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contracciones

Hace pocos días comentábamos que a lo largo del embarazo se producen diferentes tipos de contracciones, con diferentes características y funciones. Hoy profundizaremos un poco más en el tema y hablaremos de algo que preocupa mucho a las embarazadas: cómo diferenciar las contracciones falsas de las contracciones de parto.

Según cómo sean las contracciones se puede valorar si el parto ha comenzado o no. La frecuencia, intensidad y duración de las contracciones son parámetros que ayudan a determinar que el momento ha llegado.

Cada mujer es especial a la hora de dar a luz. Algunas mujeres casi ni sienten las contracciones de parto, mientras que otras pueden estar varios días con contracciones antes de que se desencadene el parto. Lo que sí es cierto es que para que haya parto tiene que haber dilatación del cuello uterino (excluyendo la cesárea) y esto se produce gracias a las contracciones.

Las contracciones falsas son también llamadas contracciones de Braxton Hicks en honor al médico inglés que las describió por primera vez a finales del siglo XIX. Son contracciones del músculo uterino que ocurren de forma esporádica, aunque a medida que el embarazo avanza se van haciendo cada vez más frecuentes. Su principal diferencia con las contracciones de parto es que no causan dolor, aunque pueden causar molestias, especialmente hacia el final de embarazo.

Cómo diferenciar las falsas contracciones de las verdaderas

Hacia el final del embarazo, una o dos semanas antes de dar a luz, las contracciones de Braxton Hicks se vuelven más intensas, y pueden producirse de forma rítmica aunque no regular. Es decir, puede haber tres o cuatro contracciones con molestia e incluso a veces dolor a intervalos similares, pero intermitentes. No va aumentando su intensidad, ni su duración, ni su frecuencia.

Estas contracciones son las conocidas como contracciones preparto (o de los pródromos de parto). Son molestas, pero no son rítmicas ni regulares y su función es la de borrar y ablandar el cuello del útero previo a la dilatación. Si cambias de posición, descansas, andas o te das un baño relajante, las contracciones desaparecen o se alivian.

En cambio, las verdaderas contracciones de parto van aumentando en intensidad (entre 30 mmHg y 50 mmHg), se producen cada períodos regulares con una frecuencia de 3 a 5 contracciones cada 10 minutos. También va aumentando su duración. Cuando estás de parto, se dan al menos 2 ó 3 contracciones intensas de una duración aproximada de entre 40 y 60 segundos cada 10 minutos.

Otra señal que puede ayudar a identificar unas de otras es el lugar en el que se sienten las contracciones. Las falsas suelen sentirse en el bajo abdomen y en las ingles, mientras que las verdaderas comienzan en la espalda y se irradian hacia delante extendiéndose hacia la parte baja del abdomen.

Señales de que ha comenzado el parto

Las contracciones de parto, además de ser rítmicas, progresivas e intensas, por lo general van acompañadas de otras señales que indican que ha comenzado el parto. Son los síntomas de parto como la expulsión del tapón mucoso, la rotura de la bolsa amniótica y la dilatación del cuello uterino.

De todas formas, la expulsión del tapón mucoso no es una señal de parto inminente, pero sí significa que el cuello a comenzado a dilatarse. En algunos casos, el tapón es expulsado unos días antes de que empiecen las contracciones de parto mientras que en otros no se expulsa hasta el momento mismo del parto.

La rotura de bolsa, en cambio, sí es una señal inequívoca de que el parto se producirá en las próximas horas, sin embargo no todas las embarazadas rompen aguas en la misma fase del parto. Puede producirse antes de que empiecen las verdaderas contracciones de parto o no ocurrir hasta el momento del parto.

La dilatación del cuello uterino es, a diferencia de las dos anteriores, una señal que la embarazada no puede comprobar por sí misma. Para que empiece el parto, el cuello debe haber alcanzado los 3-4 centímetros de dilatación.

Recomendación

En ocasiones es difícil determinar cuándo las contracciones falsas que has tenido a lo largo del embarazo, especialmente las que se producen hacia el final del embarazo, pasan a ser verdaderas contracciones de parto. Lo importante es prestarles atención para aprender a identificar su duración, su intensidad y su frecuencia.

Es recomendable que a estas alturas vayas apuntando cómo son tus contracciones con la ayuda de un reloj y una libreta o de un contador de contracciones. Así te será más fácil a ti controlarlas y podrás informar mejor a tu médico.

Si detectas que estás teniendo contracciones de parto, o en caso de que sientas cólicos abdominales, aumento de presión en la pelvis, tengas pérdidas de sangre o líquido amniótico debes acudir al hospital.

Foto | davhor en Flickr
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