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Después de una introducción sobre el papel que desempeñan las frutas en la alimentación infantil, entraremos en cada fruta en detalle comenzando por dos muy consumidas: la manzana y la pera.

La manzana y la pera son frutos de árboles de la misma familia, las rosáceas, y además de ser dos de las frutas que más se consumen, son las primeras que se suelen ofrecer al bebé cuando comienza la introducción de nuevos alimentos para complementar su alimentación, a partir de los seis meses.

La manzana

Por algo es llamada “la reina de las frutas”. Es una de las frutas más consumidas, está disponible durante todo el año, es bien tolerada por la mayoría de las personas y sus cualidades para la salud son innegables. Un conocido refrán inglés dice que “una manzana al día mantiene al médico alejado”.

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La manzana es una fruta muy completa. Aporta potasio, fósforo, fibra, calcio, sodio, magnesio, hidratos de carbono, hierro y vitaminas A, B, C y E.

Un 85% de su composición es agua, convirtiéndose en un alimento muy refrescante e hidratante. Además, por su contenido en azúcares naturales (fructosa, glucosa y sacarosa) es de fácil asimilación para el organismo.

Tiene propiedades antiinflamatorias del aparato digestivo y un gran poder diurético, incluso anticatarral e hipotensor. Es conocida su acción antioxidante, pues contribuye a reducir el efecto de los radicales libres en el organismo.

Una de las propiedades más destacadas es su acción como reguladora intestinal. Por su contenido en fibra es útil como laxante para tratar el estreñimiento si se consume cruda y con piel, mientras que pelada, rallada y cocida tiene efecto astringente. Por eso, está especialmente indicada para casos de diarrea.

La manzana contiene, además, pectina, una fibra soluble que funciona como absorbente de toxinas y mejora las funciones del sistema digestivo, ayudando a purificar el organismo.

Gracias a los flavonoides es beneficiosa para el corazón, y por su contenido en hidratos de carbono aporta energía.

Hay más de mil variedades de manzanas. Las más conocidas son golden delicious, red delicious, golden supreme, reineta, granny y royal gala. Su piel puede ser de diferentes colores: roja, verde, amarilla y bicolor.

La manzana, en todas sus variedades, puede ser ofrecida al bebé a partir de los seis meses. Pero por su sabor dulce y su jugo, la más recomendable como primer alimento es la manzana roja.

Al momento de comprarlas hay que elegir las de colorido más brillante y evitar las descoloridas y las que tengan partes blandas. En cuanto a la conservación, se recomienda mantenerlas en el refrigerador dentro de una bolsa de plástico para que se conserven mejor.

Hay que limpiar bien la manzana antes de consumirla y prepararla en el momento de consumirla para evitar la oxidación. Si no se consume la manzana entera, se puede guardar el resto para otro momento sumergiéndolo en una parte de zumo de limón por tres partes de agua.

La pera

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No es tan reconocida como la manzana, pero la pera también es un fruta muy completa y beneficiosa para la salud. Tiene un alto contenido de potasio, que actúa con el calcio en la formación ósea del niño, un bajo contenido en hidratos de carbono y sodio y tiene propiedades astringentes y antiinflamatorias por lo que su consumo (bien maduras) está indicado para los trastornos digestivos como la diarrea.

Es baja en calorías y rica en fibras. Es también diurética por lo que se recomienda para aumentar la micción y en casos de infección urinaria, así también como de edemas y retención de líquidos.

Es además fuente de vitamina C, ácido fólico y betacaroteno, siendo un alimento ideal para la vista, la piel y las defensas.

Es muy rica en aminoácidos y ácidos grasos poliinsaturados, esenciales para la formación de los tejidos en crecimiento del niño.

Hay muchas variedades de peras. Dependiendo de la variedad y de la época de recolección, la pera tendrá una determina forma, color y sabor. Las más conocidas son la William’s, la limonera, blanquilla, conferencia y Roma.

Como primer alimento, la pera madura (si al apretarla con el dedo cede levemente) será la mejor aceptada por el bebé. Las variedades más adecuadas para comenzar son la de sabor más dulce y poco ácido como por ejemplo, la William’s.

Cómo preparar la manzana y la pera

La forma más sencilla de prepararlas es en puré, triturándolas más o menos fina según la preferencia del bebé. Al principio se le ofrecerá un puré bien fino para luego ir dejando trocitos más gordos, e incluso ofrecerle las frutas cortadas en gajos para que el bebé la vaya deshaciendo.

Se pueden consumir como postre o merienda tanto crudas como asadas, en compota, en zumo, en gelatina o mermelada, aunque todas las formas en las que se añada azúcar es preferible esperar para ofrecerlas al bebé.

También se pueden utilizar para acompañar alimentos salados. Ambas frutas combinan muy bien con la carne de cerdo o de pollo y también con algunas hortalizas como la zanahoria o la remolacha.

Al principio hay que ofrecerlas por separado, una a una durante dos o tres días. Una vez que se ha comprobado que son bien toleradas por separado se pueden mezclar entre ellas o con otras frutas.

Fotos | dimnikolov, corypina, S Baker en Flickr

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