Los siete factores modificables que puedes controlar para mejorar tu fertilidad

Los siete factores modificables que puedes controlar para mejorar tu fertilidad
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Hablamos de infertilidad cuando tras 12 meses manteniendo relaciones sexuales de forma frecuente y sin ningún método anticonceptivo, la mujer no logra el embarazo.

Este problema, que afecta a una de cada siete parejas en edad reproductiva en todo el mundo, puede tener múltiples causas, siendo el origen masculino en un 40% de los casos, femenino en otro 40% y causas desconocidas en un 20%.

Entre las causas femeninas que dificultan la concepción estarían, entre otras, la baja calidad y cantidad de la reserva ovárica, los trastornos menstruales, la obstrucción en las trompas de Falopio, el SOP o la endometriosis.

Por su parte, los factores masculinos más comunes son la baja producción de espermatozoides y la presencia de patologías en su forma, vitalidad y movimiento.

Pero según nos recuerdan los expertos del portal de salud Melio, en ambos sexos también pueden darse factores ambientales y de estilo de vida que estén interfiriendo en la capacidad de lograr el embarazo. La buena noticia es que estos factores pueden modificarse, por lo que es importante conocerlos y saber cómo actuar.

Sobrepeso y bajo peso

Los problemas de sobrepeso y obesidad en el hombre se relacionan con alteraciones endocrinas, sexuales y cambios en la temperatura testicular que pueden afectar de forma negativa a su fertilidad.

Por su parte, las mujeres con sobrepeso y obesidad presentan con más frecuencia alteraciones en la fertilidad (entre otros muchos problemas de salud) y tienen más riesgo de que sus hijos sufran enfermedades al nacimiento.

La pérdida de peso en estos casos aumenta la frecuencia de la ovulación y mejora la concepción de manera natural, disminuyendo la necesidad de terapias de reproducción asistida.

Pero también, un índice de masa corporal (IMC) bajo en la mujer (≤ 18.5 kg/m2) se relaciona con mayores dificultades a la hora de lograr el embarazo, pues con frecuencia se asocia a problemas relacionados con la ovulación y alteraciones en el desarrollo del endometrio.

Tipo de alimentación

alimentación

Una mala alimentación puede afectar de forma negativa a la capacidad reproductiva de hombres y mujeres, especialmente en el caso de estas últimas, además de acarrear problemas de obesidad, altos niveles de colesterol (relacionados con infertilidad en ambos sexos) o exceso de azúcar

En el caso de la mujer, llevar una mala alimentación podría afectar a la calidad de los óvulos y a la reserva ovárica, producir desajustes en el ciclo hormonal y agravar patologías relacionadas con una disminución de la fertilidad, como el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP), amenorreas o endometriosis, entre otras.

Es por ello que los expertos insisten en que es fundamental seguir una dieta rica en grasas monoinsaturadas, baja en grasas trans, con alto porcentaje de proteínas de origen vegetal e hidratos  de carbono de bajo índice glucémico.

Igualmente, en aquellos casos en los que se precisen dietas especiales el paciente deberá seguirla a rajatabla, no solo en beneficio de su salud sino también por su fertilidad. Tal sería el caso por ejemplo de las personas celíacas, ya que no llevar una dieta adecuada puede causar alteraciones en la fertilidad, tanto masculina como femenina.

Consumo de alcohol

alcohol en el embarazo

El consumo de alcohol disminuye la fertilidad en mujeres y hombres, además de estar radicalmente desaconsejado durante el embarazo debido al efecto teratogénico que tiene sobre el feto.

Los estudios demuestran que las mujeres que consumen alcohol de manera habitual tardan más en quedarse embarazadas y son con más frecuencia infértiles. Esto se debe a que el alcohol aumenta la concentración de estrógenos y reduce la secreción de FSH (hormona folículo estimulante), impidiendo la ovulación.

En lo que respecta a los varones, el consumo crónico de alcohol se ha relacionado con anomalías en la función gonadal; esto es, disminución de la producción de testosterona, problemas sexuales como la impotencia o disfunción eréctil, o una espermatogénesis alterada.

El tabaco

Los efectos negativos que tiene el tabaco sobre la salud son incontables, y entre ellos también está la disminución de la fertilidad debido a la presencia en el humo de metales pesados, hidrocarburos policíclicos, nitrosaminas y aminas aromáticas.

Esto produce en la mujer alteraciones en todas las fases y funciones reproductivas -desde la ovulación a la implantación del embrión-, mientras que en los hombres altera la producción, movilidad y morfología de los espermatozoides.

Hábitos de vida sedentarios y ciertas prácticas relacionadas con el deporte

sedentarismo

El sedentarismo o ausencia de actividad física es un factor importante que afecta a la fertilidad de hombres y mujeres.

En el caso de los hombres se ha demostrado que la práctica de deporte regular mejora la calidad del semen, aunque hay que considerar como excepción el ciclismo, pues debido al aumento de temperatura que produce en los testículos podría hacer disminuir la calidad de los espermatozoides.

Por otra parte, el consumo de testosterona o derivados y/o esteroides anabolizantes que están cada vez más extendidos entre los deportistas aficionados (ya sea de forma consciente o inconsciente debido a que un elevado porcentaje de los suplementos producidos para deportistas los contienen sin que figuren en la etiqueta), alteran el eje de las hormonas
sexuales y pueden llegar a inhibir completamente la espermatogénesis, produciendo infertilidad.

En la mujer, el consumo de este tipo de sustancias podría hacer desaparecer los ciclos menstruales.

El estrés

estrés

De todos es sabido que el estés perjudica seriamente la salud física y emocional de las personas, y del mismo modo puede incidir de forma negativa en la fertilidad.

Y es que los problemas emocionales, el cansancio y el estrés intenso no solo disminuyen la libido (deseo sexual), sino que empujan a llevar hábitos de vida menos saludables, con lo que esto conlleva.

Además, enfermedades psiquiátricas como la depresión producen la alteración de niveles de hormonas en el organismo, lo que en el caso de los hombres se traducirá en niveles de testosterona más bajos y alteraciones en la producción espermática.

Contacto con sustancias tóxicas

Por último, los expertos destacan también la influencia negativa en la fertilidad de ciertos factores ambientales como tóxicos y productos contaminantes presentes en nuestro día a día.

Entre los tóxicos más conocidos se encuentran algunos componentes de productos de limpieza, metales pesados, pesticidas y, posiblemente, el bisfenol A -BPA, un producto químico que se puede encontrar en plásticos y envases, entre otros productos.

Fotos | iStock, Foto 3 (Cup of Couple en Pexels),

Vía | Melio

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