
Los cinco sentidos del bebé se ponen en marcha en el vientre materno, por tanto al nacer ya están en pleno funcionamiento. Es a través de ellos que empiezan a recibir los estímulos del exterior y a relacionarse con las personas y el entorno.
Durante la gestación podía distinguir niveles de luz y oscuridad y oir las voces y los sonidos, sentir la calidez del útero y los estímulos sensoriales provenientes del exterior, así como el olor y el sabor del líquido amniótico que tragaba.
Pero una vez que nace, recibe un montón de estímulos nuevos, los cuales procesa y reacciona ante ellos de formas diferentes. Esas reacciones son las que nos permiten conocer sus preferencias y sobretodo, satisfacer mejor sus necesidades.









