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Obesidad en niños pequeños: qué es y por qué se produce

Obesidad en niños pequeños: qué es y por qué se produce
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La obesidad infantil es un problema creciente y preocupante desde hace unos años. Sin embargo, lejos de solucionarse, los pediatras estamos observando cómo el problema se está haciendo mayor con el paso del tiempo.

En una serie de posts estamos comentando los principales aspectos de este cuadro, con el fin de acercar a cualquier padre y madre (ó persona interesada en este tema) toda la información necesaria que le permita afrontar (mejor prevenir) esta situación.

En un post anterior ya comentamos que este problema debe ser afrontado desde la raíz, ya que de no hacerlo en unos años podemos encontrarnos con el problema que supone una población obesa: mayores riesgos en salud, mayor número de enfermedades, bajas, incapacidades y por lo tanto hasta repercusión en la economía y el progreso.

En este post definimos qué es la obesidad y explicamos los principales motivos que la desencadenan. En siguientes posts veremos los síntomas y las consecuencias que puede producir, cómo se suele estudiar y cómo se puede enfocar el tratamiento, el cual podemos adelantar que siempre debería ser preventivo y basado en la educación en hábitos saludables.

Qué es la obesidad en niños pequeños

La obesidad es un cuadro en el que un niño tiene un peso inadecuado para su sexo, edad y estatura. Un grado menor sería el de sobrepeso, motivo por el cual la evaluación siempre debe hacerla un pediatra, ya que el enfoque en ambos casos puede ser diferente, en función de muchos factores.

La obesidad en sí no es una enfermedad, pero sí un factor de riesgo para padecer enfermedades y para reducir la calidad de vida (presente y futura) de los niños que la padecen.

La obesidad en niños pequeños es un tema serio, preocupante y que nunca puede ser tomado a la ligera. Tan importante es prevenirla como el enofcarla adecuadamente en el caso de que se presente.

Por qué se produce la obesidad en niños pequeños

Es muy sencillo: existe un desequilibrio ente la ingesta y el gasto calórico. Y punto. No hay que buscar más motivos o excusas. Es cierto que son muchas las situaciones que pueden llevar a este punto, pero todas ellas se pueden englobar en dos grandes grupos:

La mayor parte de los casos (más del 95%) son los denominados casos genéticos o nutricionales. Estos se ven en niños normales y de talla normal en los que suele existir un exceso de ingesta de calorías con respecto a lo que se gasta. Esto genera un balance positivo que hace que las calorías sobrantes se almacenen en el organismo en forma de grasa.

Es cierto que estos casos pueden estar influidos por ciertos factores genéticos, como algunas hormonas que controlan la sensación de hambre o saciedad y la acumulación de grasa.

Pero en la mayoría de los casos los desencadenantes son ambientales, es decir, existen unos hábitos alimenticios inadecuados que hacen que el niño ingiera más calorías de las que necesita.

Entre esos malos hábitos se encuentran el picar entre horas, el abuso de las comidas rápidas ó la bollería industrial, los dulces y las bebidas con azúcares.

Además hay que recordar que estos alimentos tienen un bajo valor nutricional, sobre todo comparados a alimentos clásicos de la dieta mediterránea, que a lo mejor tienen igual ó más calorías, pero sacian al niño con más facilidad (con lo que comen menos) y además aportan nutrientes de alto valor.

Otro factor ambiental de elevado riesgo (y un problemón hoy en día) es el sedentarismo: la inactividad, la falta de ejercicio y la ausencia de movimiento que padecen los niños hacen que las calorías que se consumen no se gasten, lo que además genera problemas de inapetencia o insomnio, ya que el ejercicio, además de estimular el crecimiento y el desarrollo físico y psicológico, permite que los niños duerman mejor por las noches.

El 5% de los casos restantes de obesidad son las denominadas endógenas o intrínsecas. Estas están producidas por enfermedades genéticas, trastornos hormonales ó incluso algunos fármacos. Son niños que generalmente asocian otros problemas (inherentes a la enfermedad asociada) y que en muchos de los casos no suelen tener una talla normal para su edad.

En resumen, podemos afirmar que la inmensa mayoría de los casos de obesidad infantil se producen por un desequilibrio entre el consumo y el gasto de calorías, que además en muchos casos podría ser relativamente solucionable.

El problema reside en que si juntamos una dieta relativamente poco variada pero rica en alimentos de bajo valor nutricional (bollería industrial, dulces, bebidas azucaradas) y sedentarismo, el balance positivo, aunque sea de poca cuantía, terminará generando un peso del todo inadecuado.

En el próximo post abordaremos los principales síntomas y consecuencias que puede generar este importante cuadro. Por supuesto animamos a todos los padres que lo deseen a participar en los comentarios con el fin de comentar los aspectos más importantes y así poder incidir más en ellos en próximos post.

Foto | Marshall Astor, Flicker licencia CC

En Bebés y Más | Vídeo: obesidad infantil en España, El estrés familiar predispone a la obesidad en los niños

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