
Seguro que muchos habréis visto la película “Los padres de ella“, en la que Robert de Niro protagoniza el papel de un abuelo que intenta evitar que Ben Stiller (“Gay Lo Follen”), haga demasiado caso o incluso coja en brazos a su nieto, que pasa largas horas en la cuna, incluso cuando está despierto.
“No lo cojas, que lo estamos ferberizando“ es la frase que le dice, aludiendo a que están utilizando el método Ferber (muy similar al aquí llamado método Estivill), en que evitan darle mucho contacto para conseguir que el niño se haga independiente.
El caso es que, como hemos comentado en muchas otras ocasiones (hace pocos días, por ejemplo, con la entrevista de Carlos González), la mayor parte de la sociedad sigue convencida de que los bebés y los niños, para crecer y desarrollarse adecuadamente, deben acostumbrarse a vivir con poco contacto y con pocos brazos.
Curiosamente, al mismo tiempo que diversas voces repiten una y otra vez que “no les demos demasiados brazos” hay quien dice (a veces incluso son los mismos) que los masajes son muy beneficiosos para los bebés. Ante este “¿y en qué quedamos?”, os comento un estudio realizado con bebés prematuros que concluye que el contacto con los bebés es primordial para su crecimiento y desarrollo.




En varias ocasiones hemos hablado en Bebés y más los enormes beneficios que proporciona el masaje infantil, se activa la circulación sanguínea del bebé, permiten un refuerzo en el sistema inmunitario, fortalecen sus músculos, etc. Es difícil, pero también se dan algunos casos en los que al bebé no le gusta el masaje y se resiste a su práctica.
Cada día tienen más éxito los cursos destinados a aprender a realizar masajes al bebé, es un momento íntimo entre los padres y el bebé que va acompañado de música clásica, aceite especial para los masajes y el cariño de los padres.