Desarrollo cognitivo en el niño: la etapa de las operaciones concretas de los 7 a los 11 años

Desarrollo cognitivo en el niño: la etapa de las operaciones concretas de los 7 a los 11 años
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Seguimos con la Teoría del desarrollo cognitivo propuesta por el psicólogo y biólogo suizo Jean. Piaget.

En artículos anteriores hemos conocido la etapa sensoriomotora (0-2 años) y la etapa preoperacional (2-7 años), y hoy conoceremos la tercera etapa de su teoría; la etapa de las operaciones concretas (7-11 años).

En esta etapa destaca el desarrollo, en el niño, de un pensamiento mucho más organizado, lógico, estructurado y racional. Sin embargo, aún no es un pensamiento abstracto.

Aspectos relevantes de la etapa de las operaciones concretas

La etapa de las operaciones concretas es la etapa de la infancia media; se extiende de los siete a los 11/12 años, aproximadamente. Viene después de la etapa preoperacional (2-7 años), descrita en un artículo anterior, y antes de la etapa de las operaciones formales (11/12 años en adelante).

En esta etapa, el niño va adquiriendo, progresivamente, una mayor capacidad para organizar sus ideas, y va desarrollando también un pensamiento más lógico y racional.

En esta etapa, el niño va entendiendo cosas que antes no entendía, argumenta las cosas y, además, puede resolver problemas más complejos, de forma más eficaz (sobre todo, a través del lenguaje y el razonamiento).

La llegada del pensamiento lógico

Como hemos visto, en esta etapa llega el pensamiento lógico. En la fase anterior, la etapa preoperacional, el niño aún no disponía de un sistema lógico global que pudiera aplicar con confianza a los problemas.

En cambio, en la etapa de las operaciones concretas, el niño ya posee este sistema.

El sistema de pensamiento operacional se basa en el uso de operaciones mentales. Pero, ¿de qué hablamos exactamente?

Las operaciones mentales en esta etapa

Una operación mental (también llamado esquema operatorio), es una acción representada mentalmente, que obedece a ciertas reglas lógicas de organización, y que forma sistemas integrados con otras operaciones.

Estas operaciones son, en muchos aspectos, similares a los esquemas de acción de la etapa sensoriomotora, que ya conocimos en un artículo anterior.

Estas operaciones implican siempre alguna forma de acción, es decir, implican "operar" sobre el mundo para comprenderlo.

Además, no se dan de forma aislada, sino que se organizan en un sistema mayor de estructuras cognitivas interrelacionadas (es decir, el niño ya es capaz de establecer relaciones entre sus ideas, por ejemplo).

Y todas estas operaciones mentales, basadas en la lógica, el niño ya puede utilizarlas para comprender el mundo de forma más realista (menos fantasiosa).

Sin embargo, aunque el avance en el pensamiento lógico es muy importante, el niño aún no puede aplicar la lógica a ideas abstractas o hipotéticas; solo a objetos físicos.

Es por ello que la etapa se denomina etapa de operaciones concretas (y no de operaciones formales, que ya sería la siguiente etapa que propone Piaget).

Esquemas sensoriomotores vs. esquemas de las operaciones concretas

La primera diferencia entre ambos tipos de esquemas es cómo se expresan las acciones del niño en cada uno de ellos. Así, los esquemas de acción sensoriomotores se expresan siempre en una acción manifiesta; por ejemplo, intentar alcanzar un objeto, agarrarlo, manipularlo...

En cambio, en los esquemas de operaciones concretas, las acciones son internas (no externas; es decir, es el propio pensamiento el que opera) y además, reversibles (esto quiere decir que se pueden "deshacer").

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En otras palabras; en la etapa de operaciones concretas, los niños ya desarrollan una forma lógica de solucionar los problemas, de forma mental.

A esta forma lógica de resolución de problemas el niño ha llegado, lentamente, desde la aparición de la función simbólica, durante la etapa preoperacional, entre los dos y los cuatro años.

Transformar mentalmente los objetos

Así, las operaciones mentales de la etapa de las operaciones concretas son acciones internas que permiten al niño realizar transformaciones mentales con los objetos.

Por ejemplo, les permiten combinarlos, reordenarlos, etc. Encontramos tres características en este tipo de operaciones concretas:

  • Son acciones organizadas.
  • Son acciones internalizadas.
  • Son acciones reversibles.

El concepto de irreversibilidad de las acciones

Sobre el concepto de irreversibilidad de las operaciones mentales en esta etapa, queremos aclarar que esto significa que:

El niño es capaz de anticipar mentalmente la variación que se ocasionaría si se realizara un acción y a la inversa, para reconstruir el estado inicial, anulando mentalmente la transformación hipotéticamente producida.

Además, el niño ya no necesita manipular directamente los objetos para comprobar la transformación que se produce en ellos, sino que puede hacerlo mentalmente.

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Gracias a la propiedad de la irreversibilidad, el sistema cognitivo (mental) del niño (es decir, sus pensamientos) le permiten llegar a una comprensión del mundo realista y no distorsionada.

Cinco características fundamentales de la etapa de operaciones concretas

Según Piaget, destacan cinco características básicas en el pensamiento del niño durante esta etapa evolutiva.

Se trata, en realidad, de propiedades o habilidades mentales que pueden utilizar para resolver problemas y entender mejor la realidad:

Conservación

El principio de conservación significa que el niño tiene la capacidad para comprender que un objeto puede cambiar su apariencia, pero no su cantidad.

Para entender mejor el concepto, pongamos un ejemplo: tenemos un vaso lleno de agua y pasamos el agua a otro vaso más ancho y bajo. Los vasos tienen una forma diferente, pero la cantidad de agua es la misma (aunque está distribuida de otra forma).

El niño en la fase de operaciones concretas puede entender esto, pero no antes (por ejemplo, a los cinco años).

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Clasificación

La clasificación implica la capacidad del niño para identificar las propiedades de los objetos y para clasificarlos en base a ellas, es decir, en base a un criterio. Así, hacen categorías y, además, pueden ordenar estas categorías en jerarquías.

Seriación

La seriación implica que el niño sea capaz de establecer un orden mental entre elementos que pueda contar; es decir, pueden ordenar los objetos según sus características. Por ejemplo, según su tamaño, altura, peso...

Piaget llevó a cabo un experimento para comprobar esta propiedad: ponía, frente a los niños, tubos de diferentes tamaños, y tenían que ordenarlos, del más grande al más pequeño.

Los niños de entre tres y cuatro años tenían dificultades a la hora de realizar la tarea, y a los siete años ya podían realizar la tarea sin problemas.

Descentramiento

El descentramiento es la capacidad de los niños para tener en cuenta ciertos aspectos de las situaciones que pueden generar conflictos.

A través de esta detección, pueden buscar una solución a los problemas de forma más racional y eficaz.

Transitividad

Finalmente, esta propiedad de la etapa de las operaciones concretas es la que les permite a los niños encontrar una relación entre dos o más elementos.

Así, a través de la transitividad pueden relacionar ideas y conceptos mediante la lógica; por ejemplo, pueden llegar a la conclusión de que un peine, un cepillo de dientes, el papel higiénico y el jabón son objetos relacionados con la higiene personal.

Si quieres conocer la cuarta y última etapa de la Teoría del desarrollo cognitivo de Piaget, la etapa de las operaciones formales (11/12 años en adelante), ¡no te pierdas el próximo artículo!

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