Macrosomía: las causas y riesgos de nacer demasiado grande.

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Hace unos días nacía en Zacatecas, México, una pequeña que pesó más de seis kilos. Su estado es delicado y hubo de ser ingresada por problemas respiratorios. Y es que nacer demasiado grande tiene sus riesgos.

Los bebés con excesivo peso o altura pueden presentar problemas de salud o un nacimiento más complicado, aunque hoy en día la mayoría de los casos son detectados previamente evitando males mayores.

Se calcula el peso y la altura considerando también la edad gestacional, pero en general los bebés que sobrepasan los parámetros de las tablas son considerados de riesgo. Por encima de los 4 kilos comienzan a ser observados, pero los casos que se vigilan como potencialmente patológicos son los que alcanzan pesos superiores a 4 kilos y medio. En realidad el peso gestacional alto se considera el que supera el percentil 90.

Tener un alto peso o talla se llama “macrosomía“. La palabra significa “cuerpo grande” y procede de las raíces griegas macro (grande) y soma (cuerpo). Un 5% de los bebés nacen por encima de este percentil 90, pero no todos se consideran macrosómicos ni todos necesitarán que se les apliquen medidas especiales.

Algunos factores predictivos de la macrosomía son un excesivo crecimiento del feto, la diabetes familiar y un grosor de la placenta superior a 4 centímetros. Se da más habitualmente en mujeres mayores de 30 años y en el caso de fetos de sexo masculino también es más frecuente.

Uno de los factores más normales y menos preocupantes para un nacimiento con alto peso es que los padres sean de gran tamaño, y en estos casos es la genética el factor fundamental. Son los que entrañan riesgos menores.

Sin embargo hay otras causas que pueden desencadenar un aumento de peso o talla excesivo en el bebé. Una de ellas es que la madre aumentase mucho de peso en el embarazo, pero si el peso del bebé no es demasiado alto tampoco suele ser peligroso.

La diabetes materna, tanto si la mujer la padecía ya antes del embarazo o si se trata de una diabetes gestacional, es una de las causas más habituales. La explicación se relaciona con la metabolización del azúcar. Al tener un alto índice de azúcar la sangre de la madre el bebé produce insulina extra, lo que puede provocar un crecimiento excesivo o que acumule grasas.

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Estos bebés demasiado grandes llegan al mundo teniendo que enfrentar riesgos específicos. Primero, en el parto, pues pueden tener dificultades para nacer. Los partos vaginales de bebés de alto peso pueden alargarse, llegando a poner en peligro a la madre o al hijo. Suele ser necesario acudir a la cesárea, que en si misma, aunque sea imprescindible y salve vidas, implica también mayores índices de muerte y complicaciones perinatales.

Para la madre suele conllevar cesárea o parto instrumental, haciendo su recuperación más complicada y pudiendo implicar problemas serios. En los países sin una infraestructura sanitaria adecuada, estos partos, no pudiendo acudir al Hospital en caso de necesidad, terminan muchas veces con el fallecimiento de la madre y el bebé.

La desproporción feto pélvica constatada, los partos operatorios con empleo de fórceps o ventosa, la cesárea, las hemorragias posparto y los traumatismos en el canal del parto conducen a mayor riesgo de muerte materna y de problemas posteriores en la pared vaginal. En los países desarrollados los riesgos para la madre son menores, pero no desaparecen del todo.

En los partos vaginales la distocia de hombros es más habitual que en los bebés de peso normal. Y puede haber mayores porcentajes de asfixia neonatal, aspiración de meconio e ingreso en el hospital después del nacimiento. Por este motivo la posibilidad de hacer una cesárea es contemplada como la alternativa adecuada en la mayoría de los casos.

Sin duda hay bebés que nacen con más 4 kilos modo vaginal y sin complicaciones, y también hay casos de falso positivo previo, por lo que los profesionales deben ser muy conscientes de todos los datos antes de decidirse por una cesárea programada y explicarle a la madre la información de la que disponen con total veracidad.

Si la madre padecía diabetes, el bebé, al nacer, puede tener problemas con la regulación de su propia glucosa en sangre. Y eso traerá complicaciones, siendo las más comunes en los bebés con macrosomía, la ictericia, la hipoglucemia y las dificultades respiratorias.

Resumiendo, son factores de riesgo la obesidad materna, el haber dado a luz un bebé macrosómico previo, el que sea un feto masculino, y el apreciarse un aumento de peso y sobre todo del IMC (índice de masa corporal) de la madre notable. Y sobre todo la diabetes materna es el factor más común en muchos casos.

En los países desarrollados, donde los índices de obesidad y diabetes son mayores y la maternidad se retrasa aumentan los casos de macrosomía. Por ese motivo, un buen seguimiento del embarazo hará que los médicos estén alerta y puedan actuar en el parto de modo adecuado.

En Bebés y más | Sufrimiento fetal

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