Cómo saber si mi hijo necesita un profesor de refuerzo y elegir el mejor para él

Cómo saber si mi hijo necesita un profesor de refuerzo y elegir el mejor para él
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En ciertas ocasiones, o en determinadas etapas escolares, nuestros hijos necesitarán un refuerzo académico, un soporte extra que les permita afrontar los estudios, los deberes y los exámenes con mayor garantía y seguridad personal. Es algo que debemos normalizar con ellos; el hecho de tal vez, necesitar ayuda en algún momento con los estudios.

Entonces, como padres quizás llega el día en que nos planteemos contratar a un profesor particular para ellos. Los profesores particulares pueden ayudarles a mejorar el rendimiento académico, pero también los hábitos de estudio o ciertas habilidades cognitivas, como la concentración.

¿Cómo escoger el profesor que más se adecúe a lo que nuestro hijo necesita? ¿Qué aspectos hay que tener en cuenta? Explicamos los más importantes.

¿Cómo sé si mi hijo necesita refuerzo escolar?

Antes de nada, debemos asegurarnos de que nuestro hijo necesita realmente un refuerzo escolar. ¿Cómo lo sabremos? Teniendo en cuenta algunos de los siguientes puntos; así, es probable que tu hijo necesite refuerzo si...

  • Presenta ciertas dificultades en el proceso de aprendizaje (por ejemplo, a nivel de comprensión, de lectoescritura...).
  • Le faltan hábitos de estudio; por ejemplo, no sabe cómo organizarse, cómo organizar su agenda, cómo plantearse los exámenes, con qué antelación estudiar...
  • Tiene resultados académicos bajos (o ha bajado su rendimiento en los últimos meses).
  • Presenta un retraso importante respecto a la adquisición de los contenidos que se ven en el aula (o respecto a sus compañeros).
  • Le cuesta mucho concentrarse.

¿Cómo escoger al mejor profesor de refuerzo? Aspectos a tener en cuenta

Si finalmente has decidido que tu hijo va a empezar clases particulares, porque realmente lo necesita, es importante escoger al mejor profesor para él. ¿Qué tener en cuenta? Hablamos de aspectos que tienen que ver con el profesor pero también con las clases o la forma de trabajar.

1. Titulación

Debes tener en cuenta qué buscas. ¿Un estudiante de magisterio? ¿O alguien que ya haya terminado la carrera? Probablemente alguien que ya ha acabado la carrera (y más si hace tiempo de eso) tendrá más experiencia. Debes valorar si necesitas a alguien con mucha experiencia y formación o poca.

En función de lo que escojas, los honorarios cambiarán, pero también el tipo de trabajo que podrá hacer el profesional con tu hijo. Con más experiencia es más probable que pueda afrontar situaciones más complejas. Deberás adaptar tus expectativas, lo que esperas de ese profesional, en cada caso, siendo realista.

Es importante que determines si quieres que ese profesor tenga los estudios terminados o no, y qué tipo de estudio quieres que tenga.

2. Materias que imparte

También es importante conocer las materias o asignaturas que imparte el profesor que queramos contratar, o al menos, en las que se ha especializado. No es lo mismo estudiar la carrera de química que la de física, biología, matemáticas o lenguas. También puede haber estudiado magisterio y haberse especializado en alguna temática o asignatura concreta.

Deberemos pensar en qué materias necesita refuerzo nuestro hijo, cuáles son prioritarias, si queremos un repaso general de todas las asignaturas o solo de alguna materia específica, etc.

3. Personalidad y forma de trabajar

La forma de ser de este profesor también es algo que deberás tener en cuenta, porque esta incidirá en su forma de trabajar. ¿Buscas a alguien más directivo, con carácter? Tal vez, ¿más disciplinado?

¿O alguien menos directivo, menos exigente, más flexible...? En función de cómo sea tu hijo, y de lo que necesite en los estudios, del punto en el que esté académicamente, etc., deberás escoger un profesor u otro. Y por otro lado, también es importante seleccionar a alguien que te inspire confianza.

4. Empatía y adaptabilidad

Independientemente de la forma de ser y trabajar de esa persona, sí que es importante que sea empático y adaptable con tu hijo y con la familia en general.

