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Si estamos embarazadas y el médico no nos lo contraindica, no sólo podemos sino que es conveniente que hagamos ejercicio. Un embarazo no en una enfermedad invalidante y la actividad física es tan importante como la dieta adecuada y no tener estrés, y es una buena manera de prepararse para el momento del parto.

La principal recomendación es la moderación porque se ha relacionado el ejercicio intenso con el mayor riesgo de aborto. En este estado las orientaciones básicas para ejercitarse se basan en un trabajo aeróbico de bajo impacto, ejercicios de fuerza (o contra resistencia) de baja intensidad y actividades fluidas y suaves como el yoga o pilates.

Los puntos a tener en cuenta sugeridos por nuestros compañeros del blog de fitness Vitónica son:

  1. Lo primero es consultar al médico sobre todos los aspectos a considerar en el ejercicio basándose en nuestro caso particular.
  2. El control de la frecuencia cardíaca es importante para saber en todo momento la intensidad con la que trabajamos. Se recomienda no superar las 130 pulsaciones por minuto, es decir, un trabajo aeróbico muy suave que no sobrecargue el sistema cardiovascular, ya que el futuro bebé también participa y necesita del sistema cardiovascular de la madre.
  3. Si se realizan series de ejercicios, como puede ser en sesiones de fuerza, aumentar el tiempo de descanso entre serie y serie, así se evita que se vaya acumulando fatiga y nos aseguramos que el empezar una serie se está totalmente recuperado.
  4. No abusar o limitar mucho los ejercicios de fuerza si los datos de tensión arterial son elevados.
  5. Debido al peso extra en la zona baja de la espalda, hay que ser muy cuidadosos al seleccionar los ejercicios que afecten a esta zona. Lo ideal es probar varios y quedarnos con aquellos con los que nos sintamos más cómodos.
  6. La presencia de agua debe de ser constante en toda la sesión, pequeños sorbos de agua cada 10 minutos evitarán cualquier grado de deshidratación o necesidad hídrica.
  7. Ser conscientes de la respiración, inspirar por la nariz suavemente y espirar por la boca, no reteniendo el aire en los ejercicios contra resistencia, ya que esto hará aumentar la tensión arterial.
  8. Realizar los ejercicios de forma suave y fluida, hay que evitar movimientos bruscos o muy intensos.
  9. Respetar los descansos después de las comidas porque la sangre es necesaria para el proceso de digestión.
  10. No es tan importante la cantidad de entrenamiento, sino la calidad con el que se realice.

Y por supuesto no nos olvidemos después del parto seguir practicando el ejercicio adecuado a nuestra nueva situación tanto para recuperarnos del parto como para volver a estar en forma.

Aunque la verdad, yo me habría conformado con poder dormir suficiente, lo del deporte me parecía un lujo. Espero cumplir con estas normas en mi próximo embarazo.

Vía | Vitónica
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