
Durante el embarazo, más que nunca, la madre debe escoger alimentos seguros para garantizar un adecuado desarrollo del bebé. Por ello, es fundamental tener en siempre presentes algunos consejos para una alimentación segura en el embarazo.
Enfermedades producidas por bacterias que se encuentran en los alimentos como toxoplasmosis, listeriosis o salmonelosis pueden tener consecuencias muy graves en embarazadas. Los microorganismos atraviesan la barrera placentaria y entran en contacto con el feto, pudiendo provocar malformaciones, daños en el bebé, parto prematuro e incluso muerte fetal.
Asimismo, también hay que estar precavidas ante posibles contaminantes, alimentos procedentes de cultivos transgénicos o el exceso de mercurio presente en algunos pescados.
Por tanto, mucha atención a las infecciones alimentarias que suponen un riesgo en el embarazo y cómo prevenirlas.




Una de las cosas que muchas mujeres llevan mal durante el embarazo es no poder tomar jamoncito serrano ni ningún otro embutido durante la gestación para evitar el contagio de la toxoplasmosis. Suelen existir muchas dudas sobre si es posible comer embutido tras cocinarlo o congelarlo, por que al parecer no hay un consenso al respecto, y muchos médicos tienen opiniones diferentes. Vamos a intentar aclarar un poco el tema.
La toxoplasmosis es una infección causada por un parásito (toxoplasma gondii) que no reviste gravedad en los adultos sanos, pero sí en las embarazadas.
El toxoplasma gondii es un parásito que se encuentra en la carne de res cruda o carnes infectadas que no estén bien cocidas, en frutas y verduras sin lavar, en el polvo, en la tierra, en arena higiénica que esté sucia para gatos y en lugares al aire libre donde hayan heces de gato. Este parásito puede provocar una enfermedad llamada toxoplasmosis, que puede ser especialmente nociva para la mamá y para el bebé.