación de los niños”

  • 1 campo cubierto de hierba
  • Varios perros y cachorros (a ser posible)
  • Arena y guijarros
  • ½ docena de niños
  • 1 arroyo

Preparación:

Vierta a los niños y los perros en el campo, deje que se mezclen bien.

Vierta los guijarros sobre el arroyo, hasta que queden ligeramente espumosos.

Cuando los niños cojan un bonito color tostado, enfríelos en una bañera con agua templada.

Después de secarlos, sírvalos con leche y pan de jengibre recién horneado.

Más información | Zona Pediatrica

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