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niños en clase

Una vez más el sistema educativo español sigue demostrando su fracaso. Acaban de hacerse públicos los resultados de dos encuestas internacionales, las pruebas PIRLS y TIMSS de 2011 de la Asociación Internacional de Evaluación Educativa.

Los problemas que ya quedaron patentes en el Estudio de la Unesco vienen, por tanto, de la Primaria y dejan a los estudiantes españoles en clara desventaja ante la media de la Unión Europea y del resto de los países desarrollados.

Nuestros alumnos de Primaria
tienen malos resultados: leen peor, tienen peores resultados en matemáticas y menores conocimientos en ciencias. Analicemos las razones.

Matemáticas, lectura y ciencias son áreas de conocimiento vivo

Es llamativo, en mi opinión, el problema con las matemáticas, y asombra, ya que es una de las áreas en las que más se trabaja y se han adelantado conocimientos que antes se incluían un poco más tarde. Los ejercicios repetitivos no sirven para entender, eso es algo básico. Recuerdo como los niños de la clase de mi hijo aprendían a responder los problemas, más que entender, lo hacían de forma automática.

La lectura es otra de las áreas en las que los resultados son malos. Con el machaque que hay desde Infantil y la exigencia real, en muchos casos, de que los niños entren en Primaria leyendo y estudiando en libros de texto, lo que se les obliga a leer obras literarias adaptadas y lo que copian los enunciados de los problemas, parece que no debería pasar.

Pero es que pasa precisamente por eso, por adelantar, por exigir resultados, por hacer de la lectura una obligación y un instrumento, no un placer. Lo que habría que conseguir es que los niños amaran leer. ¿Cuántos lo hacen y tienen tiempo para hacerlo?

Las Ciencias Naturales también tienen un mal resultado. Y considerando lo básicos que son los conocimientos que se exigen en Primaria extraña. Pero es que si estudias el cuerpo humano, los hábitats o los volcanes de memorieta para vomitar en el examen y obtener mejor nota si lo dices como lo pone el libro nos garantizamos que nada que de luego en la memoria a largo plazo, porque, en realidad, la razón para aprender no es el deseo o la curiosidad, sino una prueba escrita que luego, una vez superada, permite olvidar el conocimiento adquirido.

Otro puntos preocupantes del fracaso del sistema educativo español son la escasez de alumnos con resultados brillantes, que en España es de un 4% frente a la media del 10% de Europa y la mayor proporción, de un 6% frente a un 3%, de los alumnos especialmente rezagados. No podemos perder de vista los problemas que tienen los alumnos con dislexia en clase y el fracaso del 80% de los alumnos más dotados en el sistema, que no atiende a sus necesidades.

Las causas del fracaso de la Primaria

Las causas de estos problemas son, en mi opinión y la de muchos expertos, la excesiva memorización, la falta de incentivos a la creatividad y la libertad de los alumnos, el exceso de deberes, las altas ratios, el poco tiempo que los padres pueden dedicar a sus hijos por unos horarios de trabajo muy largos y, en general, una preocupación excesiva por las notas en los exámenes más que por el aprendizaje disfrutado y significativo.

Dicho esto, es evidente que mi opinión sobre la LOMCE es muy negativa. Las reválidas, como sucede hoy con pruebas como la Selectividad o los exámenes que se hacen a final del ciclo para evaluar resultados y posicionar a los colegios, absorverán las energías de los niños, machacando contenidos memorísticos más que habilidades.

Otra cuestión grave de la LOMCE es su insitencia en hablar de la mercantilización de la Educación, que se concibe como orientada a la productividad y las exigencias del mercado laboral, y no a la formación integral y el pensamiento crítico y la búsqueda de las propias respuestas y soluciones a los problemas.

Una buena Educación Primaria

¿Qué sería una buena Educación en Primaria? La que fomentara el placer por leer, cada uno a su ritmo. La que ofreciera una verdadera enseñanza personalizada, orientada a las áreas de interés del alumno y a sus necesidades reales. La que aprovechara las horas lectivas y no precisara dos o tres horas de trabajo adicional en casa. La que permitiera aprender sin memorizar libros de texto. La que consiguiera que los niños disfrutaran aprendiendo y lo hicieran, sobre todo, mediante la experimentación, la vida y el juego.

Aprender de los sistemas alternativos, analizando las ventajas con las que trabajan y escuchar a los grandes expertos que opinan que el sistema educativo es obsoleto y está acabado.

Un reto que no es imposible, pero que solo se podría lograr con mayor inversión en medios materiales y humanos, una preparación continua de los maestros, clases reducidas y un concepto el éxito educativo que no se midiera en exámenes memorísticos sino en el conocimiento diario. No más horas de clase, sino mejores clases. No más autoridad del maestro, sino más respeto por el saber y sus trabajadores.

Si eso no cambia el sistema educativo seguirá demostrando su fracaso, en los resultados medibles, pero sobre todo en su capacidad para preparar ciudadanos libres, críticos, creativos y emprendores.

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