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"La lactancia materna no debería ser una opción". Entrevista a la psicóloga Ruth Gimenez

"La lactancia materna no debería ser una opción". Entrevista a la psicóloga Ruth Gimenez
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Continuamos hoy entrevistando a Ruth Giménez, que es psicóloga, doula, educadora de masaje infantil y consultora internacional de lactancia (IBCLC. En esta ocasión vamos a hablar de las prácticas de crianza que favorecen la salud primal para poder ayudar a que los niños tenga las mejores bases posibles para su desarrollo normal.

¿Qué valor tiene la lactancia materna en esto?

Nadie se atrevería a negar hoy en día que es lo mejor para nuestros hijos, porque es el alimento que la naturaleza tiene preparada para nuestra especie, por lo tanto para un desarrollo óptimo del ser humano, debe alimentarse con lactancia materna. Es el patrón oro de la alimentación infantil.

Pero además todos sabemos también que la lactancia materna no es sólo alimento físico, es también nutrición emocional. La sensación de amor, calidez, seguridad, confianza, el contacto con la piel, el sonido del latir del corazón… Todo esto favorece también el desarrollo físico, mental y emocional del bebé.

¿El masaje infantil también puede aportar mucho a la relación con el bebé?

Todo lo que implique contacto piel con piel, como el masaje infantil. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y está repleta de terminaciones nerviosas, a través del sentido del tacto se recibe mucha información que va desarrollando su red neuronal. Además el masaje es un gran facilitador del vínculo, reúne todos sus beneficios en cuatro grandes grupos: interacción, relajación, estimulación y eliminación.

¿Puedes contarnos más de estos cuatro beneficios?

Sería muy amplio desarrollar aquí estos cuatro grupos de beneficios, pero voy a hablar un poquito del grupo de interacción que es donde se encuentra la promoción del vínculo.

Con el masaje se fomenta un momento íntimo y de calidad con el bebé, de atención individualizada y exclusiva para él, se desarrolla también una comunicación no verbal, con una especial atención a las señales del bebé.

Se fomenta un sentimiento de respeto, ya que pedimos permiso al bebé y estamos atentos en todo momento a si el bebé quiere continuar con el masaje o no. Además participan todos los sentidos y propicia un contacto temprano con ambos padres, esto facilita el establecimiento del vínculo con el padre también.

¿Y entender mejor al bebé aumenta la autoestima y confianza y mejora las conductas positivas en los padres?

Eso es. Y además reduce las hormonas del estrés, estimula la lactancia, hay un descenso en las probabilidades de padecer depresión posparto, y en caso de padecerla hay una mejoría, debido al aumento de la confianza en la capacidad de cuidar al bebé y a que, en el aspecto social, facilita el encuentro con otros padres y madres.

¿El portear al bebé es beneficioso?

El porteo es otra forma de llevar al bebé cerca del pecho, en contacto íntimo. Los primeros meses del bebé son delicados y llevarlos el mayor tiempo posible cerca del pecho, en condiciones parecidas a cómo estaba en el útero, le ayuda a adaptarse al mundo exterior.

El bebé recibe mucha estimulación a lo largo del día, y si esto ocurre estando encima de su madre, padre o figura de apego, se sentirá mucho más protegido frente al mundo y esto le proporciona mayor seguridad.

¿El colecho es una práctica muy recomendable?

Como todas las prácticas relacionadas con la crianza respetuosa y con apego, es polémica. Hace poco unos ingleses (Robert Carpenter y otros) publicaron un nuevo estudio desaconsejándolo de nuevo por aumentar el síndrome de muerte súbita del bebé.

Afortunadamente María Berrozpe y Gemma Herranz han ido desengranado punto por punto el estudio y se ha podido ver que habían obviado muchas variables muy importantes para valorar la fiabilidad del estudio y sus conclusiones. Podéis leer más sobre esto en El debate científico sobre la realidad del sueño infantil.

