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Me confieso muy poco adepta a los gurús de la crianza y sobre todo de la adoración acrítica sobre ellos. No hablemos de Estivill, al que aborrezco, ni de las variadas super niñeras que propugnan dejar a los niños lidiar con sus emociones negativas para demostrarles que mandamos los adultos. Me refiero a los que más identifico con mis ideas y mi manera de criar.

En estos tiempos de prisa y de negación, en los que los padres se debaten por dar la mejor educación posible a sus hijos y amarlos pero trabajan ambos demasiadas horas para poder estar el tiempo suficiente a su lado, tiempos en los que el conductismo se ha metido en las cabezas tanto que es complicado reconocer las necesidades primarias y emocionales de los niños, los gurús de la crianza son necesarios hasta cierto punto.

Los libros sobre crianza llenan las estanterias de los comercios y los padres más implicados, necesitando una guía ya que crían solos y sin “tribu” acuden a ellos para entender mejor a sus hijos, darles lo que necesitan y educarlos con respeto. Y hasta aqui, aplausos por mi parte.

Yo he leído a Casilda Rodrigañez, a Rosa Jové, a Carlos González, a Rebeca Wild, a Adele Faber, a Emilio Santos, a Isabel Fernández del Castillo, a Adolfo Gomez Papí, a Yolanda González, a Laura Gutman, a Elizabeth Plantey, a Meredith Small y a todos los maestros de la crianza de apego. Y he aprendido mucho de ellos, pero no tanto como he aprendido de otras mujeres, de otras familias y de los niños.

Unos me gustan más, otros menos. Algunos de ellos han tenido incluso trascendencia personal en mi crianza gracias a la amistad o la relación profesional. He aprendido mucho con las lecturas, las conversaciones, los cursos y las vivencias. Pero ni uno de ellos es para mi un gurú de la crianza ni ellos creo que se consideren como tales.

Con esto quiero animaros a ampliar vuestras lecturas, a profundizar y a aprender con los expertos, pero a no considerar a nadie superior a vuestro criterio propio y vuestra experiencia como padres y madres abiertos a la comunicación con los niños. Aprendiendo de las lecturas pero sobre todo de los hijos y de otras familias amigas.

Siempre hay que saber conservar vuestro espíritu crítico y vuestra capacidad para enfocaros en la idea de que no hay mayor maestro en la vida que vosotros mismos ni mayor aprendizaje que el de la vida compartida, intensa y entregada, a vuestros hijos. No existen los profetas, no existen los gurús de la crianza. Pero leerlos ayuda a encontrar nuestro propio camino.

En Bebés y más | Las escritoras indispensables: Casilda Rodrigáñez, 10 libros fundamentales para la Crianza de Apego, Carlos González responde a la pregunta: “vacunas sí o vacunas no”

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