Jugar a las tiendas y juegos de compra: los nueve beneficios de esta divertida actividad infantil

Jugar a las tiendas y juegos de compra: los nueve beneficios de esta divertida actividad infantil
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Montar su propia tienda o supermercado y jugar a vender o a comprar es una de las actividades preferidas de los niños. 

Pero además de ser fuente de entretenimiento, "jugar a las tiendas" aporta grandes beneficios al desarrollo infantil, tanto por tratarse de un juego simbólico en el que recrean roles y situaciones cotidianas, como por las particularidades que implica esta divertida actividad, que además podemos enriquecer con otros elementos de juego como una caja registradora y dinero de juguete.

El importante papel del juego simbólico en la infancia

Mediante el juego simbólico los niños ponen en práctica lo que aprenden gracias a su capacidad de observación del mundo que les rodea. A base de jugar una y otra vez van perfeccionando conductas, interpretando nuevos roles, practicando habilidades y ensayando situaciones en las que más tarde tendrán que desenvolverse en un escenario real.

El juego simbólico tiene múltiples beneficios para el desarrollo de los peques y los padres debemos potenciarlo mediante actividades adecuadas y libres de estereotipos.

En este sentido, jugar a comprar o vender es una de los actividades simbólicas por antonomasia, que gusta a niños y niñas desde muy temprana edad y a lo largo de toda su infancia.  Te contamos cuáles son sus beneficios y por qué es importante fomentarlo.

Beneficios de jugar a las tiendas

jugar a las tiendas

Los beneficios del juego simbólico, y en concreto de jugar a las tiendas, se observan en todos los planos del desarrollo infantil, ya que estimula el desarrollo físico, psíquico, afectivo y social de los niños.

Estos son los más destacados:

  • 1) Adquieren conocimientos útiles para su vida diaria

Cuando juegan a las tiendas están recreando escenas cotidianas de su día a día que ven hacer a sus padres, al tiempo que entrenan sus propias capacidades y habilidades para poner en práctica cuando se les presente la situación real de ir de tiendas.

  • 2) Ensayan diferentes roles

Pero jugar a las tiendas no implica únicamente asumir el rol de tendero. Cuando recrean esta actividad los niños pueden estar jugando a ser clientes comprando en un supermercado, el cajero de una tienda, un dependiente atendiendo a su clientela, un zapatero haciendo arreglos en el calzado, el dueño de una tienda de moda, de una juguetería o de kiosco de chucherías... ¡Las posibilidades de juego son infinitas!

Dependiendo de la identidad que asuman en el momento de jugar, potenciarán más unas habilidades que otras.

  • 3) Favorece su desarrollo físico

Mientras los peques juegan a las tiendas, trabajan otros aspectos de su desarrollo como la coordinación y la motricidad fina, pues utilizan sus manos para manipular los objetos con los que juegan y de esta forma mejoran su habilidad psicomotora.

  • 4) Mejora la concentración y atención plena

Jugar a las tiendas requiere de la máxima concentración, pues al copiar patrones de conducta que ven en su vida diaria tenderán a recrear actividades que fomentan la atención plena, tales como pesar alimentos, chequear sus precios, hacer operaciones matemáticas sencillas...

  • 5) Repasan las matemáticas
jugar a las tiendas

Si los niños incorporan una pequeña caja registradora y dinero de juguete a la hora de jugar a las tiendas, estarán aprendiendo matemáticas de forma manipulativa al tiempo que se divierten.

Así, si los niños juegan en el papel de tenderos deberán pesar los alimentos en una báscula de juguete, calcular los precios de los mismos y manipular y contabilizar el dinero. Pero también si juegan a ser clientes deben entrenar sus habilidades matemáticas y de cálculo, al igual que lo hacen papá y mamá cuando van a comprar al supermercado.

  • 6) Repasan la lecto-escritura

Para dotar de un mayor realismo a su juego, los niños pueden utilizar pequeñas pizarras en las que rotular el nombre de su establecimiento o las ofertas del día. También podrán escribir en un papel el ticket de compra o los artículos de su tienda que sea necesario reponer.

Con estas actividades incorporadas a su juego estarán practicando la lecto-escritura sin apenas darse cuenta, y desde un punto de vista totalmente lúdico.

  • 7) Desarrollan habilidades sociales

Cuando juegan a las tiendas los niños están ensayando destrezas y habilidades necesarias para la vida como la empatía y las relaciones sociales cuando simulan tratar con clientes, el trabajo en equipo, la resolución de conflictos cuando se convierten en dueños de una tienda que deben gestionar, la autonomía, la organización de su propio establecimiento, el pensamiento lógico...

  • 8) Exploran su creatividad
jugar a las tiendas

Cualquier juego libre y no dirigido supone un ejercicio de creatividad plena con incontables beneficios para el desarrollo del niño. En el caso de las tiendas y juegos de compra, los niños ponen a prueba su creatividad al convertirse en dueños de una tienda que deben gestionar, al tiempo que satisfacen las necesidades de sus clientes y buscan formas llamativas de captar su atención.

  • 9) Mejoran la comunicación y el lenguaje

Puesto que mientras juegan los niños verbalizan continuamente lo que hacen, este tipo de juegos es perfecto para entrenar la comunicación social y favorecer las habilidades lingüísticas del niño desde muy temprana edad.

A un lado y al otro del mostrador

jugar a las tiendas

A la hora de jugar a las tiendas (o a cualquier otro juego) debemos dejar a los niños plena libertad para imaginar situaciones, inventar personajes o crear su propia tienda.

En el mercado hay multitud de supermercados de juguete con todo lujo de detalles, que permitirá a los peques recrear situaciones con un mayor realismo. También encontramos accesorios como cajas registradoras, carritos de la compra, monedas de plástico o alimentos de juguete que facilitará este juego simbólico.

Pero no hace falta disponer de un sofisticado supermercado de juguete para desarrollar esta actividad tan educativa y beneficiosa. 

Podemos construir una tienda de alimentación nosotros mismos con ayuda de mesas que simulen un mostrador, envases de alimentos que ya hayamos consumido (cartones de leche, botellas de agua o zumo, botes de conservas o de especias vacíos... ) y una caja de cartón vacía que haga las veces de cesta o carro de la compra. También en esta web nos ofrecen la posibilidad de descargarnos de manera gratuita imprimibles de alimentos con sus precios para dotar de un mayor realismo al juego.

Jugar a las tiendas es también es sumamente entretenido cuando se hace fuera de casa, especialmente en entornos naturales como un parque de tierra, el campo o la playa. Y es que en estos escenarios entran en juego elementos como arena, palos, piedras, hojas... que aportan un toque diferente al juego y potencian al máximo su imaginación.

Fotos | iStock

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