
Ya sabíamos del poder de las caricias a los bebés, pero no podíamos imaginar que dicha influencia, positiva, llegara hasta la edad adulta. Las caricias maternas durante la infancia pueden ayudar a los niños de hoy a “resistir” la tentación de consumir drogas y otras sustancias adictivas cuando sean mayores.
Así lo ha señalado un estudio realizado por la Universidad de Duke (Estados Unidos) y la Universidad de Adelaida (Australia), publicado en “The Journal of Neuroscience” (“Early-Life Experience Decreases Drug-Induced Reinstatement of Morphine CPP in Adulthood…”).
Según explica Staci Bilbo, neurocientífica y coautora del trabajo, en determinados experimentos han comprobado que tener mucho contacto físico con la madre aumenta la producción de una molécula del sistema inmune llamada Interleucina-10 (IL-10) que es capaz de modificar la respuesta del cerebro ante sustancias que crean adicción.



Muchos padres se siguen sintiendo médicos, creen que tienen el conocimiento suficiente para administrar a sus hijos ciertos medicamentos sin contar con la recomendación médica ni para el medicamento ni para las dosis. Es una conclusión clara tras la noticia de la retirada de los propios fabricantes de medicamentos infantiles de venta sin receta para la tos y la gripe.
Una muestra del daño que la irresponsabilidad de una madre puede causar al bebé es el caso de una mujer polaca que llegó completamente ebria al hospital a dar a luz a su séptimo hijo.
Según nos indica una investigadora, los bebés cuyas madres han consumido drogas durante el embarazo, presentan muchos más riesgos de sufrir un nacimiento prematuro y menor peso. Estas dos razones servirán para marcar una predisposición a sufrir determinados problemas de salud a lo largo de su vida.
El consumo de marihuana durante el embarazo perjudica seriamente al desarrollo y la salud del feto. Entre los posibles daños que pueden sufrir los recién nacidos que han estado expuestos a la marihuana cuando se encontraban en el útero materno, se encuentran las malformaciones, el retardo de crecimiento fetal intrauterino, la leucemia infantil, etc.