
Los objetivos de estos métodos conductistas, sean el de las niñeras televisivas, el doctores que se empeñan en considerar trastornos el sueño normal y evolutivo del bebé, los metodos suavizados con los refuerzos positivos buscan el mismo objetivo, la espantosa imagen de la infancia de un tertuliano que ha cambiado el servicio de menores por los gritos en la tele o cierto juez que no tiene ningún reparo en defender los cachetes, son, al final, lograr que los niños resulten lo menos molestos posible para sus padres, obedezcan normas sean estas lógicas o no, y negar la validez de los sentimientos de los niños y su sufrimiento.
Ahora, cuando esta ideología que considera el niño manipulador y necesitado de mano dura, ha tomado los medios, es cuando más peligrosa se vuelve, pues ofrece a los padres desorientados un modelo de conducta desapegado que usa las técnicas de represión para amaestrar a los niños. Por supuesto, además, se presentan estos métodos mediáticos, como sustentados en la Ciencia y su metodología.
El conductismo funciona
Esto no quiere decir que yo niegue que el conductismo tiene efectividad en algunos casos. De hecho, existen corrientes terapeúticas que usan el conductismo, matizado, para lograr que algunas personas adquieran una mejor imagen de si mismos o aprendan a desarrollar pautas de comportamiento más sanas.









