Compartir
Publicidad
"Los niños no deberían respirar por la boca", el testimonio de una madre para alertar a otros padres
Salud infantil

"Los niños no deberían respirar por la boca", el testimonio de una madre para alertar a otros padres

Publicidad
Publicidad

A todos los padres nos preocupa constantemente (a veces de forma consciente y otras no tanto) que nuestros hijos puedan tener algún problema de salud y no sepamos identificar los síntomas para que puedan obtener un diagnóstico temprano y sean atendidos lo antes posible.

Es por eso que una madre ha decidido compartir la experiencia con su hijo, para advertir a otros padres acerca del síntoma de un trastorno que alteraba totalmente el comportamiento de su hijo y que descubrió gracias a un síntoma al que a veces no le damos mucha importancia: dormir y respirar con la boca abierta.

Quienes tenemos hijos, nietos o sobrinos sabemos que cuando un niño tiene sueño o no ha descansado lo necesario, puede presentar cambios de humor, así como irritabilidad e incluso rabietas que podrían afectar su rendimiento escolar y las relaciones con familia y amigos cercanos.

En ocasiones, cuando esto sucede basta con que el niño descanse para volver a sentirse bien, con energía, menos irritable y más relajado. Pero cuando nunca se obtiene el descanso adecuado, esto puede ser algo de todos los días, que desafortunadamente, podría interpretarse o diagnosticarse de forma errónea, como algún trastorno de comportamiento o mala conducta en él, cuando podría tratarse de un trastorno de sueño.

Esto fue lo que le ocurrió a Melody Yazdani, una madre que vio que su hijo comenzó a tener repentinamente cambios negativos en su comportamiento y que solo empeoraban con el paso del tiempo. Tras meses de consultar especialistas y psicólogos, finalmente lograron obtener un diagnóstico correcto gracias a un síntoma que presentaba su hijo: dormía y respiraba con la boca abierta.

A través de una publicación en su cuenta de Facebook, Melody comparte la historia de su hijo Kian, quien actualmente tiene 8 años de edad, en la que explica todo lo que tuvieron que pasar y cómo finalmente lograron diagnosticarle correctamente para tratarle y que todo volviera a la normalidad.

"Todos los padres. Si tienen un hijo, les voy a decir algo que deben saber y que probablemente nunca antes habían escuchado. Y por favor, compártanlo. Hay una enorme bandera roja en la foto que comparto con esta historia. ¿Pueden verla?", comienza a explicar Melody, para entonces señalar lo que está mal.

LOS NIÑOS NO DEBERÍAN RESPIRAR POR LA BOCA. Ni cuando están despiertos, ni cuando están dormidos. Nunca.

Si tu hijo:

Se duerme de inmediato al poner su cabeza en la almohada

Ronca

Rechina sus dientes

Se despierta por las noches

Tiene "accidentes" nocturnos o en el día

Tiene problemas para controlar sus impulsos

Es difícil entenderle cuando habla

Tiene ojeras

Tiene los dientes chuecos o la mordida desalineada

Se despierta exageradamente temprano

Está irritable durante el día

Tiene mal o poco apetito

Tras enlistar esos síntomas, procede a explicar lo que sucedió con Kian, cuando éste se encontraba en su primer año de preescolar. "Comenzamos a tener reportes de mal comportamiento. 'Kian empujó a tal y tal', 'Kian está teniendo dificultades para controlar su cuerpo'.", cuenta Melody. Y aunque en la escuela hubo un poco de mejoría al trabajar en equipo padres y maestros, en casa las cosas iban mal. Kian estaba exageradamente enojado todo el tiempo y se alteraba con cosas muy pequeñas o simples y al iniciar segundo grado de preescolar, las cosas continuaron empeorando.

A diferencia de sus compañeros, que parecían ir aprendiendo a controlar sus rabietas y emociones, las de Kian eran más intensas y ahora eran cosa de todos los días. Los reportes de la escuela fueron empeorando y en casa había rabietas desde las cinco de la mañana, en las que se incluían gritos, golpes y lanzamiento de objetos por parte de Kian. Melody estaba desconcertada, intentando comprender qué había sucedido para que su hijo actuara así a pesar de todos sus esfuerzos por ayudarle.