Es decir, que sea capaz de ponerse en vuestro lugar, de entender lo que necesitáis y de ajustarse a ello. Y sobre todo, capaz de escuchar a vuestro hijo, de adaptarse a su estilo de aprendizaje y a su forma de entender el temario, a su forma de ser, etc.

El profesor que escojáis deberá entender vuestras necesidades y las de vuestro hijo, así como adaptarse a su estilo de aprendizaje.

5. Facilidad de contacto con el profesor y vía de comunicación

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la facilidad de contacto con el profesor que contratemos. Y es que ese profesor pasará bastante tiempo con nuestro hijo, por lo que resulta conveniente que haya una buena forma de comunicación, ya sea entre el profesor y nuestro hijo, como entre el profesor y nosotros, los padres.

Por ello es importante que esta facilidad de contacto esté presente, así como la vía de comunicación escogida, que deberá acordarse con el profesional, sea ésta el correo electrónico, llamadas telefónicas, WhatsApp...

Esta vía solo la utilizaremos para hablar de aspectos académicos y relacionadas con el progreso de nuestro hijo; también, para comunicarle al profesor el temario a trabajar (y que pueda preparárselo con antelación).

6. Periodicidad de las sesiones

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de escoger profesor de refuerzo para tu hijo, es determinar la periodicidad de las sesiones. Está claro que podéis empezar con un número determinado de sesiones y después cambiarlo (aumentarlas o disminuirlas), pero debemos partir de algún punto.

No es lo mismo empezar con una clase semanal que con tres. Plantearos, ¿qué necesita vuestro hijo? ¿Tal vez empezar poco a poco? ¿Se adapta fácil a los cambios? Si se adapta fácilmente a ellos, podéis poner más sesiones. ¿Las puede asumir este profesor?

Esto también lo tendréis que acordar con él o ella. Sin embargo, aunque cada familia es un mundo, sí se recomienda, en general, empezar con pocas sesiones para crear el hábito de forma natural y sin forzar (más tarde ya se podrán aumentar).

Es importante establecer desde el principio la periodicidad de las sesiones (así como el horario), aunque después puedan ajustarse a las necesidades y progresos de vuestro hijo.

7. Honorarios

Otra cuestión a plantearnos son los honorarios del profesional. El precio/hora es un aspecto que deberemos pactar con la persona, y que debe compensar y beneficiar a ambas partes.

Así, es recomendable tener pensada esa franja económica antes de hablar con el profesional, para poder acordar lo que ambas partes necesiten y puedan ofrecer/asumir.

8. Acordar objetivos y ajustar expectativas

Finalmente, es importante hablar con ese profesor de los objetivos que queréis que vuestro hijo logre, además de acordar con él una determinada forma de trabajar. Esto es importante para poder ajustar expectativas, y que estas sean realistas ("¿me puedes ofrecer lo que necesito?, ¿cómo?").

Los objetivos deben ser: realistas, asumibles, concretos y deben estar bien definidos (por ejemplo; un objetivo concreto y bien definido sería "estudiar una hora cada tarde", en lugar de "mejorar el estudio").

Los objetivos que acordemos con el profesor y nuestro hijo deben ser: realistas, asumibles, concretos y deben estar bien definidos.

Idealmente, los objetivos deberán ser pocos al principio (para no proponer muchos y que después resulten asumibles y acaben generando frustración). Los objetivos los podéis acordar conjuntamente con el profesor y con vuestro hijo; algunos ejemplos serían:

  • Adquirir el hábito de prepararse cada examen con una semana de antelación.
  • Aumentar la media en medio punto más en la asignatura de matemáticas.
  • Aprender e implementar dos técnicas de estudio nuevas.
  • Llevar los deberes al día.
  • Etc.

Otros aspectos a considerar a la hora de escoger profesor particular

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Otros aspectos o consideraciones que debemos plantearnos, más allá de los desarrollados, serán:

  • Horario de las clases y duración.
  • Experiencia previa del docente.
  • Edad del docente.
  • Modalidad: ¿en el propio domicilio (¿en la habitación, en el comedor...?) o acudir a un centro de refuerzo académico?
  • Metodología: ¿estudio progresivo o intensivo?

Fotos | Portada (Pexels) (Freepik)

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