Cómo evitar conductas de padres tóxicos en la crianza de tus hijos

Cómo evitar conductas de padres tóxicos en la crianza de tus hijos
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Aunque como madres y como padres, en general, intentamos buscar siempre lo mejor para nuestros hijos, a veces de forma inconsciente o involuntaria reproducimos conductas de padres tóxicos que conviene evitar.

Todas estas conductas tienen un impacto importante en el desarrollo de los más pequeños; sin embargo, este artículo no está enfocado al juicio o al reproche, sino a todo lo contrario.

El objetivo del mismo es visibilizar y llevar a la consciencia ciertos comportamientos tóxicos que a veces, de forma inconsciente, tenemos con nuestros hijos.

Cómo evitar conductas de padres tóxicos con tus hijos: 10 ideas clave

Hablamos de algunas conductas de padres tóxicos que deberíamos evitar en la crianza de nuestros hijos y ofrecemos algunas ideas clave para combatirlas o para no llegar a manifestarlas. ¿Cómo podemos hacerlo? ¡Toma nota!

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Evita la exigencia excesiva

La exigencia puede resultar beneficiosa para que los niños se sientan motivados y estimulados y den lo mejor de sí mismos. Sin embargo, en su justa medida, ya que cuando esta exigencia resulta excesiva esto puede generarles mucha presión.

Y esa presión resulta innecesaria y contraproducente para ellos, ya que les genera malestar. Por ello, te animamos a que optes por intentar sacar lo mejor de tus hijos, por motivarles desde el amor y el respeto de sus propios ritmos, en lugar de actuar desde la exigencia tóxica.

Sé flexible

Otra conducta tóxica en los padres es la intransigencia. Claro que es importante poner límites y ser disciplinados con los hijos, pero también es importante ser flexibles con ellos.

Además, la flexibilidad nos ofrece la oportunidad de ver las cosas desde otro punto de vista, y este a su vez nos puede acercar más a lo que necesita nuestro hijo.

No manipules: dialoga

La manipulación implica ejercer control sobre el otro, buscando reducir su capacidad de autocrítica. Así, es una forma de control, una conducta tóxica que perjudica también a nuestros hijos.

¿Las alternativas al chantaje? El diálogo, la honestidad, la sinceridad y la crítica constructiva.

Refuerza y aléjate de la crítica

Otra de las conductas de padres tóxicos es la crítica constante hacia los hijos. Debemos evitar este tipo de críticas, porque no solamente les impide avanzar, sino que también puede perjudicarles la autoestima.

Por ello, en lugar de fijarte en sus errores y reprocharle, prueba a fijarte en sus logros, en sus aprendizajes, sus esfuerzos... Y sobre todo, ¡refuérzale!

Aléjate del autoritarismo

Los padres autoritarios tienden a establecer muchas reglas y normas en el hogar, y pocas veces está dispuesto a dialogarlas. Simplemente, las imponen y estas deben acatarse.

Pero esto también puede convertirse en una conducta tóxica para tus hijos; en este sentido, es importante consensuar las normas, darles también espacio a ellos para expresarse, sin dejar de fomentar su sentido de responsabilidad y de marcar límites cuando sea conveniente.

No recurras a la violencia

Aunque parezca una obviedad, el no pegar o agredir verbalmente a los hijos, la realidad es que, desafortunadamente, siguen habiendo conductas violentas en muchos hogares.

Es algo que debemos evitar a toda costa, ya que la violencia, ya sea física o verbal, tiene un gran impacto en los niños, que puede dejarles secuelas psicológicas irreversibles. Además, este tipo de conductas agresivas o violentas no les enseña nada, y solo fomenta el miedo (o que en un futuro puedan repetir los mismos patrones con sus hijos).

No antepongas tus necesidades a las suyas

Anteponer las propias necesidades, como padres y madres, a las de los hijos, puede convertirse también en una conducta tóxica que debemos evitar. En lugar de ello, identifica qué es lo que necesita tu hijo y trata de averiguar cómo puedes ayudarle a conseguirlo.

Cambia la culpa por la responsabilidad

En lugar de culpar a tus hijos por aquello que no hacen bien, cambia este concepto por el de la responsabilidad. ¿Por qué? Porque el sentimiento de culpa desgasta mucho, y no nos invita a actuar; de hecho, todo lo contrario. Nos genera sufrimiento (en este caso, sufrimiento a tus hijos).

Por contra, el hecho de responsabilizarnos de nuestras acciones nos lleva a querer cambiar aquello que no se nos da tan bien, o aquello que en su día no hicimos de la mejor forma posible. Es decir, nos invita a mejorar, a aprender... Y esto siempre favorecerá a tus hijos.

No pagues tus frustraciones con tus hijos

Otra conducta de padres tóxicos es pagar las propias frustraciones con los hijos. Es algo que también debemos evitar; a veces lo hacemos de forma inconsciente, pero es algo que daña igual a los más pequeños.

Por ello, practica la autoobservación e intenta identificar qué te ocurre por dentro. ¿Realmente tu enfado con tus hijos es debido a algo que han hecho mal? ¿O a que tú no te sientes bien contigo mismo?

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Cuidado con la sobreprotección

Otra forma de evitar conductas de padres tóxicos es estando atentos a no sobreproteger a nuestros hijos; en realidad, se trata de acompañarles en su desarrollo y crecimiento, en su paso por la vida, evitando también que se hagan daño...

Pero no se trata de intentar que vivan en una urna de cristal que les proteja para siempre. En este sentido, la sobreprotección les perjudica más que los beneficia, porque les impide desarrollar la autonomía y la búsqueda de su propio camino.

“No les evitéis a vuestros hijos las dificultades de la vida, enseñadles más bien a superarlas.”
-Louis Pasteur-

Conductas saludables: lo que sí les beneficia

Hemos hablado de algunas conductas tóxicas de padres y madres, que pueden dañar a los hijos (a veces, sin darnos cuenta).

Pero, ¿qué es lo que sí les beneficiaría en su educación, bienestar y desarrollo? Hemos mencionado algunas ideas clave, aunque vamos a resumirlas también aquí:

  • Educar desde el amor y la empatía.
  • Escuchar qué necesitan sin imponer nuestras propias necesidades.
  • Respetar sus ritmos.
  • Hablarles con cariño, con un tono adecuado (sin gritar).
  • Mostrarles que estamos disponibles.
  • Fomentar su autonomía.
  • Reforzarles por sus pequeños logros diarios.
  • Recordarles que les queremos y que estamos a su lado de forma incondicional.
  • Confiar en sus capacidades.
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