Pedir perdón a los hijos

7 comentarios

padres e hijo

A muchos de nosotros nos cuesta mucho pedir perdón y lo vivimos como unas situación humillante. Pero no lo es. Equivocarse forma parte del crecimiento como personas y del aprendizaje; sin embargo, si en nuestros errores actuamos injustamente o dañamos a alguien pedir perdón es necesario, dignifica nuestra actitud y recompone lo que el error ha podido dañar.

Pedir perdón es necesario y nos convierte en personas más admirables, ejemplificadoras y emocionalmente cercanas. Desde luego nos ayuda a ser mejores padres. Por tanto, debemos aprender a pedir perdón a los niños.

Para los niños, que sus padres les pidan perdón si se han equivocado es muy importante, ya que les estamos, con ello, enseñando de manera práctica que es bueno pedir perdón. Y eso les permitirá hacerlo ellos también hacia nosotros y los demás. A un niño al que nadie ha pedido perdón no podemos exigirle que pida disculpas de corazón, deseando mejorar y dolido por el daño cometido. No tendremos fuerza moral para exigirle eso ni se lo habremos enseñado. Pero, si nos acostumbramos a reconocernos nuestros errores y pedirles perdón por ellos, les educamos para ser más responsables.

Hay que aprender a pedir perdón

Cuando pedimos perdón sinceramente demostramos de manera clara que nos hemos conectado con los sentimientos de la persona a la que hemos hecho daño. Incluso supone que sentimos una equivocación cometida sin intención y además manifiesta el deseo y la intención de no repetir la acción realizada.

La persona a la que pedimos perdón se da cuenta de que estamos arrepentidos y sobre todo, que sentimos su pena y su dolor físico o moral, que hemos sido capaces de entender sus sentimientos y nos importan. Cuando le pides perdón a un niño le haces sentir que, aunque hayas cometido una injusticia, le hayas gritado o pegado un cachete, te importa que esté sufriendo, lo respetas, te apenas.

Pero si le negamos el escuchar nuestras diculpas le transmitimos que ha hecho algo malo de verdad, que merece lo que hemos hecho, que no nos importa lo que siente. Si nos hemos equivocado o hemos actuado movidos por un enfado, debemos pedirles pedón, es más importante pedírselos a ellos antes que a nadie, y que ellos dependen de la imagen que nosotros les reflejamos para construir su autoestima y su concepto de si mismos.

Pedirle perdón a un niño tiene además un efecto rebote maravilloso. El niño, al recibir el mensaje de que es bueno disculparse y no disminuye su valor por ello, se siente seguro para pedirnos perdón a nosotros. Y, por descontado, tanto padres como hijos vamos a sentirnos mejor, más buenos y con mayor paz, después de pedir perdón. Y seguramente todos, como humanos que somos y como personas que están en un camino de mejora personal, nos equivocaremos muchas veces, perderemos los nervios agotados, o usaremos palabras duras y desagradables con personas a las que amamos.

No es que seamos malos padres por enfadarnos o perder los nervios, pero si, y eso es aplicable a todos nosotros, podemos mejorar, ser más pacientes, más empáticos, más organizados y más calmados. Yo sigo teniendo que pedir perdón a mi hijo seguramente todos los días, por una respuesta displicente o por haber levantado la voz. Pero también él me pide perdón.

Cuando nos enfadamos con los niños es preciso hablarles de manera serena, sin gritos ni insultos ni amenazas, sobre lo que ha sucedido y tratando de explicarles las razones por las que nos hemos enfadado y pedirles perdón si hemos perdido los nervios. La forma de explicar nuestros sentimientos, sin transmitirles culpabilidad por ello, se ve reforzada si pedimos perdón por los errores que hayamos cometido.

Educar con el ejemplo

Los niños tendrán que aprender a expresar sus sentimientos hacia los demás. Posiblemente se encuentren ya de pequeños con situaciones conflictivas con los hermanos, los amigos o los compañeros del colegio, y, si se han pegado o gritado, van a tener que ser capaces de comunicarse entre ellos. Tanto para contarle al otro, sin agresividad, lo que les ha molestado, como para pedir disculpas si han actuado de manera incorrecta.

Los niños tendrán que aprender que, incluso si están enfadados, no deben pegarle a nadie ni insultarle, y tampoco deben hacer daño a nadie aunque sea de manera casual. Poco a poco van a ir avanzando en la capacidad de verbalizar sus sentimientos, tanto los de enfado como los de arrepentimiento. Los adultos, por tanto, debemos enseñarles que si les hemos dado un cachete, les hemos gritado o les hemos insultado, la acción adecuada es pedir disculpas sinceramente por lo sucedido e intentar no repetirlo. Si no lo hacemos nunca podremos esperar que nuestros hijos lo hagan con los demás.

