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¿Debería considerarse la leche artificial como un medicamento? (V)

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La lactancia materna es un derecho, pero no puede convertirse en una obligación. Convertir la leche artificial en un medicamento tendría ventajas, pues obligaría al sistema sanitario a responsabilizarse de las lactancia deseadas y fallidas, mejorando la forma de promoción y apoyo mediante la inclusión de especialistas sanitarios que ayudaran más las mujeres que desean lactar de forma voluntaria, pero podría suponer una presión indeseable sobre el derecho de las mujeres sobre sus propios cuerpos.

Sin embargo, la extensión de la lactancia artificial, la escasa formación de los sanitarios, la publicidad han conducido al fracaso de la promoción real del amamantamiento, con estrategias diseñadas desde la creación de modelos normalizados e información rigurosa.

¿Qué es la leche artificial?

Las leches artificiales se producen tomando como elemento base la leche de vaca. Debe ser profundamente tratada porque su composición natural no es adecuada para el bebé humano y tomarla directamente produciría desnutrición y problemas digestivos muy serios.

En España se comercializan bajo dos denominaciones generales, dejando aparte las formuladas para problemas de salud del bebé: la leche de inicio y la leche de continuación. Nuestra clasificación es común al territorio europeo y queda regulada por por el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica (ESPGAN) y por el Comité Científico para la Alimentación (CCA), de la Unión Europea.

Sin embargo, en Estados Unidos y otros países, solamente se usa un tipo de leche, ya que la Academia Americana de Pediatría recomienda que solamente exista un tipo de fórmula para todo el primer año de vida y esta es muy semejante a nuestra leche de inicio.

El que se use una leche llamada de continuación es algo que está en discusión, ya que es indudable que la leche de inicio es más adecuada por su composición a las necesidades nutricionales del bebé y usar esta segunda formulación es innecesario.

Esta leche, al llevar un proceso más sencillo y eliminar menos proteínas es más barata, pero está más alejada del modelo que debería ser la leche materna.

Lo más relevante sobre la leche de continuación es que esta si puede ser publicitada, cosa prohibida en la leche de inicio. Es decir, en la consulta médica no deberían nunca recomendar una marca concreta, ni regalar muestras, ni tener productos promocionales que puedan incitarnos a una u otra marca, ni anunciarse directamente.

Pero esto, con la leche de continuación es diferente, y la estrategia publicitaria de las marcas se basa en ellas, siendo la promoción indirecta de su producto de inicio un beneficio colateral unido a la promoción de la marca genérica.

Las modificaciones de la leche de vaca

La reducción de la cantidad de proteína es uno de los elementos indispensables que hacen de la leche artificial un alimento posible para los bebés, sin embargo, las leches comerciales de continuación tienen mayor carga de proteínas, lo que implica mayor carga renal y posibilidad de sobrepeso.

Las grasas de la leche de vaca se asimilan peor que las de la leche materna y no contienen grasas de cadena larga, y, aunque estos se añadan, las normas sobre la composición y orígen de las grasas, incluyendo las grasas trans, no es en modo alguno, la que podríamos considerar óptima. Combinar mejor el tipo de grasas podría encarecer el producto al dificultar su fabricación, pero incidiría en una nutrición mejor para los bebés que toman leche artificial.

La combinación de elementos minerales también se controla, pues el bebé necesita concentraciones lo más semejantes posibles a la leche humana.

No hay ningún estudio que demuestre, a largo plazo, los efectos reales de los diferentes añadidos a la leche artificial. Por considerarse un alimento, y no un medicamento, las exigencias de pruebas previas sobre efectos secundarios es mínima.

Con una medicina hay que demostrar mediante trabajos científicos, testándola y recogiendo los datos, que es adecuada y que sus efectos están controlados y son conocidos. Con la leche artificial esto no ha sido nunca realizado previo a su venta y es una de las cuestiones que sigo pensando que deberían solucionarse.

Hay inconvenientes en el uso de la leche artificial, demostrados y conocidos científicamente, pero excasamente interiorizados por la población en general.

¿Alimento o medicamento?

Hemos repasado hasta ahora la historia de la lactancia artificial, los beneficios sanitarios que podría tener su consideración como medicamento a nivel organizativo y también lo que es, en realidad, este producto.

Veremos en un siguiente tema la forma en la que se nos ofrece el producto y los controles reales sobre su calidad y distribución, pues resulta lamentable que sigan existiendo casos de contaminación en algo tan delicado y vital además de abordar los beneficios y perjuicios que supondría para las familias considerar la leche artificial un medicamento o mejorar los sistemas de control.

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