
Los antibióticos son medicamentos muy poderosos que con frecuencia son mal utilizados por los padres por desconocimiento. No deben administrarse para curar enfermedades a la ligera pues puede llegar ser peor la cura que la enfermedad. Veamos entonces en qué casos son útiles lo antibióticos y en cuáles no.
Los antibióticos son sustancias medicinales que sirven para combatir a un tipo de microbios llamados bacterias, que colaboran con las defensas naturales del cuerpo para eliminar e impedir que se reproduzcan. Proviene del griego anti: contra y bios: vida.
Por lo tanto, los antibióticos están recomendados sólo para curar infecciones causadas por bacterias sensibles al antibiótico, es decir que pueden ser atacadas por él. Siempre es el pediatra quien debe determinar la causa de la infección e indicar el tratamiento más adecuado.








