
Cada vez que el Sr. Estivill abre la boca las reacciones de padres y madres no se hacen esperar demasiado. Hace no mucho hizo unas cuantas declaraciones de esas que te dejan patidifuso y que aquí en Bebés y más comentamos y aún colean las reacciones, sobretodo en la red.
El motivo es que somos muchos los padres afectados por su método y sus palabras, no de manera directa, porque no aplicamos el método, pero sí de manera indirecta porque gracias a sus recomendaciones de dejar llorar a los niños para enseñarles a dormir cuando a nosotros nos va bien recibimos (muy) a menudo consejos de terceras personas (conocidas, desconocidas, pediatras, enfermeras, profesoras, educadoras, etc.) para arreglar la “desgracia” que hacemos con nuestros hijos atendiéndoles de noche.
La última crítica que he leído al respecto y que hoy os traigo aquí es uno de esos escritos, al estilo de lo que hicieron hace unos días en Buenas noches y Buenafuente, en que se extrapola lo que hacemos con nuestros hijos al mundo adulto, para darnos cuenta de que con ellos, con los adultos, no lo haríamos. Se trata del método Maridill, cuyo objetivo es lograr que un hombre, cuando quiera hacer el amor con su mujer, aprenda a satisfacerse solo.










