
Padres primerizos, bebé con tos y mocos: al pediatra. Padres con hijos mayores: intentan aliviar los síntomas, conscientes de la tendencia natural a la evolución espontánea del resfriado hasta su curación, probablemente tras esas primeras visitas al médico. Entonces, ¿Cuándo llevar al pediatra al niño acatarrado?
Los catarros que no se complican se curan solos y no necesitan tratamiento con medicinas. La vigilancia de los padres debe dirigirse a la detección de posibles complicaciones, producidas sobre todo por bacterias: otitis, sinusitis, conjuntivitis purulenta o neumonía.
Lo síntomas de alarma que deben consultarse con el pediatra son: la persistencia de fiebre más de tres días, el dolor de oídos, la dificultad para respirar, la persistencia de más de 10 días de mucosidad nasal espesa de color amarillo o verdoso, o el decaimiento.









