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Hacia el octavo mes, la parte del bebé que vaya a asomar primero por el canal del parto, generalmente la cabeza, se va metiendo en la pelvis y este hecho comúnmente se conoce como que “el bebé se está encajando”. A veces en la presentación de nalgas es esta parte la que desciende y se encaja en la cavidad del hueso pélvico.

La posición cefálica se da cuando la cabeza es la parte que se presenta en el estrecho superior de la pelvis. Constituye la forma de presentación más frecuente. De nalgas es cuando el polo podálico es el que se presenta en la pelvis, en frecuencia es la siguiente presentación más común. En ambas posiciones se puede producir el encajamiento, aunque nos referimos a la cefálica por ser la más habitual.

Desde el punto de vista médico se considera que se produce el encajamiento cuando la parte más ancha de la cabeza, que usualmente mide unos 9,5 centímetros, ha superado el estrecho superior de la pelvis y la parte más saliente del ovoide fetal llega escasamente al nivel de las espinas ciáticas.

El encajamiento sucede en las últimas semanas del embarazo, normalmente no antes de la semanas 33 y 34, o no ocurrir hasta que empiece el trabajo de parto. Por lo general, el bebé ya estará encajado en la pelvis en posición para nacer antes de la semana 37 o 38, pero hay muchos factores que afectan este proceso.

En las mujeres que ya han tenido un hijo no se suele producir el encajamiento antes de que comience el parto.

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¿Cómo notaré si el bebé se ha encajado?

El descenso fetal suele ser bastante evidente, pues la barriga “baja”. La embarazada nota que la barriga desciende y se inclina hacia delante. Aunque también es posible que el encajamiento se produzca sin que la mujer se percate, por ejemplo si ya tenía la barriga baja o no ha notado dificultades de presión en el diafragma o estómago.

Una vez se produce el encajamiento, la mujer embarazada suele sentir alivio de los síntomas relacionados con la presión que ocasionaba el útero y el feto sobre el diafragma, responsable de la sensación de asfixia o de empacho, pudiendo retomar las comidas completas si es que durante las últimas semanas se hacía difícil.

Como contrapartida, aumenta la presión en la vegija y las articulaciones de la pelvis y la zona perineal. Se pueden sentir punzadas agudas o calambres cuando la cabeza del feto presiona sobre la base de la pelvis. Podría ser que la mujer se sienta menos equilibrada, al cambiar el centro de gravedad.

El médico puede determinar si la cabeza fetal está encajada si en el tacto palpa cabeza del feto que está fija y no se mueve libremente. Los tocólogos dividen el recorrido de la parte de presentación del feto a través de la pelvis en distintos planos, el primero de los cuales es el más alto y el cuarto el inferior.

  • El primer plano es cuando la cabeza (o nalgas) entra en la pelvis
  • El segundo plano se da cuando está a mitad de camino
  • El tercer plano es cuando se produce el encajamiento
  • El cuarto plano es cuando el bebé va a salir y “corona”.

Si en el momento en que empieza el trabajo de parto el bebé esté encajado, podemos decir que ya tiene medio camino reorrido, aunque ello no suponga que el parto vaya más rápido que en el caso de fetos no encajados, pues otros muchos factores intervienen en la duración de la fase final.

En definitiva, el encajamiento es el descenso fetal que se produce habitualmente cuando el parto se acerca. En pocos días o semanas, el gran momento llegará y por fin nacerá el bebé.

Más información | Fertilab, BabyCenter
Fotos | daviddesign y Daquella Manera en Flickr
En Bebés y más | Parto: señales de que se acerca el día, La posición el feto, Calendario de embarazo: de la semana 33 a la semana 36

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