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Bebé durmiendo

Sucedió hace dos años y en Bebés y más os hablamos de ello. Una educadora de una guardería de Vigo fue acusada de sedar a varios niños que estaban a su cargo. Los padres se dieron cuenta a la hora de recogerlos, pues se encontraron con que varios estaban demasiado adormilados.

Aunque la cuidadora negó haberles dado nada, las pruebas indicaron que alguien les llegó a dar Trankimazin y ella, que justo en ese momento estaba tomando dichas pastillas, se convirtió en la principal sospechosa. Ahora, dos años después, ha sido condenada a seis años de cárcel.

Seis años, inhabilitación y multa económica

La sentencia es realmente menor, es decir, a pesar de ser de seis años, se desglosa en dos años por un delito de tráfico de drogas y un año por cada uno de los cuatro delitos de lesiones de los que se le acusa (cuatro niños sedados que tuvieron que acudir a urgencias).

Además de ello se le ha inhabilitado para el ejercicio de ocupaciones laborales con menores durante el tiempo total de la condena por cada uno de los delitos de lesiones (yo entiendo que son 6 años por niño, lo que hace un total de 24 años sin poder ejercer con menores).

Se suma a todo ello varias multas económicas que tendrá que abonar a los padres de los niños, además de tener que pagar las gastos del juicio.

Les dormía con Trankimazin

La única persona del entorno de los niños que tenía acceso al Trankimazin era ella, que estaba en tratamiento psiquiátrico desde el año 2006. En su casa encontraron tres cajas en las que faltaban 10 pastillas, apareciendo cinco de ellas partidas por la mitad.

Ella negó que hubiera dado las pastillas a los niños y explicó que las pastillas que faltaban se las había tomado ella. Sin embargo, en un primer momento, declaró que sólo se había tomado tres enteras y que las pastillas partidas se debían haber roto en el pastillero.

Según se vio en los análisis realizados a los niños (se analizaron muestras de cabello) los niños habían tomado la sustancia en al menos dos ocasiones y en espacios de tiempo diferenciados.

La suerte es que se pasó con la dosis

La idea de esta mujer era, probablemente, adormilar a los niños que más le molestaban. Un poco de Trankimazin al llegar y así los tendría tranquilos para el resto de la jornada. Sólo lo llegó a hacer dos veces porque se pasó tres pueblos con la dosis y los niños tuvieron que ir a urgencias dormidísimos.

A pesar del riesgo de darles demasiada cantidad, digo que fue una suerte porque, de haber acertado, podría haber estado días, semanas o meses sedando a los niños en la guardería sin que nadie se hubiera percatado de ello, es decir, niños menores de tres años tomando Trankimazin varios días a la semana.

Imaginad cómo serían los fines de semana en casa, cuando sus pequeños cuerpecitos les pidieran a gritos su dosis diaria de Trankimazin, sufriendo los efectos del síndrome de abstinencia por haberles creado una dependencia a la sustancia.

En fin, por suerte la cosa no llegó a eso, todo quedó en un gran susto y la ex-cuidadora pagará por haber hecho algo tan terrible como drogar a los niños.

Vía | El Mundo
Foto | Ella Novak, en Flickr
En Bebés y más | El uso malintencionado de los fármacos también es maltrato infantil, Las guarderías en la palestra, Una niña de 22 meses podría haber sufrido 30 mordiscos en la guardería

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