Bajos niveles de vitamina D en niños y enfermedades: ¿necesita mi hijo tomar un suplemento?

Bajos niveles de vitamina D en niños y enfermedades: ¿necesita mi hijo tomar un suplemento?
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La vitamina D es responsable de la adecuada formación de los huesos: regula los niveles de calcio y fósforo y el metabolismo óseo. Además, se ha implicado en otras funciones como el correcto funcionamiento del sistema inmune, los nervios o los movimientos de los músculos.

En los últimos años el número de estudios sobre la vitamina D ha aumentado considerablemente. Sin embargo, existe aún mucha controversia en relación a su implicación en diferentes enfermedades, a la necesidad de suplementación e incluso en cuanto a los niveles normales en sangre.

¿De dónde obtenemos la vitamina D?

La vitamina D viene de tres fuentes:

1. La dieta

Tan sólo obtenemos por esta vía el 10% de la cantidad necesaria de vitamina D. Los alimentos ricos en esta vitamina (vitamina D2 y vitamina D3) son la leche y derivados lácteos, los pescados azules y la yema de huevo. La presencia de grasas favorece la absorción de vitamina D.

2. El sol

La exposición solar, en concreto la radiación ultravioleta (UVB), produce la fotolisis del 7-dehidrocolesteril y lo convierte en vitamina D3 (colecalciferol). Por esta vía obtenemos el 90% de las necesidades de vitamina D

3. Los suplementos

En algunos casos concretos se precisa aportar la vitamina D mediante suplementos. Estos pueden ser de vitamina D2 o Vitamina D3.

Tanto la Vitamina D2 como la vitamina D3 pueden transformarse en calcidiol (25 hidroxiviamina D) y almacenarse en el hígado. Posteriormente se hidroxila en el riñón pasando a forma activa: Calcitriol o 1-25 dihidroxivitamina D.

¿Cuáles son las consecuencias de tener poca vitamina D?

Los bebés y niños que no tienen suficiente vitamina D no pueden absorber adecuadamente el calcio y el fósforo y sus huesos no se forman con normalidad, siendo susceptibles a más fracturas y a deformidades. Esta enfermedad se conoce como raquitismo. Además, pueden tener calambres musculares, debilidad muscular y retraso en la dentición y en el crecimiento.

Por otro lado, hay estudios que relacionan niveles bajos de vitamina D con determinadas enfermedades, como veremos a continuación.

Enfermedades relacionadas con la vitamina D

Numerosos estudios han implicado la vitamina D en diversas enfermedades: infecciones, enfermedades inmunológicas, cardiovasculares, neurológicas… Sin embargo, se trata de estudios observacionales, sin que se haya podido determinar relación causal.

Se realizaron en 2016 dos revisiones Cochrane. Respecto la asociación de vitamina D con infecciones en menores de cinco años, no se demostró beneficio de la suplementación con vitamina D en la incidencia de neumonía o diarrea. No se encontraron ensayos que evaluara la suplementación para prevenir otras infecciones como la tuberculosis o la malaria.

En cuanto a la relación de la vitamina D con el asma,  aunque hay estudios observacionales que encuentran relación entre niveles bajos de vitamina D y evolución más grave del asma, los autores concluyen que se necesitan más estudios para poder indicar el tratamiento con vitamina D en estos pacientes.

También hay estudios que relacionan niveles bajos de vitamina D con mayor riesgo de síndrome metabólico, pero no se dispone aún de evidencia científica suficiente, al igual que sucede con su posible implicación en la dermatitis atópica.

¿Cuál se considera que es el nivel adecuado de vitamina D?

Este tema también es controvertido y los límites que se consideran normales han ido variando a lo largo de los años.

La ESPGHAN (Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas) establece el límite inferior en 10mg/ml; es decir, unos niveles de vitamina D inferiores de 10ng/ml los considera deficientes. Otros profesionales ponen el límite en 12ng/mml. Por encima de 20ng/ml se habla de niveles suficientes. Entre 10-12ng/ml y 20ng/ml se habla de insuficiencia y habría que valorar cada situación de forma individualizada.

Respecto a las necesidades de vitamina D, la ESPGHAN  y la Asociación Americana de pediatría, entre otras, establece que los menores de un año necesitan 400UI al día mientras que los mayores de 1 año necesitan 600UI al día.

¿Qué niños tienen más riesgo de tener un déficit de vitamina D?

