¿Cómo saber si el desarrollo de mi bebé es normal?

¿Cómo saber si el desarrollo de mi bebé es normal?
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Un recién nacido tiene mucho que aprender. Durante los primeros 2-3 años de vida adquiere nuevas habilidades motoras, de los sentidos, del lenguaje y emocionales; esto recibe el nombre de desarrollo psicomotor.

Cada bebé y cada niño tiene su ritmo. Algunos son capaces de mantenerse sentados solos a los seis meses y otros no lo logran hasta los nueve; unos caminan sin ayuda antes de cumplir el año y otros lo consiguen a los 18 meses. Y, aunque muchas de estas variaciones son normales, conviene saber qué situaciones son preocupantes y cuándo debemos consultar.

¿Qué es normal en el desarrollo del bebé?

Los niños no evolucionan todos al mismo tiempo, al igual que un mismo niño no se desarrolla igual en todas las áreas. Así, habrá algunos que muestren mucha destreza en desarrollo motor grueso y menos en lenguaje o en desarrollo motor fino, y viceversa.

Tampoco adquieren un hito de un día para otro, sino que es un proceso progresivo y no hay una edad exacta a la que todos los niños adquieran un hito determinado. Pero sí existen unos márgenes de normalidad (que son muy amplios) dentro de los cuales se encuentran la mayoría de los niños.

Cuando nacen, los bebés tienen una serie de reflejos primarios o primitivos; son movimientos que realizan de forma involuntaria en respuesta a determinados estímulos y que van desapareciendo cuando crecen.

Algunos de los más conocidos son el reflejo de prensión palmar (doblan los deditos cuando presionamos su palma, cogiéndonos el dedo), el reflejo de búsqueda (si les rozamos la mejilla o alrededor de la boca la desvían buscando) y el de succión, que les permiten alimentarse;  el reflejo de Moro (si les dejamos caer hacia atrás abren ambos brazos) y el de marcha automática (si les colocamos de pie dan unos pasitos).

Todos estos reflejos están presentes al nacimiento y se van perdiendo conforme crecen; así, por ejemplo, entre el mes y los dos meses desaparece el reflejo de marcha automática, hacia los dos meses desaparece el reflejo de búsqueda, hacia los cuatro el de succión y entre los cuatro y los seis meses el de Moro.

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Al principio, los recién nacidos son muy dependientes pero progresivamente van desarrollando distintas habilidades o comportamientos que conocemos como hitos del desarrollo y ganando autonomía:

- Sonrisa social. El ser humano sonríe desde el nacimiento, pero la sonrisa de los recién nacidos es más bien un acto reflejo. Es entre las 4 y las 6 semanas cuando comienzan a sonreír en respuesta a algo que les agrada.

- Control cefálico. Los recién nacidos no son capaces de sostener la cabeza; es hacia los 2-3 meses cuando logran el tono muscular suficiente y la capacidad para hacerlo.

- Coger objetos. Entre los cuatro y los seis meses los bebés juntan las manos y pueden coger objetos. Hacia los seis meses se los llevan a la boca (es su manera de explorar a esta edad). Más adelante, hacia los 7-8 meses pueden lanzarlos o pasárselos de una mano a otra.

- Sedestación. Entre los seis y los ocho meses los bebés son capaces de mantenerse sentados solos si los colocamos en esa posición. Será más adelante, a partir de los 9 meses, cuando logren sentarse por sí solos.

- Bipedestación. Entre los nueve y los 12 meses la mayoría son capaces de ponerse de pie con apoyo (agarrados a algo, un sofá, una mesita...)

- Pinza digital. Hacia los nueve meses son capaces de hacer la pinza entre pulgar e índice y comienzan a coger pequeñas cosas.

- Deambulación. Entre los 12 y los 18 meses, la mayoría de los niños se suelta a andar sin apoyo. A los 13 meses, la mitad lo han conseguido.

- En cuanto al lenguaje, a los dos meses comienzan a balbucear, a los cuatro meses hacen pedorretas y “ajos” y a partir de los 6 meses comienzan a decir algunas sílabas “da”, “ba”, “la”, “pa”. En torno a los nueve meses pueden decir bisílabos no referenciales (por ejemplo, pa-pa, ma-ma sin referirse a su madre o padre) y hacia el año comienzan a decir algunas palabras con significado (mamá, papá, tete). También a esta edad comprenden órdenes sencillas e identifican su nombre. A los dos años tienen un vocabulario de entre 20 y 50 palabras y pueden hacer frases de dos o tres palabras con verbo.

¿Cuáles son variantes de la normalidad?

Algunos de estos comportamientos no son iguales en todos los niños, sin que esto se considere una alteración. Por ejemplo, algunos niños aprenden a caminar sin haber gateado previamente. Otros se desplazan sentados sobre el culete o gatean con una rodilla y el pie contrario. Y esto es normal.

