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El instinto maternal

Ser niña, crecer, estudiar, trabajar, encontrar una pareja estable y tener hijos. Parece que esta es la secuencia lógica que seguimos casi todas las personas (hombres incluidos) y parece que siempre se ha dado por sentado que suele ser la mujer la que empuja al hombre, normalmente más inmaduro, a dar el paso de ser padres, por una cuestión de instinto, de despertar del deseo de ser madre.

Últimamente, en cambio, se está dudando cada vez más de que exista el llamado instinto maternal, ese que hace que una mujer sienta la necesidad o el deseo de ser madre, ese que consigue incluso que el embarazo sea contagioso, y se duda de él porque cada vez hay más mujeres que deciden no tener hijos.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en la comunidad de Madrid había en 1991 un 6% de hogares con parejas sin niños. En el 2001 aumentó al 9,8% y en el 2011 ya había un 14,5%. La tendencia es pues al alza y este aumento es el que está originando la duda de si el deseo de tener hijos en las mujeres existe en realidad o si las mujeres simplemente han deseado ser madres siempre porque es lo que se ha esperado de ellas.

¿No tener hijos?

Hace unos años, cuando sólo tenía un hijo, me encontré con una mujer que me conocía desde mis 11 años que se asombró al verme como padre (“¡Pero si te conozco desde que eras así de pequeño y ahora te veo con un hijo!”), que se excusó en cierto modo por haber decidido no tener hijos. Según me comentó habían tomado la decisión, ella y su pareja, por no verse como padres, por querer dedicar sus vidas a otras cosas.

Me imaginé como ellos y la verdad es que me dio tristeza, me sentí vacío y frío, pero claro, yo soy el cuarto de seis hermanos y ahora tengo tres hijos. Supongo que mi visión de familia dista bastante de la que era la suya y si ahora nos volviéramos a ver y viera mis ojeras crónicas, mis nuevas arrugas y mis tres hijos revoloteando alrededor mío cual abeja en busca de su polen seguro que sería ella la que podría relatar un montón de sensaciones más o menos desagradables al imaginarse en mi papel de padre, o en su papel de madre.

Con esto quiero decir que la decisión de ser o no madre o padre es personal y que debería ser respetada por todo el mundo. No es lo más habitual, porque lo que se ha hecho siempre es tener hijos, pero eso no hace que sea motivo de crítica. Hasta ahora una mujer que decidía no ser madre era mal vista, mal entendida y entraba directamente a formar parte de un extraño círculo de mujeres marcadas como “raras a las que no les gustan los niños”. Pero, como digo, decidir no tener hijos es una decisión tan respetable como decidir tenerlos, porque hoy en día se puede decidir hasta tener hijos que no has parido, gracias a las adopciones, por ejemplo.

¿Existe el instinto maternal?

Yo creo que sí, por la misma razón que ayer os contaba en la entrada sobre los juguetes de niño y de niña que las niñas de pocos meses ya se decantan por las muñecas. Creo que el deseo de ser madre existe y que es más o menos intenso en según qué mujeres.

Lo que pasa es que de igual modo que muchos instintos son controlados por nuestro raciocinio y por nuestros aprendizajes (instinto sexual tenemos todos, pero hemos aprendido a controlarlo para dejarlo salir en momentos concretos, por ejemplo, de igual modo que hay personas que escogen no hacer uso de él), es muy posible que muchas mujeres no sientan esa necesidad de ser madre, o que la sientan pero escojan no serlo al poner en la balanza los pros y los contras.

¿Creéis vosotros que existe?

Ahora es vuestro turno, ¿qué pensáis del tema? ¿Existe el instinto de perpetuar la especie, existe el deseo de ser madre como instinto?

Foto | christyscherrer
En Bebés y más | Reflexiones sobre el “ser madre”, texto de Isabel Allende, La obsesión por quedar embarazada, ¿Por qué queremos ser padres?

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