Podemos dividir estos niños en 4 grupos: los que toman poco el sol (y por lo tanto sintetizan poca vitamina D3), los que comen pocos alimentos ricos en vitamina D, los que sintetizan poca hidroxivitamina D en el hígado o activan poca vitamina D en el riñón o tiene aumentada su degradación y un último grupo con aquellos que tienen enfermedades crónicas relacionadas con el metabolismo de la vitamina D.

Así, los niños que están poco tiempo al aire libre, los que tienen la piel más oscura (pueden necesitar), los que llevan mucha ropa o velos y aquellos que viven a altas latitudes o con altos índices de contaminación, tienen menos exposición solar y sintetizan menos vitamina D.

Los bebés menores de un año que toman lactancia materna o menos de un litro al día de fórmula infantil, los que tienen dietas pobres o los prematuros, pueden tener ingesta disminuida de vitamina D.

Enfermedades intestinales (como enfermedad celiaca o Crohn) o aquellas que cursan con insuficiencia pancreática u obstrucción intestinal también son factores de riesgo para tener niveles más bajos de vitamina D, así como enfermedades crónicas hepáticas o renales o algunos tratamientos.

¿Tengo que hacer un análisis a mi hijo para ver sus niveles de vitamina D?

Aunque tampoco en este tema se ponen de acuerdo los expertos, no se recomienda de rutina hacer analíticas a los niños para ver qué niveles de vitamina D.

Sí debe hacerse en enfermedades óseas (raquitismo, osteomalacia, dolor de huesos de larga evolución, arqueamiento de las piernas progresivo, fracturas patológicas, osteogénesis imperfecta…), en insuficiencia renal crónica, enfermedad hepática crónica o enfermedades que cursan con malabsorción, así como en aquellos niños que toman determinados fármacos (rifampicina, fenobarbital…).

En otras enfermedades en las que la vitamina D pueda estar implicada, pueden hacerse niveles de vitamina D dentro del estudio de la enfermedad.

¿Qué bebés menores de un año deberían tomar vitamina D?

Todos los lactantes menores de un año que tomen lactancia materna y aquellos que tomen menos de 1 litro de fórmula infantil al día (la mayoría), deben recibir suplemento con vitamina D 400UI al día.

En general, pautamos vitamina D3 y la cantidad dependerá del preparado. Por ejemplo, las gotas orales Deltius y Thorens contienen 10.000UI por cada mililitro, por lo que serán necesarias 2 gotas al día. En cambio, de la vitamina D3 Kern Pharma 2.000UI/ml necesitarán tomar 6 gotas al día. En cualquier caso, es el pediatra quien debe pautar esta vitamina.

La vitamina D se dará a todos estos niños independientemente de la estación del año o de haber iniciado la alimentación complementaria.

Debe darse directamente en la boca y no meterse en el biberón.

¿Qué niños mayores de un año deben tomar vitamina D?

vitaminaD-suplementos

Aquellos niños y adolescentes que presenten enfermedades relacionadas con el déficit de vitamina D y en los que se hayan determinado niveles deficitarios (menores a 10-12ng/ml); o aquellos que tienen niveles entre 10 y 20 ng/ml en los que se ha valorado de manera individual y se considera beneficioso.

También podría ser recomendable dar suplementos a aquellos niños o adolescentes de riesgo en los que no se puede garantizar que obtengan el nivel necesario de vitamina D (600UI al día en este caso).

Cómo prevengo un déficit de vitamina D en mi hijo o hija

En los menores de un año, como hemos dicho, suplementándoles con vitamina D según la pauta prescrita.

En mayores de un año, tomando alimentos ricos en vitamina D (leche y derivados, huevos y pescado azul), pasando tiempo al aire libre y exponiéndose al sol de manera sensata. Parece que con tan sólo 10-15 minutos de sol en cara, brazos y manos en las horas centrales del día se consigue suficiente vitamina D.

Como resumen, ¿cuáles son las recomendaciones más extendidas?

- Los bebés menores de un año que toman lactancia materna o los que reciben menos de 1 litro al día de fórmula infantil deben recibir 400UI al día de vitamina D.

- A los niños mayores de un año y adolescentes debe recomendárseles dieta rica en vitamina D, actividad física al aire libre y exposición sensata al sol.

- Los niños o adolescentes que presentes enfermedades relacionadas con la vitamina D y en los que se hayan demostrado niveles deficientes, recibirán tratamiento con Vitamina D.

- En niños y adolescentes de riesgo en los que no se puede asegurar que obtengan la cantidad necesaria de vitamina D, pueden recomendarse suplementos de vitamina D (600UI al día).

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