Tampoco debemos preocuparnos si cuando empiezan a caminar lo hacen de puntillas.

También puede producirse un tartamudeo fisiológico entre los dos y cuatro años, que desaparece con el tiempo.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

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Aunque cada niño lleva su ritmo, hay algunas situaciones que pueden ponernos en alerta y que requieren que el niño sea valorado por su pediatra, sin que esto implique que necesariamente vaya a tener algún problema.

Dentro de estas podemos distinguir tres grupos: no adquirir los hitos correspondientes a la edad, la persistencia de reflejos arcaicos a una edad a la que deberían haber desaparecido y la aparición de comportamientos considerados anómalos a cualquier edad.

Signos de alerta del desarrollo del bebé

Dentro de los hitos del desarrollo, algunos signos de alerta del desarrollo psicomotor son:

- No tener sonrisa social ni seguir con la mirada con tres meses

- No tener sostén cefálico con cuatro meses

- No mantenerse sentado sin apoyo a los nueve meses

- No caminar sin apoyo a los 18 meses

- Dentro del lenguaje, no vocalizar con tres meses, no emitir bisílabos o no responder a su nombre con 12 meses o no decir ninguna palabra con significado a partir de los 16 meses también son signos de alarma

En cuanto a los reflejos arcaicos, van desapareciendo según crecen los niños. Así, el reflejo de prensión palmar desaparece sobre los cuatro meses, el de marcha automática en torno a las seis semanas y el de Moro hacia los 2-4 meses. La persistencia de los reflejos arcaicos más allá de los seis meses, se considera un signo de alarma.

¿Cómo valoramos los pediatras las alteraciones del desarrollo?

Para valorar posibles problemas en el desarrollo de los niños existen diferentes escalas, que, de manera similar a las gráficas de desarrollo, identifican a los niños que no siguen los patrones de la mayoría, sin que esto signifique que necesariamente tengan un problema.

Nosotros realizaremos una evaluación y un seguimiento más exhaustivo a esos niños a fin de identificar posibles problemas cuanto antes.

¿Qué podemos hacer para estimular el desarrollo de nuestros bebés?

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Esta es una pregunta que aparece con frecuencia en las revisiones de niños sanos. Durante los primeros meses de vida recomiendo mucho contacto físico, mirarles mientras les damos el pecho o el biberón, cantarles, hablarles mucho y contarles cuentos.

Es recomendable también ponerles boca abajo, aunque sea durante cortos períodos al principio (“tummy time” en inglés).

Otras de mis recomendaciones es jugar mucho en el suelo. Colocarles sobre una mantita o una alfombra de juego y dejarles que exploren. Ofrecerles diferentes juguetes y dejar que ellos los miren, los cojan…dejar algunos más alejados para favorecer su movimiento.

Como último consejo, no forzar posiciones para las que no están preparados. No sentarlos cuando aún no se mantienen sentados; la mejor forma de fortalecer el tronco es ponerlos en el suelo y que se volteen. No ponerlos de pie si ellos no se ponen de pie por sí mismos. Para favorecerlo deben tener a su alcance superficies sobre las que puedan apoyarse: una mesa, un sofá, un taburete… Tampoco conviene forzarlos a caminar dándoles las manos. Deben ser ellos los que se pongan de pie y posteriormente caminen agarrados a diferentes superficies y, más adelante, caminen sin apoyo. Los taca-tacas están totalmente desaconsejados.

Cómo estimular a tu bebé, según su edad:

En la Guía para padres de la Asociación Española de Pediatría podemos encontrar muchos otros consejos ordenados por franjas de edades.

Para estimular el lenguaje, es recomendable hablar mucho a los niños, cantarles canciones, poner música y contarles cuentos. Es recomendable ponernos a su altura cuando les hablemos y mirarles, que puedan ver cómo se mueve nuestra boca. A partir del año podemos estimular el uso de onomatopeyas (sonidos de animales, de vehículos…) así como palabras cotidianas (toma, dame). Es recomendable usar “palabras adultas”: chupete en vez de tete, perro en vez de gua gua… No conviene que les corrijamos cuando cometen algún error; es preferible que repitamos su frase bien dicha.

En resumen...

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Cada bebé y cada niño lleva un ritmo distinto de desarrollo y no debemos obsesionarnos ni comprarlos sistemáticamente con otros niños. La edad a la que alcanzan los hitos del desarrollo varía de unos niños a otros y los márgenes son muy amplios. Sin embargo, sí existen algunos signos de alarma ante los cuales debemos consultar al pediatra, sin que esto signifique que nuestro hijo tenga un problema.

No sonreír con dos meses, no sujetar la cabeza con cuatro meses, no mantenerse sentado con nueve meses, no reconocer su nombre con 12 meses, no decir ninguna palabra con significado a los 16 meses o no caminar sin apoyo con año y medio (18 meses) son algunos de estos signos de alarma.

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