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El método Baretta, ideado por la Bioquímica Adriana Baretta, es un recurso para aquellos padres que quieren preseleccionar de manera natural el sexo de su bebé.

La autora escribió un libro titulado ¿Niño o niña? Ya puedes elegir, del que ya hablamos hace un tiempo en Bebés y más, en el que explica cómo conseguirlo con un porcentaje de éxito del 98%.

Durante tres días (tres entradas) explicaré de manera resumida la información más relevante para conocer un poco el funcionamiento de sus teorías. Si alguien quiere ampliarlas o llevar a cabo el método en cuestión, recomiendo la lectura del libro para tener en cuenta todas las variables que pueden intervenir en la selección.

El azar

Los humanos tenemos 23 pares de cromosomas en cada célula. Uno de estos pares es el que determina nuestro sexo, XX para la mujer y XY para el hombre.

Dado que la mujer es XX, todos los óvulos de todas las mujeres del mundo poseen un cromosoma que será, sí o sí, “X”. El hombre en cambio cuenta con una “X” y una “Y”, por lo que sus espermatozoides estarán divididos en los que tienen carga “Y” y los que tienen carga “X”.

Según qué tipo de espermatozoide llegue a fecundar el óvulo, el sexo del bebé será XX (niña) o XY (niño).

Siempre se ha creído que las probabilidades de tener un niño o una niña eran de un 50 % y que la elección era fruto del azar, sin embargo se ha evidenciado que los espermatozoides con cargas cromosómicas diferentes, X e Y, no son iguales en sus características físicas y químicas.

En otras palabras, para que la elección sea fruto del azar, las dos variables deben ser idénticas, y sin embargo no lo son.

Es precisamente esta diferencia la que hace que los científicos hayan encontrado el modo de separarlos con diversos métodos para aislar a unos u otros. De ser idénticos, ¿cómo podrían separarse?

Para demostrar estadísticamente que la concepción no es fruto del azar se investigaron 210 familias con tres hijos cada una.

  • La probabilidad de que los tres hijos de una familia sean varones es de 1/8, es decir, un 12,5 %.
  • La probabilidad de que los tres hijos de una familia sean niñas es también de 1/8 (12,5%).
  • La probabilidad de que al menos uno de los tres niños de cada familia sea de sexo diferente a los otros dos es de 6/8, el 75 % restante.

Podéis verlo más gráficamente así:

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Si la teoría del azar funcionara 26,25 (1/8) familias deberían tener tres varones, otras 26,25 (1/8) deberían tener tres niñas y 157,5 (6/8) deberían tener dos hijos de un sexo y uno del otro sexo.

Los resultados fueron muy diferentes: 73 familias tenían tres niños, 69 familias tenían tres niñas y sólo 68 familias pertenecían a la categoría que el azar habría hecho mayoritaria.

Esto nos lleva a concluir que el sexo de los niños no se determina realmente por el azar, sino que hay factores que afectan en la selección.

Diferencias entre espermatozoides

El espermatozoide X, por un lado, es más grande, tiene mayor fuerza estática, es más lento, más resistente en condiciones adversas o ácidas y es más duradero y “paciente”.

El espermatozoide Y, por otro lado, es más pequeño, rápido y numeroso y requiere condiciones de mínima adversidad, alcalinas. Llega primero pero muere rápidamente.

Esto significa que se puede seleccionar el sexo de manera natural teniendo en cuenta la dieta de la madre y el momento de concepción para conseguir que el medio interno femenino adopte las características necesarias para favorecer la fecundación de un espermatozoide y no del otro.

Dentro de unos días veremos algunos consejos sobre la alimentación y el momento de concepción para tener niños o niñas.

Más información | Instituto Abif, Mad, Preview del libro en Google Books
En Bebés y más | Elegir el sexo del bebé con dieta previa al embarazo, La alimentación previa al embarazo puede influir en el sexo del bebé, Escoger el sexo del bebé

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