Qué hacer (y que no) cuando tu hijo te dice que ya no te quiere

Qué hacer (y que no) cuando tu hijo te dice que ya no te quiere
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El cerebro del niño en sus primeros años de vida es muy diferente al del adulto, y se rige especialmente por las emociones. Al ser puramente emocionales, es normal que los niños se enfaden, se frustren, griten o tengan rabietas.

En este estallido emocional, algunos niños se autolesionan, agreden a otros, faltan al respeto o incluso llegan a pronunciar unas palabras que se clavan como una estaca en el corazón de cualquier madre o padre: "¡Ya no te quiero!"

Si tu hijo te ha dicho alguna vez esta frase es probable que te hayas sentido dolido, molesto o incluso rabioso. Por eso, queremos darte las claves para manejar esta situación desde el respeto.

No, tu hijo no ha dejado de quererte

Aunque es probable que la primera vez que escuches a tu hijo decir que no te quiere te duela profundamente (no es fácil escuchar esas palabras de alguien a quien amas con toda tu alma), es necesario poner en perspectiva la situación.

Los niños son seres emocionales, y en sus primeros años de vida necesitan del acompañamiento respetuoso y positivo del adulto para aprender a gestionar esas emociones. Por eso, en este tiempo son frecuentes los berrinches, pataletas, llantos desconsolados, agresiones y palabras o expresiones fuera de lugar.

Esto no significa que el niño haya dejado de querernos, que nos odie o que busque hacernos daño con sus palabras. Simplemente es una forma de verbalizar su frustración y su rabia, buscando con ello nuestra atención.

¿Cómo actuar si mi hijo me dice que no me quiere?

"ya no te quiero"

En primer lugar, mantén la calma. Puede que instintivamente te salga reaccionar de la forma más primitiva, es decir, entrando con el niño en una guerra de poder en la que buscamos imponer nuestra superioridad a través de gritos, castigos, amenazas...

Pero lo que nuestro hijo necesita en ese momento es nuestro sostén emocional, y no una actuación "en caliente" por nuestra parte que solo va traer consigo malestar, faltas de respeto y más ira.

Ni qué decir tiene que responder a nuestro hijo con un "yo tampoco te quiero" no solo es pueril e irrespetuoso, sino una gran mentira. Y que una madre o un padre no dejan nunca de querer a sus hijos por mal que se comporten, y hacerles creer lo contrario es sumamente dañino para ellos.

En el extremo opuesto están los padres a los que les causa gracia este tipo de comentarios por parte de sus hijos pequeños. Pero aunque la escena pueda resultarnos un tanto cómica, no debemos reírnos, pues el niño podría interpretarlo como una falta de respeto a sus sentimientos y, por consiguiente, frustrarse aún más.

Así pues, y como siempre recomendamos cuando hablamos de rabietas infantiles, desde la calma deberíamos actuar de la siguiente manera:

  • Averigua qué ha causado el estallido emocional del niño.

Obviamente, averiguar la causa de su malestar no justifica lo que ha dicho y el daño emocional que nos ha podido causar, pero nos ayudará a entender mejor a nuestro hijo de cara a afrontar juntos la situación.

  • Empatiza con tu hijo y ayúdale a expresar lo que siente con otras palabras que no resulten hirientes a los demás.

Por ejemplo: "veo que estás muy enfadado conmigo, ¿quieres que hablemos de como te sientes y qué es lo que te ha hecho sentir así?"

Recuerda que no es momento de juzgar ni criticar su conducta, tampoco de sermonear. Simplemente conecta con él y con sus emociones y demuéstrale que tu amor está por encima de todo.

  • Mantén el contacto físico con tu hijo

No debe faltar el contacto físico (caricias, abrazos, una mano en el hombro...), la escucha activa sin interrupciones y el contacto visual (arrodíllate a su altura y mírale a los ojos cuando te hable). Todas estas señales demostrarán a nuestro hijo que le amamos ahora y siempre.

  • Ayúdale a recuperar la calma

Por último, ayuda a tu hijo a volver a un estado de calma con las herramientas de gestión emocional que mejor os funcionen (tiempo fuera positivo, frasco de la calma, respiración profunda, técnica de la tortuga...)

  • No le hagas sentir mal por lo ocurrido

Cuando el niño se siente sostenido, acompañado y respetado aún en un momento como este, es muy probable que después se arrepienta de lo ocurrido. En este sentido, cada niño podría manifestar su arrepentimiento de diversas formas; desde dándote un abrazo sincero, hasta verbalizando con palabras cómo se siente, mostrándose avergonzado o llorando por lo ocurrido.

Acoge y agradece con respeto su arrepentimiento, abrázalo y "quítale hierro al asunto" para que no se sienta culpable. Podemos decirle que en momentos de tensión todos decimos cosas que no sentimos, que a ti también te ha ocurrido alguna vez, pero que es importante ser conscientes de ello para buscar otras formas de manifestar nuestro enfado o disconformidad sin hacer daño a los demás.

Los niños necesitan que les eduquemos con amor y respeto, desde el ejemplo y el acompañamiento emocional. Cuando estos cimientos son sólidos, solo es cuestión de tiempo y madurez el que vayan aprendiendo a gestionar correctamente sus emociones.

Fotos | iStock

En Bebés y Más | Conecta emocionalmente con tus hijos: es más importante de lo que crees y además, ¡son todo ventajas!

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