Que los padres pidamos perdón a nuestros hijos cuando nos equivocamos es necesario para que aprendan a ponerse en el lugar de otro y para que consigan saber pedir perdón a los demás.

Ellos tienen que aprender el autocontrol, así que debemos enseñárselo. También tienen que aprender a pedir perdón y a perdonar, y eso también es una responsabilidad de los padres, nuestra. Y asumirla ayudará a nuestros hijos el resto de su vida y también revertirá en una mejor convivencia familiar.

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Comentarios

  • 1

    interesante

    Avatar de entribu09 !

    Creo que vivir el pedir disculpas como una situación humillante viene del hecho de que, a menudo, se nos ha obligado a hacerlo, sobre todo de pequeños, cuando realmente no queríamos porque pensábamos que teníamos razón. Y ojito con decir que no querías disculparte, que seguías pensando que las cosas no eran así.

    Por otra parte pienso que cuando una persona se disculpa con otra sinceramente, no por cumplir con las formas, se gana su respeto. Y eso vale también entre adultos. Recuerdo un jefe que creía que imponiéndose aún cuando se equivocaba pensaba tener autoridad (otro concepto que preocupa a muchos padres), cuando realmente se hubiera ganado más el respeto de su equipo reconociendo sus errores y rectificándolos en lugar de tirar hacia adelante con ellos a toda costa.

  • 2

    interesante

    Avatar de Lola Rovati !

    Muy buen consejo. Creo que primero muchos adultos tenemos que aprender a pedir perdón, predicar con el ejemplo para poder enseñárles a nuestros hijos el significado del perdón. El verdadero perdón es el que sale del corazón, del arrepentimiento por haber cometido un error, no de la obligación (como puntualiza entribu).

  • 3

    interesante

    Avatar de mamademateo !

    Genial artículo, Mireia. Suscribo cada palabra.

    Mucha gente piensa que se puede tratar a los niños de cualquier manera, que no entienden o algo así... lo cual es tener muy mala memoria acerca de la infancia propia.

    Pedir perdón a nuestros hijos cuando nos pasamos de la raya es FUNDAMENTAL. Es es caso más claro que conozco de que no hay otra forma de inculcar esto más que con el ejemplo. Cuando uno asume sus errores frente a la persona con la que se ha equivocado, gana en respeto, hacia sí mismo y el de los demás.

  • 4

    interesante

    Avatar de Ileana Medina Hernández !

    Latribu como siempre da en el clavo: los adultos no sabemos pedir perdón ni a los niños ni a otros adultos. No solemos reconocer que nos hemos equivocado, y solemos pensar que reconocer los errores merma la autoridad, cuando es todo lo contrario.

    Me gusta pedir perdón a mi hija cuando me equivoco, cuando me enfado en exceso, cuando se me escapa alzar la voz, cuando pierdo la paciencia.

    Me gusta incluso que me muestre que me he equivocado.

  • Respondiendo a #4:
  • 5

    interesante

    Avatar de entribu09 !

    Yo a la mía le enseñé que cuando grito me puede decir: "no me grites". Y funciona muy bien, ella me lo dice y me calmo más rápidamente. Aparte me parece importante que lo aprenda para también hacerse respetar con otras personas que no sean su madre y que, quizá, tengan otras ideas de cómo tratar a los niños.

  • 6

    !
    | 1 estrellas

    que razon, pedir perdon es enseñar con elejemplo y es decirles a nuestros hijos que somos humanos y tambien erramos y tenemos sentimientos. Gracias por elarticulo

  • 7

    Avatar de Jess !
    Jess | 2 estrellas

    Lo primero que recorde al leer el articulo es que hace unos dias mi hija de dos años y cinco meses, estaba enojada por algo que no recuerdo bien y me mordio.... cuando lo hizo solo le dije "nena me mordiste" y toda su colera se convirtio en angustia y me dijo "pedon mami" y me sobaba con afliccion y no paraba de pedir perdon. Me gusto mucho su gesto y lejos de enojarme tuve que calmarla para que ya no se sintiera mal. Nunca he tenido problema con pedir perdon a mi hija, tal vez con los adultos cuesta mas, pero con un niño no deberia ser asi.

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