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Hace pocos días cogimos mi mujer, los niños y yo un autobús. Aran, el pequeño, iba sentado en la mochilita, invento que suele provocar bastante curiosidad y aprobación en las personas mayores (al menos es lo que solemos encontrarnos).

Como estuvimos un rato esperando a que llegara el autobús, una mujer que estaba sentada en la parada se animó a hablar con nosotros. Nos habló de su hijo y su nuera, que son padres de una niña pequeña, nos explicó sus trabajos, cositas de sus vidas y un poco el “cómo lo hacen ellos”.

Por deferencia, y porque nos preguntaba, le respondimos que Miriam, mi mujer, cuida de los niños actualmente (bueno, Jon ya va al colegio) y que no trabaja, precisamente, para cuidar de ellos, estar con ellos y disfrutar de ellos ahora que son pequeños. Al explicarle esto la mujer sonrió y dijo: “Ah, pues si la mamá no trabaja es porque el papá gana mucho”.

Se me escapó la risa y un “ojalá” mental y le respondí: “No, si la mamá no trabaja es porque gastamos poco”. La buena mujer, que parecía creer que todos los padres y madres de hoy en día tienen un nivel de vida similar al de su hijo y su nuera debió de pensar en ese momento que “ah, claro, también puede ser”, probablemente recordando tiempos pasados, cuando los ahora abuelos y bisabuelos cuidaban de sus hijos con lo que había y con lo que se podía conseguir.

Ella explicó que su nuera es abogada, que además de su trabajo como abogada tiene otro trabajo por la tarde, creo recordar que de contable. Nos contó también que su hijo trabaja y hace horas extras para poder llegar a todo. También explicó que tienen una mujer que les limpia la casa pero que, eso sí, en cuanto pueden cogen el avión (3 o 4 veces al año) y viajan a lugares muy lejanos (no sé a qué lugares se refirió, pero entendí que dedicaban bastante dinero a ello).

El autobús llegó a nuestra parada en ese momento y no tuvimos tiempo (ni tampoco teníamos demasiada intención) de explicar cómo lo hacemos nosotros pero, básicamente y para que os hagáis una idea, viajamos cada 2-3 años a Eurodisney o Portaventura para que los niños disfruten y en cuanto volvemos del viaje empezamos a ahorrar para el siguiente, el verano lo pasamos en la playa, en casa de mi suegra, limpiamos la casa nosotros, comemos siempre en casa excepto algún día que vamos al McDonalds o similar, no compramos nada que no podamos pagar en el momento, para evitar aumentar los gastos mensuales fijos y, si hiciéramos la media del dinero que entra en casa, dividido entre ella y yo, no llegaríamos ni a ser mileuristas cada uno.

Dicho de otro modo, seguro que esa pareja, con una sola hija y con los sueldos que cobran, irán “ahogados” igual que nosotros, la diferencia es que nosotros y sobretodo mi mujer pasa muchísimas horas con los niños y está siempre disponible por si por ejemplo llaman del cole diciendo que Jon se ha puesto “malo”. No necesitamos huir a países lejanos y tampoco necesitamos hacer más vida social que la que hacemos, ya que o invitamos a los amigos a casa o nos invitan los amigos a su casa.

No quiero decir con esto que nosotros lo hagamos bien y ellos mal. Para nuestra familia creo que lo que hacemos es la mejor solución, quizás para esa familia sea mejor lo que vienen haciendo. Sin embargo una cosa está clara, cuando nosotros hablamos de tener un tercer hijo, nadie se lleva las manos a la cabeza. Cuando la nuera de esta mujer le dijo que querían tener otro hijo, la mujer les dijo que “no, porque yo ya no tengo edad de cuidar de un bebé”.

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