Esto es lo que puedes hacer para que tu hijo adolescente estudie mejor, según la ciencia

Esto es lo que puedes hacer para que tu hijo adolescente estudie mejor, según la ciencia
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¿A tu hijo adolescente le cuesta ponerse a estudiar? ¿Está desmotivado con sus estudios? ¿El paso de Primaria a Secundaria le está costando? 

Lo cierto es que todos pasamos por épocas de desmotivación y pereza cuando se trata de afrontar nuestras obligaciones. Es completamente normal, pero también es lógico que a los padres nos preocupe que nuestros hijos no quieran estudiar.

Si quieres ayudar a tu hijo adolescente a afrontar sus estudios con energía, esto es lo que debes tener en cuenta, según la ciencia.

El otoño, la estación del año más productiva para estudiar

A lo largo del año hay épocas en las que nos sentimos más o menos productivos y enérgicos a la hora de afrontar nuestro trabajo. A los niños y adolescentes les sucede lo mismo con sus estudios, y una de las causas que podría explicar este hecho sería la estación del año en la que nos encontremos.

Los estudios han constatado que la forma en la que funciona nuestro cerebro puede variar de una estación a otra. Es decir, la manera en la que el cerebro utiliza sus recursos para realizar ciertas tareas cognitivas no es igual durante todo el año.

Así, por ejemplo, los niveles de actividad cerebral relacionados con la memoria de trabajo mejoran en otoño, mientras que las funciones relacionadas con el mantenimiento de la atención alcanzan su punto máximo en junio y el pico más bajo en diciembre.

Por ello, y dado que la memoria de trabajo es una habilidad cognitiva indispensable para aprender (procesar la información, almacenarla y retenerla), podríamos decir que la estación del año que en breve comenzamos beneficiará en este sentido a los estudiantes.

La mejor hora para concentrarse y afianzar contenidos es al mediodía

Las investigaciones también han analizado el impacto que tiene en nuestra productividad la hora del día en la que estudiemos. Así, de acuerdo a un estudio realizado por la Universidad Estatal de Pensilvania, la mejor hora para hacer trabajo cognitivo sería al final de la mañana.

Según los expertos, hacia las 12 del mediodía alcanzaríamos nuestro punto máximo de productividad, estado de alerta, concentración y memoria.

Por el contrario, los investigadores han constado que la capacidad de atención comienza a descender al final de la mañana y alcanza su punto más bajo hacia las 14:00 horas. Es por ello, que estudiar nada más comer no parece ser lo más recomendable.

Estas conclusiones se suman a otros estudios realizados por pediatras, que ponen el foco en la importancia de respetar los ritmos biológicos del adolescente para favorecer su aprendizaje. En este sentido, los pediatras abogan por adaptar la jornada escolar para mejorar el rendimiento académico de los alumnos.

Pero no siempre es posible hacer coincidir nuestro ritmo de vida y horarios con la evidencia científica. De este modo, si nada más levantarse por la mañana tu hijo debe asistir a clase, tendrá que retrasar el momento de ponerse a estudiar.

En estos casos, los expertos recuerdan la importancia de hacer descansos que ayuden al cerebro a retener lo aprendido, y por supuesto huir de los atracones de estudio la noche antes de un examen, pues el descanso inadecuado perjudica el aprendizaje y el rendimiento académico.

Otros factores importantes que influyen en el aprendizaje

aprendizaje

Pero estos factores no son los únicos que influyen en el aprendizaje de los niños y adolescentes. El tipo de alimentación, el ejercicio físico y las interacciones sociales también son factores que afectan directamente a la función cerebral, y por tanto, a los mecanismos de estudio y aprendizaje.

- Son muchos los estudios que relacionan tener una alimentación sana y equilibrada con un mejor rendimiento académico. Entre los alimentos que no deberían faltar en la dieta estarían aquellos ricos en ácidos Omega 3 -cruciales para el desarrollo cognitivo de los niños- así como las frutas y verduras.

- También se han estudiado los efectos del ejercicio físico sobre nuestro cerebro. Así, recientemente nos hicimos eco de un estudio que relacionaba  una mejor forma física de los niños y adolescentes con un mayor rendimiento académico y salud cerebral.

- Por último, los estudios también sugieren la importante influencia que ejerce el entorno familia y social del niño en su aprendizaje y desempeño académico.

Además de todo lo mencionado, la profesora y tutora de GoStudent, Inmaculada Peña, aconseja a los padres ayudar a nuestros hijos a identificar sus dificultades y puntos fuertes durante el estudio. De este modo, les resultará más fácil marcarse unos objetivos académicos lógicos y alcanzables, así como trabajar con su tutor aquellos aspectos que le generen mayor dificultad con técnicas de estudio acordes a sus necesidades.

En resumen...

Si quieres ayudar a tu hijo adolescente a estudiar de forma más productiva y enérgica, lo mejor es que le inculques la importancia de aprovechar sus ritmos biológicos, así como afrontar las tareas de forma descansada para que su cerebro rinda más y mejor.

Por otro lado, es fundamental compaginar los estudios con la práctica de ejercicio físico regular, el tiempo de ocio y la realización de actividades que despierten su interés, ilusión y motivación. Y por supuesto, procurar llevar siempre una correcta y saludable alimentación.

Foto de portada | Freepik

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