
No me resisto a seguir hablando las alabanzas de ofrecer a los niños aprendizaje significativo en la cocina.
Hoy os hablaré de temas que no hemos tratado en las entradas anteriores, especialmente sobre los placeres del gusto por la buena comida y todo lo que se puede descubrir de forma real sobre nutrición, técnicas culinarias y salud en la cocina.
Efectos a medio plazo de la educación en la cocina
Ayer mi hijo, que supongo que nuestros lectores habituales sabrán es algo mayor que los pequeños a los que nos referimos, hizo su primer risotto. Una sofritito de cebolleta, un poco de panceta sin salar, puntas de espárragos y pimiento rojo, arroz y buen caldo, rematado con un par de cucharadas de crema de leche, nos hicieron disfrutar de una experiencia gustativa excepcional.
Orgullosa de mi pequeño cocinero no puedo negaros que esté, es más, parece que, aunque duda entre la carrera familiar de actor y ser instructor de equitación, parece que va ganando puntos el Cordon Bleu y ha empezado a dedicar sus ahorros a poder pagarse ese curso y todo.









