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Esto es lo que sucede en el cerebro de tu hijo cuando está teniendo una rabieta: cómo gestionarlo

Esto es lo que sucede en el cerebro de tu hijo cuando está teniendo una rabieta: cómo gestionarlo
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Las rabietas, al contrario de lo que muchos piensan que las confunden con un mal comportamiento, forman parte del desarrollo normal de los niños. Todos los niños tienen rabietas o berrinches, pues son su manera de expresarnos un enfado o una frustración para la que aún no tienen herramientas para gestionar.   

Entendiendo qué sucede en el cerebro de los niños en ese momento, podemos comprender mejor por qué reaccionar con una respuesta agresiva o evasiva no es el camino y en cambio debemos gestionarlas con respeto y empatía.  


Según R. Douglas Fields , neurocientífico y autor del libro 'Why We Snap: Understanding the Rage Circuit in Your Brain', una rabieta involucra dos partes del cerebro: la amígdala, que es la principal responsable de procesar emociones como el miedo o la ira; y el hipotálamo, que en parte controla funciones inconscientes como la frecuencia cardíaca o la temperatura. Piensa en la amígdala como el detector de humo del cerebro y en el hipotálamo como alguien que decide si poner gasolina o agua en el fuego, con hormonas como la adrenalina y el cortisol.

Cuando el niño está frente a una situación que le provoca frustración o estrés, la amígdala detecta una amenaza y el hipotálamo activa el mecanismo.

Tu hijo puede experimentar latidos cardíacos acelerados, palmas sudorosas y músculos tensos (algunos niños se autolesionan). Por mucho que quieras razonar con él en ese momento, no esperes que te escuche. La respuesta al estrés reduce la capacidad ya limitada de autocontrol del niño, una función generalmente asociada con la corteza prefrontal.

La corteza prefrontal entra en acción cuando alguien siente miedo o rabia, pero contiene o controla el sentimiento para ocuparse mejor de la situación inmediata. 

Pero, según menciona el Dr. Fields en NYTimes, la corteza prefrontal no se desarrolla completamente hasta la edad adulta y la inhibición y el control de los impulsos se encuentran entre las funciones más complicadas de esta parte del cerebro. "Entonces, cuando intentas razonar con un niño, estás apelando a una parte del cerebro que no funciona completamente".

Actúa como la tapa de una olla a presión 

rabietas

Una comparación que me parece que nos hace entender muy bien qué le sucede al niño durante una crisis (llámale, rabieta, berrinche o estrés) y cómo podemos gestionarlo los padres en ese momento, es la de una olla a presión con la corteza prefrontal actuando como tapa.

“En estos momentos, la intensidad del sentimiento abruma la capacidad del niño para organizarlo, por lo que los sentimientos se vuelven más fuertes que la tapa”, señala la Dra. Mary Margaret Gleason, psiquiatra de niños y adolescentes del Hospital de Niños de The King's Daughters en Virginia y consultora de la Universidad de Tulane.

Nosotros, como adultos y padres con un cerebro ya desarrollado, podemos ayudar a nuestro hijo siendo la tapa de la olla, actuando como sustituto de su corteza prefrontal durante el momento de crisis.

Cómo gestionar las rabietas: las tres "A"

Sabiendo esto, ¿qué podemos hacer los padres? ¿Cómo nos convertimos en esa tapa de la olla que ayude a calmar al niño en un momento de crisis?

1) Anticípate a la rabieta

No siempre podremos anticiparnos a las rabietas de nuestros hijos, -y de hecho pequeñas dosis de frustración son necesarias y les ayuda a crecer-, pero muchas veces podemos evitar las causas que la provocan.

Por ejemplo, si sabemos que nuestro hijo siempre se enfada en el supermercado porque no le compramos unas galletitas o unas chucherías que desea, podemos anticiparnos. Antes de ir a comprar, fuera del ámbito del supermercado, le explicamos por qué elegimos no comprar alimentos que no saludables. Seguro que lo entenderá y en la próxima compra no actuará igual.  

2) Acompáñale durante la rabieta

Muchos piensan que es mejor dejar solo al niño hasta que se le pase la rabieta, pero desentendernos no es la solución. Si ignoramos su llanto o rabia se sentirá incomprendido y humillado. 

Si te quedas a su lado acompañándole sentirá que estás ahí para ayudarle a superar el momento.

3) Abrazos y palabras empáticas, no castigos

El castigo funciona como la gasolina en un incendio. No servirá de nada y sólo hará que el niño se sienta más incomprendido y humillado. Algunos niños rechazan el contacto físico y no se dejan tocar, mientras que otros necesitan sentir un abrazo que le arrope durante ese momento de frustración.

Las palabras también son importantes en ese momento, y es mejor no decir nada que minimizar sus sentimientos con frases como "no pasa nada" o "te pones feo cuando lloras". En cambio, procura decir frases empáticas como "te entiendo" o "aquí me tienes".

Cuando pase la rabieta, ya calmados en casa, podéis hablar de qué le ha hecho enfadar y ayudarle a identificar las emociones que ha tenido en ese momento.

Esperamos que entendiendo cómo funciona el cerebro del niño durante una rabieta podáis comprender mejor sus reacciones en determinados momentos, y ayudarles a gestionar con empatía y respeto esos momentos de frustración.

Foto | istockphoto y Ba Phi

Vía | NYTimes

En Bebés y más | Tarjetas para identificar emociones y ayudar a los niños a expresar lo que les ocurre: un recurso para gestionar las rabietas

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