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"Aprender música juntos refuerza el vínculo entre padres e hijos" Entrevista a la profesora del método Suzuki Laura Dudley

"Aprender música juntos refuerza el vínculo entre padres e hijos" Entrevista a la profesora del método Suzuki Laura Dudley
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Que la música les encanta a nuestros hijos es algo que nadie pone en duda, regala a tu hijo un tambor o deja una cazuela cerca suyo y lo podrás comprobar. Muchos bebés se sienten atraídos y se tranquilizan cuando escuchan cierto tipo de música. Y no solo ellos, a quién no le gusta relajarse escuchando un poco de su música preferida (bueno, si le dejan).

Hoy queremos hablar de música con expertos en ella, en este caso con Laura Dudley, que junto a su amiga, Laura Martín transmiten su pasión por este arte a través del Método Suzuki, un método diseñado ya en el siglo pasado para enseñar a los niños el lenguaje de la música, desde su centro educativo Little Musical Steps.

Pues pasamos sin más preámbulos a nuestra entrevista con Laura.

La primera pregunta está clara. ¿Qué es el método Suzuki?

Es un método de enseñanza musical creado por el violinista y pedagogo japonés Shinichi Suzuki a mediados del siglo XX. Se basa en un aprendizaje similar al de la lengua materna y en la idea de que el talento no es algo innato: al igual que todos somos capaces de aprender nuestro idioma por imitación y oído, podemos aprender el lenguaje de la música.

En el Método Suzuki los niños comienzan desde los tres años de edad, acompañados de sus padres, que participan dentro y fuera del aula y aprenden con sus hijos. Se trabaja con la memoria, a través de la escucha intensiva de música y la lectura de partituras se pospone (igual que aprendemos a hablar mucho antes que a escribir).

Los profesores Suzuki no buscamos crear pequeños virtuosos del instrumento, sino conseguir que los niños disfruten y se nutran con la música, siempre adaptándonos a sus necesidades, características y desarrollo.

Según tengo entendido el método está pensado para niños pequeños, de hasta 5 años. ¿Es aplicable a los más mayores? ¿A qué edad conviene empezar?

Cuanto antes comience un niño su estimulación musical, mejor. En nuestros primeros años, el cerebro está en un momento óptimo para absorber todo este lenguaje con menor esfuerzo, al igual que ocurre con los idiomas. Uno de los beneficios del método es que

¿Qué sentido tiene para ellos memorizar teoría musical si no lo entienden ni lo pueden poner en práctica con sus sentidos y emociones?

está pensado para empezar con niños desde tres años, aunque puede iniciarse a cualquier edad. De hecho, es común encontrar en las clases grupales Suzuki a niños de distintas edades que aprenden juntos: mientras el mayor da ejemplo y ayuda al pequeño, éste se motiva e intenta imitarlo.

El método Suzuki parte de la base de que todo niño tiene aptitudes para la música. Pero yo, por poner un ejemplo, puedo decirte que no se distinguir un fa de un sol y que la música me gusta pero es mejor que no me acerque a un karaoke. ¿Esto se soluciona con clases de música tempranas?

Sí, un oído desentrenado se puede despertar con clases y práctica, ¡incluso siendo ya adultos! Todos nacemos con unas capacidades auditivas extraordinarias, de hecho el oído es nuestro sentido más desarrollado al nacer (los bebés reconocen melodías antes que palabras). Se trata de educar el oído de los niños desde la primera infancia, de manera natural y sin dificultad, dejándonos llevar por el instinto y la tradición algo olvidada de cantar a nuestros pequeños.

Los expertos en educación advierten que es un error a reducción de horas de música en los calendarios escolares. ¿Qué opinas de la reducción de horas dedicadas a la música en las escuelas? ¿Cuál sería para ti el ratio óptimo?

Es un grave error, puesto que están eliminando de las horas lectivas la actividad artística, tan importante para el desarrollo de todo niño. ¿Dónde queda el espacio para desarrollar la creatividad? Además, el planteamiento del aprendizaje musical en las escuelas debe variar, dando un giro hacia la práctica vocal e instrumental en grupo, reduciendo la cantidad de teoría para poder experimentar la música.

El ratio óptimo para mí sería poder hacer algo de música cada día (como en el sistema estadounidense, por ejemplo, que yo he tenido la suerte de conocer y en este sentido funciona genial), o, adaptado a nuestro sistema, garantizar al menos dos horas semanales de práctica instrumental o vocal y que los niños dispongan de un lugar y unos instrumentos con los que hacer música si lo desean en sus ratos libres. ¿Qué sentido tiene para ellos memorizar teoría musical si no lo entienden ni lo pueden poner en práctica con sus sentidos y emociones?

El método Suzuki se asocia a instrumentos como la flauta o el piano, ¿se puede aplicar con otros instrumentos?

El Método fue ideado para violín y posteriormente se ha adaptado al resto de instrumentos de cuerda (viola, violoncello y contrabajo), a la flauta travesera y flauta de pico, al piano, al arpa y a la guitarra, entre otros… Recientemente también se ha adaptado a la trompeta y se sigue trabajando en otros instrumentos, como el clarinete.

Dice el dicho que la música amansa las fieras, ¿podríamos usar el método como terapia para reducir esas épocas de más ansiedad?

Por supuesto, escuchar música e interpretarla nosotros mismos es una de las mejores terapias para reducir la ansiedad o el estrés y sentirnos bien. La belleza de la propia música nos hace generar endorfinas y esta sensación se multiplica cuando la creamos nosotros mismos con nuestros instrumentos o nuestra voz. Según nuestro estado anímico, se nos antojará música de distinto carácter: tranquila o viva, ligera o intensa, rápida o lenta...

Se habla también de que en las primeras etapas del aprendizaje el niño esté acompañado de uno de sus padres de forma que lo haga todo más fácil. ¿Se podría mejorar la comunicación padres hijos a través de la música?

Sí, aprender música juntos refuerza el vínculo entre padres e hijos, mejorando también la comunicación. En esta actividad son iguales, parten los dos desde cero y comparten toda la experiencia, tanto en el aula como en la práctica en casa. Esto motiva enormemente al niño y hace que se cree una complicidad especial: el niño se siente atendido y comprendido por el adulto.

Escuchar música e interpretarla nosotros mismos es una de las mejores terapias para reducir la ansiedad o el estrés y sentirnos bien

¿Puede la estimulación musical ayudar de alguna forma a los niños con problemas de comunicación (p.e. espectro autista)?

Así es, la estimulación musical es de gran ayuda para niños con diferentes problemáticas y patologías: supone una vía alternativa para transmitir nuestras emociones, a través de una música en común que compartimos con los demás o a través de un instrumento que puede hacer desaparecer las barreras que surjan en la comunicación verbal.

Laura Dudley y Laura Martín son tituladas por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y completaron el Nivel I de Flauta Suzuki en Holanda, obteniendo el título oficial de la European Suzuki Association. Ilusionadas y comprometidas con el trabajo con los pequeños, han continuado ampliando su formación con cursos de Estimulación Musical para bebés y embarazadas y el Nivel II de Flauta Suzuki.

Trabajan desde hace casi diez años en Escuelas de Musica, colegios, guarderías, centros de maternidad y academias como profesoras de Flauta, Iniciación Musical, Estimulación Temprana, Iniciación al Piano, Lenguaje Musical y Música de Cámara. Actualmente son compañeras también en su faceta como intérpretes, formando la sección de flautas de la Orquesta Filarmónica de España.

Muchas gracias a Laura por acercarnos el este método y por aclarar nuestra dudas.

Para saber más | Little Musical Steps, facebook

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