Entonces comenzó un largo camino para él, en el que empezó a acudir con especialistas. Primero y por recomendación de su pediatra, fue con un psicólogo, quien recomendó le hicieran pruebas por Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). A la par de todo esto, Kian presentaba una tos que simplemente no se iba, por lo que además lo llevaron con un neumólogo y un alergólogo.

Como era de esperarse, cada especialista recomendaba diferentes soluciones y medicamentos: más pruebas psicológicas, inhaladores, antibióticos diferentes y mil cosas más. En una visita al dentista para una limpieza de rutina, las cosas tampoco eran favorecedoras, pues descubrieron que Kian también rechinaba los dientes por la noche, pero eso fue algo que ayudó a Melody.

Mientras investigaba acerca de todo lo que su hijo presentaba, se encontró con un artículo en el que mostraban la conexión entre el TDAH, los trastornos de sueño y la respiración bucal, que es cuando se respira únicamente por la boca. Todos los síntomas y señales sonaban como lo que presentaba Kian, lo que hizo que investigara aún más.

Finalmente, encontraron la luz y tras visitar a un especialista en oído, nariz y garganta (otorrinolaringólogo), Kian fue diagnosticado con apnea del sueño y sinusitis. Tras una serie de pruebas, descubrieron que sus senos paranasales estaban bloqueados en un 90% y que Kian tenía dolores de cabeza todos los días, pero era tan normal para él que nunca dijo nada. Después de una cirugía, Kian pudo volver a respirar por su nariz y según cuenta Melody, pudieron ver una transformación total en su comportamiento.

Los resultados en sus estudios de sueño también cambiaron drásticamente mostrando resultados favorables, y aunque aún sigue en tratamiento por su apnea del sueño, las cosas han sido mucho más fáciles para todos, especialmente para Kian.

Melody explica al final de su publicación por qué decidió compartir la historia y pide que se comparta tanto como sea posible:

Nadie, en mis 12 años como madre, me dijo nada sobre esto. Todas las señales estaban ahí frente a nosotros y yo no tenía idea. El pediatra de Kian, a quien amamos y en quien confiábamos, nunca dijo nada. El psicólogo no tenía idea, el neumólogo, el alergólogo e incluso el otorrinolaringólogo y el doctor del sueño no me creían cuando yo insistía que mi hijo debía ser examinado por este problema invisible de salud. Ni siquiera durante nuestras citas regulares o durante sus citas por enfermedad. Y no fue sino hasta que llevé pruebas tangibles con los resultados de los análisis de sueño, que alguien me creyó. Tuve que encontrar esto, diagnosticarlo e insistir en el tratamiento yo misma. Y qué bueno que lo hice.

Si algo de esto levanta alguna bandera roja en tu mente, si suena similar a tu hijo, si tu hijo ha sido diagnosticado con TDAH, por favor acudan a un otorrinolaringólogo y háganle un estudio del sueño. Podría cambiar sus vidas.

¿Por qué es malo respirar por la boca?

Aunque Melody insiste en varias ocasiones en su publicación, que ella no puede decir si un niño tiene el mismo problema que Kian o no y que lo mejor es acudir al especialista, sí comparte información importante que encontró gracias a la investigación que realizó acerca de la respiración bucal:

  • Respirar por la boca NO ES NORMAL y tiene consecuencias a largo plazo para la salud. Lo repito, porque es muy importante: RESPIRAR POR LA BOCA NO ES NORMAL, NI DURANTE EL DÍA NI LA NOCHE. Cuando un niño respira por la boca, su cerebro y su cuerpo no reciben el oxígeno suficiente. En la noche, esta baja saturación de oxígeno es perjudicial para su calidad del sueño y para la habilidad de su cerebro de tener un descanso suficiente.

