Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

Estas últimas semanas estoy teniendo una pequeña lucha en casa por que mi marido se acostumbre a llevar encima, encendido y con batería, el teléfono móvil. Hasta ahora, ninguno habíamos necesitado este aparato demasiado, ni éramos muy amigos de él.
Pero ha llegado el momento en el que el teléfono móvil se ha convertido en imprescindible, y ello es así porque en el colegio de nuestra hija (la mayor, la pequeña aún no necesita de “contactos”) nos pidieron nuestros teléfonos. Para avisar en caso de urgencia, entendiendo por “urgencia” hechos tan dispares como que se rompa un brazo o se haga pis encima.
Antes, por suerte yo estaba con ellas en todo momento y si se quedaban con los abuelos o los tíos no eran tantas horas, aunque también procurábamos estar localizables. Pero ahora hay cole casi todos los días, y son muchas horas sin saber nada de nuestra hija.
Evidentemente, hay más teléfonos de contacto, y en caso de necesitarlo seguro que lograban hablar con alguien de la familia. Pero los primeros son nuestros teléfonos móviles. Por ello, una se ha tenido que hacer íntima del celular y acostumbrarse a cargar la batería, tenerlo encendido y llevarlo encima siempre que estoy fuera de casa y la niña en el colegio.
Leer más