
Unos de los posts que más quebraderos de cabeza me ha dado durante mi andadura en este blog ha sido el que se preguntaba si las madres se alimentaban adecuadamente durante la lactancia. En él me hacía eco de un estudio realizado en el que se señalaban ciertas carencias nutricionales que, en general, las madres lactantes presentaban (como cualquier otro sector poblacional).
La polémica vino porque uno de los datos ofrecidos por el autor, referido a las cantidades de hierro recomendadas, fue señalado popularmente como un error cometido en el estudio y le quitaba validez.
Sin embargo, investigando un poco más, conocimos que los datos acerca del hierro no estaban equivocados, al menos no según los valores de referencia incluidos en el estudio. Así lo comenté en una actualización del post.
No sólo yo me hice eco de este estudio y sus conclusiones, también cuestionando el dato polémico referido a la cantidad de hierro que la mujer debía ingerir durante la lactancia.






No se trata de comer por dos sino de comer bien. Y aunque siempre buscamos (y encontramos) excusas para no poder llevar una correcta alimentación, el embarazo es el mejor momento para cumplir con los buenos propósitos.
Pasa de ser una recomendación a una necesidad, según indicaron los especialistas en el simposio “Prevención de yodo en el embarazo”.