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El ruido blanco a baja intensidad favorece la relajación y el sueño en las personas y por este motivo es una buena alternativa a la hora de intentar que nuestro bebé se duerma.

Cuando hablamos de ruido blanco nos referimos al sonido que proviene de un canal de televisión sin sintonizar (cuando vemos nieve), al ruido de un secador o al del aspirador.

Este sonido enmascara además otros ruidos externos no deseados, haciendo que el bebé no se de cuenta de que se cierra una puerta, de que suena el teléfono o de las conversaciones de los demás.

Parece ser que el ruido blanco se asemeja bastante al sonido de los líquidos fluyendo y en general a la vida dentro del útero de su madre y por lo tanto le ayudaría a tranquilizarse.

Se han hecho algunos estudios al respecto y se he demostrado que los bebés que escuchan ruido blanco tienen el triple de probabilidades de quedarse dormidos que los que no lo escuchan (bueno, imagino que los otros también se duermen, sólo que quizá tarden más).

Y ahora os preguntaréis: ¿De dónde saco yo el ruido blanco?

Pues bien, por suerte el ruido blanco se puede conseguir fácilmente con elementos que tenemos en casa. Veamos:

  • Podemos poner en marcha un pequeño ventilador, un purificador de aire, el aire acondicionado… El problema es que tanto ventiladores como aires acondicionados son cada vez más sofisticados y generan por lo tanto menos ruido.

  • Un ordenador barato puede ser también un perfecto generador de ruido blanco. Digo barato porque los ventiladores suelen hacer más ruido que los ordenadores equipados con ventilación más sofisticada (o con refrigeración líquida). Si el ordenador en cuestión lleva además un tiempo sin ser limpiado por dentro, seguro que el ruido es más que aceptable.
  • Podemos encender también una radio con altavoz sin emisora sintonizada y podremos disfrutar de horas y horas de ruido blanco (a mí me parece la mejor opción… bueno, bonito, barato).
  • El aspirador, el secador y similares también generan ruido blanco, pero puede ser molesto para los demás y creo que tampoco es plan de cargarnos los electrodomésticos por “usarlos” demasiado.
  • Respira como Darth Vader. No sé si el ruido generado es blanco del todo, pero a mí me funciona bastante respirar como si tuviera asma o alguna enfermedad respiratoria (o dicho de otro modo, como si estuviera profundamente dormido).
    Para no agotarnos lo ideal es hacerlo con la boca abierta y los dientes cerrados (no sé si me explico). Así conseguiremos algo así como un jadeo sibilante similar al ruido blanco.
  • Entra en Simplynoise, enciende los altavoces y disfruta de un relajante ruido blanco.
  • Puedes también grabar un CD de audio con una o varias pistas de ruido blanco. En la misma página de Internet que os he puesto arriba podéis descargar 30 maravillosos segundos de ruido blanco.
    Tendréis que hacer un poco de edición de audio para replicar los 30 segundos una y otra vez (para dar un poco de duración al tema).
    También podéis descargar una hora de ruido de lluvia y tormenta, que no es del todo ruido blanco, pero puede funcionar.
  • En fin, ya sabéis, si habéis probado con aquellas preciosas canciones de cuna que conocéis o con música clásica y el resultado no os satisface, siempre podéis probar con aquello que nunca pensaríais que relajaría a un bebé: el ruido (pero el blanco, claro).

    Foto | Flickr (peasap)
    En Bebés y más | Qué hacer y qué no hacer para que los bebés duerman mejor (I), (II) y (III), Entradas del Ser papá

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