  • Cuando la boca está abierta, la lengua no puede descansar en el lugar correcto. Con el paso del tiempo, esto puede llevar a un desarrollo incorrecto de la mandíbula superior, incluyendo un paladar muy alto, mordida cruzada, problemas de lenguaje y dientes desalineados. Estos reducen la vía respiratoria y empeoran el problema.

  • Al dormir, además de la reducción de oxígeno, la mandíbula retraída puede cortar por completo la circulación del aire y contribuir a la apnea del sueño en niños. Para compensarlo, el cuerpo despierta al niño y empuja la mandíbula hacia delante, resultando en ciclos del sueño interrumpidos y bruxismo (rechinamiento de los dientes).

Causas de la respiración bucal

La respiración bucal es patológica, no es lo que debería ser normal. Al notar resistencia para respirar por la nariz, el cerebro ordena abrir la boca para que entre mayor flujo de aire. No hay que confundir con los niños que respiran por la nariz, pero duermen con la boca abierta. Las causas habituales de la respiración bucal son:

  • Bloqueo de vías aéreas (adenoides, amígdalas agrandadas)
  • Desviación del tabique nasal
  • Anquiloglosia (frenillo lingual corto)
  • Rinitis alérgica
  • Congestión nasal
  • Mal hábito adquirido

De acuerdo con la información que recolectó Melody y que se puede observar en estudios como este y este, la falta de descanso en los niños y el TDAH presentan los mismos síntomas. Existe incluso un estudio en el que al resolver los trastornos del sueño ocasionados por la respiración en niños que habían sido diagnosticados con TDAH, la mayoría de ellos dejó de presentar síntomas los siguientes seis meses y ya no fue necesario continuar medicándolos, como si el TDAH se hubiera curado, pero en realidad, estos niños habían sido erróneamente diagnosticados con TDAH, cuando solo tenían un trastorno del sueño.

¿Qué dicen los profesionales al respecto?

Consultamos con la otorrinolaringóloga Diana Paz acerca de la respiración bucal en niños, y nos comenta que efectivamente no es algo normal, pues los niños sanos deben respirar únicamente por la nariz.

Ella nos reafirma que la respiración bucal es algo patológico y puede ser una señal que nos indique que el niño puede tener algún problema como los que mencionábamos entre las causas de la respiración bucal.

Sin embargo, también nos aclara que no hay que alarmarse, pues en la mayoría de los casos suelen ser problemas menores y que pueden solucionarse siguiendo un tratamiento, a diferencia del caso de Kian, que padecía apnea del sueño y necesitó cirugía.

Su recomendación es que ante cualquier inquietud o síntoma respecto a la respiración de nuestros hijos, es sumamente importante que les llevemos a revisión con un especialista, que puede ser un neumólogo pediatra o un otorrinolaringólogo, para que nos den un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado.

Trastornos del sueño en la infancia: más comunes de lo que pensamos

De acuerdo con información de la Asociación Española de Pediatría (AEPED), los trastornos del sueño en la niñez son un problema de salud pública de acuerdo a su prevalencia, pues se estima que hasta un 30% de los niños tiene alteraciones crónicas del sueño.

También comentan que la deprivación o mala calidad del sueño en los niños repercute su rendimiento escolar y su estado de humor, además que la alteración crónica puede tener repercusiones físicas, por lo cual es importante detectarlo a tiempo y realizar el tratamiento adecuado.

Desde luego, en Bebés y más recomendamos siempre acudir al médico y no autodiagnosticarse ni automedicarse. Compartimos el testimonio de Melody porque consideramos que es una serie de síntomas que podrían pasar desapercibidos y al publicarlos, quizás ayuden a alguna familia que esté pasando por lo mismo que ella con su hijo Kian.

Nuestra recomendación siempre será acudir a un experto que pueda proporcionar el diagnóstico apropiado para cada situación, así que si tienes alguna duda o crees que tu hijo presenta los mismos síntomas que comparte la madre de Kian, como respirar con la boca abierta de forma habitual, lo mejor es acudir con el especialista.

Foto | iStock
Vía | Scary Mommy

Temas
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Inicio