
Históricamente el contacto precoz entre la madre y el recién nacido ha sido necesario para la supervivencia del bebé, sin embargo actualmente en el mundo occidental, debido a las rutinas hospitalarias, se suelen separar en los primeros momentos tras el parto.
Sin embargo, se debería luchar por lo contrario, ya que el contacto precoz entre madre y bebé reporta numerosos beneficios.
No nos hemos olvidado del padre. Para él también es fundamental recibir al bebé por primera vez. El padre también forma parte del contacto precoz, como apoyo y acompañamiento a la mujer, así como para facilitarle la toma de contacto piel con piel en el caso de que ella no se sienta con fuerzas o tenga la movilidad reducida. Si no es posible poner al bebé sobre la madre, será el padre el que pueda acoger en su seno al bebé si así lo desea.
Si las circunstancias del parto hacen necesaria la separación de la madre y el bebé (complicaciones, intervención quirúrgica, problemas de salud del neonato…) el contacto precoz no es posible, pero esa unión se debería iniciar cuanto antes para proporcionar todas las cualidades beneficiosas descritas y que no dependen de los factores bioquímicos vinculados al nacimiento.
Por supuesto, si el nacimiento se produce en un ambiente íntimo y respetuoso, el contacto inmediato entre bebé y madre se produce de un modo más intenso y los beneficios aumentan, por lo que siempre que sea posible se debería favorecer dicho ambiente. Un bebé (y una madre) estarán mucho más tranquilos, relajados y receptivos si el entorno y la compañía son favorables.
Por todos estos motivos que suponen grandes beneficios del contacto precoz entre madre y recién nacido se debería intentar siempre la no separación temprana del bebé.
Foto | Raphael Goetter en Flickr
En Bebés y más | Buenas prácticas en la primera hora de vida, Diez pasos hacia una feliz lactancia materna, La importancia del contacto precoz