La conclusión es que el colecho, siguiendo las pautas del colecho seguro que recomienda la OMS y otras instituciones y profesionales, es muy saludable porque favorece el desarrollo físico, psicológico y emocional del bebé, favorece la lactancia materna que además es un factor protector contra el síndrome de muerte súbita, proporciona seguridad al bebé al tener cerca de su madre, permite que el bebé regule sus patrones de sueño con los de la madre y la madre además puede disfrutar de un sueño más reparador. Esto por nombrar algunos beneficios.

Además de favorecer el vínculo y el desarrollo del niño, ¿el no realizar estas puede perjudicar al niño?

Sí que tiene repercusiones, y no hacerlo saber a las familias es informar de forma inadecuada. Es responsabilidad de los profesionales dar una información veraz y basada en la evidencia científica sobre estas prácticas, y no basarse en la “opiniología”, que ocurre mucho.

O justificar el no hacerlo por no querer hacer sentir culpables a las madres que no lo hagan. Si un parto respetado, la lactancia materna o un contacto íntimo con el bebé en todo momento, favorece el vínculo y el desarrollo del niño, es lógico pensar que no hacerlo es privarle de todo eso, por tanto le podría perjudicar.

¿Hasta que punto crees que influye el favorecer un vínculo seguro en una verdadera mejora de la sociedad en su conjunto?

Realmente proteger la diada influye en una mejora social y de salud general, ¿Por qué este mensaje no ha calado todavía en todo el ámbito sanitario y en la sociedad en general? Son muchos años ya, incluso siglos, en los que se interviene en todos los procesos fisiológicos relacionados con la sexualidad de la mujer: embarazo, parto, lactancia… Además seguimos instaurados en una sociedad de patriarcado y desarraigarse de todo esto es francamente difícil, aunque estamos en el camino.

¿Nuestra cultura promueve el desapego?

Venimos de una cultura de “desapego” muy establecida, donde a nuestras madres, incluso abuelas se les convenció de que todo lo que venía de nuestro cuerpo, nuestra leche, nuestros instintos, eran malos. Tanto fue calando este mensaje que se fue trasmitiendo de generación en generación y realmente es algo que tenemos tan “en el disco duro”, que es un trabajo muy difícil y profundo cambiarlo.

Incluso madres que estamos concienciadas y trabajadas, en momentos de dificultades o vulnerabilidad dudamos de nuestras capacidades, además el entorno lo pone difícil.

¿Y los profesionales?

Los profesionales de la salud, como personas que son, cuentan también con este bagaje.

Puede que hayan sido criados de esta manera y han criado la mayoría también seguramente según estas creencias. Además son tantos años de intervencionismo que la lactancia materna o el parto fisiológico es algo que ni siquiera se estudia en las universidades.

¿La reacción al recibir la información actualizada puede ser hostil?

El que ahora se empiece a decir que estábamos equivocados y la evidencia científica lo demuestre, abre una herida en los que así lo han hecho, madres y padres, sean profesionales de la salud o no.

Muchos se niegan a reconocerlo y sienten la necesidad de defender lo que en su día hicieron, y la realidad es que lo hicieron pensando que era lo mejor para sus hijos, porque los profesionales así lo decían, y todos queremos lo mejor para nuestros hijos.

Los profesionales de la salud también sienten la necesidad de defender la forma en la que han trabajado hasta ahora y algunos no están dispuestos a cambiar. Esto implicaría que la madre tiene el control de su parto, de su lactancia etc., por lo tanto ellos lo pierden, y no están dispuestos a trabajar así.

¿Por eso es tan importante que los profesionales estén actualizados y bien formados?

Para poder informar correctamente a las madres, porque tienen una gran responsabilidad entre sus manos, que es la salud de los niños que son la sociedad del futuro y no pueden ni deben basar su trabajo en su opinión ni su experiencia personal.

Terminaremos mañana esta entrevista a la psicóloga Ruth Giménez, esperando que os haya ayudado a tener una visión más completa de lo que un bebé necesita cuando llega al mundo para desarrollar la mejor salud primal posible.

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