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Lactancia materna y calor: algunas recomendaciones para la madre

Lactancia materna y calor: algunas recomendaciones para la madre
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No hay nada como tener al bebé pegadito a nosotras piel con piel mientras se alimenta, pero es cierto que amamantar al bebé con altas temperaturas hace que la temperatura corporal, tanto la tuya como la del bebé, también aumenten.

Al sudar, el bebé puede mostrarse incómodo e irritable, por eso damos algunas recomendaciones para la madre que amamanta, para que así podáis disfrutar ambos de una lactancia materna feliz, también con calor.

Busca sitios frescos

Procura encontrar un lugar en el que ambos os sintáis a gusto. Dentro, con el ventilador o el aire acondicionado, o fuera bajo la sombra de un parasol o de un árbol. Busca tu sitio favorito al resguardo del calor y del sol.

Recuerda que si utilizas el aire acondicionado o el ventilador, una de las claves para que no le haga mal, es evitar que el bebé esté expuesto de forma directa al flujo de aire. Sino, puedes taparlo con una sábana o una manta liviana.

Bebe suficiente agua

La madre que amamanta suele tener sensación de sed, sobretodo al comienzo de la lactancia hasta que esta se establece y la sensación disminuye.

Ten siempre una botella de agua a mano y bebe lo que necesites. La recomendación general para los adultos es la de beber entre dos y tres litros de agua al día pero tampoco hace falta que se convierta en una obligación. Además, allí se incluye el agua que proporcionan también otros alimentos.

Una alimentación para combatir el calor

La hidratación no sólo proviene del agua, sino también de otros alimentos. Tienes que llevar una dieta sana y equilibrada que te aporte los nutrientes necesarios.

Puedes aprovechar el verano para prepararte unos deliciosos zumos o batidos de frutas naturales. Te recomiendo un batido de melocotón, manzana y kiwi delicioso que además aporta un extra en vitaminas A, B, C, E y minerales.

Desde luego, las verduras y las frutas de temporada son grandes aliadas para la madre lactante en verano. Aportan hidratación y nutrición a partes iguales, ya sea en piezas enteras, en macedonia, zumos, batidos, sopas frías, e incluso combinándolas con ensaladas. Sandía, melocotón, uva, pera, ciruela, melón, nectarina... hay muchas opciones para elegir.

Si tu bebé suda mucho al hacer la toma

Es normal que la temperatura corporal del bebé se eleve al tomar tu leche y estar pegado a tí piel con piel. Los bebés suelen sudar mucho, ya que su cuerpo contiene en proporción mucho más agua que en los adultos y el equilibrio de su organismo es más débil. Por eso, pierden líquido por los poros más fácilmente y se deshidratan mucho más rápido.

En cuanto a la hidratación del bebé, como comentamos en un post anterior, en verano más que nunca tienes que dar el pecho a demanda. Y si no lo demanda con frecuencia, ofrecérselo con mayor frecuencia para mantener siempre un nivel de hidratación adecuado.

Otra recomendación, para evitar una sudoración excesiva es colocar una gasa o muselina (tiene que se un tejido liviano) entre tu piel y la del bebé.

Ropa fresca

También es importante que en verano, tanto tú como tu bebé, llevéis ropa de tejidos livianos y frescos. Al estar en contacto constante contigo la temperatura corporal del bebé aumenta.

Intenta evitar ropa o accesorios innecesarios como los delantales cubre lactancia. Si vas a dar el pecho en público y quieres taparte basta con una tela de algodón cubriendo un poco el pecho.

Conservación de la leche materna y calor

Con altas temperaturas, para evitar la proliferación de bacterias en la leche materna, conserva la leche extraída siempre en la nevera. La leche humana puede permanecer 24 horas a 15 grados, pero a medida que la temperatura ambiente aumenta su resistencia es menor.

Si te extraes la leche en el trabajo y tienes que transportarla, utiliza una bolsa térmica que conserve el frío. Si es necesario puedes colocar dentro unos bloques refrigerantes.

Esperamos que estas recomendaciones te sirvan para mantener una lactancia feliz durante el verano. Aunque el calor apriete, no hay nada mejor para tu bebé y ayuda a prevenir infecciones típicas de esta época del año, como infecciones respiratorias o gastroenteritis.

Foto | Mothering Touch en Flickr En Bebés y más | Lactancia materna y calor: en verano, más que nunca el pecho a demanda

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