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Vuelta al cole, vuelta a los catarros y los "mocos"

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Algunos niños aún no han terminado el periodo de adaptación al cole... ¡y ya tienen los primeros catarros del año! O, cuando menos, empiezan con tos, mucosidad y todos esos síntomas que tanto temen muchos padres.

Es fácil asombrarse de ver la facilidad con que los niños pueden acatarrarse, sobre todo los más pequeños. Pero… ¿a qué se debe esto del catarro, y qué es?

El catarro común o “rinofaringitis” es una infección aguda de las vías respiratorias superiores. Normalmente es una infección vírica y es el proceso más frecuente en la edad infantil. Es muy frecuente que los niños pasen numerosos cuadros de resfriados, sobre todo en la etapa preescolar.

Qué es lo que causa los catarros

Normalmente están causados por virus, siendo el más frecuente con diferencia el denominado “rinovirus”.

Suelen verse sobre todo en otoño e invierno y es más frecuente en bebés y niños pequeños, que son los que acuden a la guardería. El contagio se produce por las secreciones respiratorias producidas por la tos y los estornudos, siendo una enfermedad muy contagiosa… como bien saben muchos padres!

Este es el motivo por el que nada más “volver al cole”, al entrar en contacto con otros niños que están iniciando el primer catarro del otoño, el resto de niños se contagien con enorme facilidad. Posteriormente irán generando defensas, pero de salida… ¡se cogen muy fácilmente!

Un niño en edad preescolar puede tener fácilmente entre 6 y 12 resfriados al año, y dado que se suelen acumular en los meses de frío, la sensación que dan es que el niño está “enfermo todo el año”. Por fortuna este número comienza a descender a partir de los 4-5 años, de forma que con esa edad tienen ya apenas 1 ó 2 episodios al año, normalmente (algunos pueden tardar algo más).

Qué síntomas producen los catarros

Los síntomas más típicos, comunes y conocidos son los famosos estornudos, la tos, la voz afónica, la congestión nasal y sobre todo, la abundante mucosidad. Lo malo de ser episodios tan frecuentes es que puede dar la sensación (casi real, por otro lado) de que el niño está “moqueando” durante casi todo el otoño e invierno.

Uno de los mayores problemas de estos mocos es que a veces son abundantes, lo que en los más pequeños puede obstruir fácilmente su nariz, haciendo un poco (ó bastante) más complicado que el niño respire o haga las tomas con facilidad.

En los casos moderados puede aparecer algo de fiebre, que es el síntoma que más suele llamar la atención cuando se presenta.

A veces el cuadro catarral se acompaña de una tos, que al principio se relaciona con la mucosidad, pero que luego se hace más seca y que puede prolongarse más allá del catarro, hasta dos semanas, por lo que parece que el niño no termina de curarse.

Tratamiento de los catarros

Es fundamental seguir siempre las indicaciones del Pediatra, ya que el tratamiento de los cuadros catarrales se basa en el tratamiento de los síntomas, no siendo útiles los antibióticos ni otros fármacos que además pueden ser de riesgo para el niño.

Lo más importante es que el niño ingiera agua, ya que por las secreciones (los mocos) es fácil que pierda bastante líquido a lo largo del día.

Para ayudar a descongestionar la nariz son útiles los lavados de fosas nasales (se pueden aprender a hacer en la consulta del pediatra o de enfermería), o el uso de humedad ambiental con los famosos humidificadores.

En caso de que el niño necesite fármacos, como paracetamol para la fiebre, es importante que siempre deben estar pautados por el pediatra y siguiendo sus indicaciones en cuanto a dosis y número de veces a dar.

Otros, como los descongestivos o los mucolíticos, pueden tener importantes efectos adversos si no se usan correctamente, y no siempre tienen una eficacia demostrada. Lo mismo puede decirse de muchos antitusígenos, que además no pueden usarse en todas las edades.

Por supuesto estos cuadros son muy difíciles de prevenir o evitar, y hay que pensárselo mucho (y consensuarlo con el Pediatra) antes de quitar a un niño de la guardería porque los presente.

Lo más importante es, como siempre, utilizar el sentido común… ¡y altas dosis de paciencia!

Foto | undeadbit Flicker licencia CC
En Bebés y Más | Los catarros en los niños, ¡Que circulen los mocos!

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