La leche de continuación no es realmente necesaria para los bebés de seis o más meses

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Tras varios días hablando de proteínas, de leches, de derivados y de primeros yogures quedaba pendiente tratar el tema de las leches de continuación, pues no son realmente necesarias si tenemos en cuenta que aportan más proteínas que la leche materna y más que la leche de inicio.

La leche materna es el mejor alimento para los bebés y niños y se recomienda hasta los dos años o más. Para los casos en que los bebés no sean alimentados con leche materna lo ideal es que sean alimentados con un preparado lo más adaptado posible a las necesidades de los bebés.

A día de hoy estos preparados son las leches artificiales, entre las que podemos distinguir la leche de inicio, que se conoce como “tipo 1” y la leche de continuación o “tipo 2”.

Entre la leche tipo 1 y la leche tipo 2 (de inicio o de continuación) la primera es la que está más adaptada ya que tiene una cantidad de proteínas menor.

Cuántas proteínas tienen las leches

La leche materna aporta a los bebés unos 0,9 g de proteínas por cada 100 ml.

La leche de vaca, que sería la alternativa a la leche materna tiene una cantidad excesiva de proteínas: 3,3 g por cada 100 ml. Como esta cantidad es imposible de asimilar por los bebés las leches se adaptan mediante complicados procesos que disminuyen la concentración de proteínas.

Según el REAL DECRETO 867/2008, que regula los preparados para lactantes y los preparados de continuación en España, una fórmula de inicio adecuada para lactantes debe tener entre 1,2 y 1,4 g de proteínas por cada 100 ml.

Esta cantidad es superior a la concentración de la leche materna porque al ser proteínas de menor valor biológico tiene que haber un poco más.

El mismo documento, cuando especifica los valores proteicos que deben tener las leches de continuación, establece los márgenes entre 1,2 y 2,4 g de proteínas por cada 100 ml (suelen rondar los 1,5-2,1 g).

Por qué existen las leches de continuación

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Antiguamente sólo existía un tipo de leche de fórmula que los niños tomaban el tiempo que hiciera falta. El Código Internacional de Sucedáneos de la Leche Materna prohíbe a las marcas hacer publicidad de la leche artificial para que las mamás y futuras mamás no reciban mensajes confusos y para que amamanten a sus bebés hasta al menos los seis meses de edad.

Por esta razón las marcas decidieron crear una leche que los bebés pudieran tomar a partir de los seis meses y que muchos países, entre ellos España, permiten publicitar, las leches de continuación.

Estas leches tienen una concentración mayor de proteínas que sería perjudicial para los recién nacidos y bebés de pocos meses, pero que sí es asimilable por los bebés de seis meses, que tienen una función renal más madura.

Por ejemplo, Cow & Gate, un importante fabricante de leche artificial de Reino Unido, dice en su página web y en la publicidad de sus productos que la leche de continuación es para ser utilizada a partir de los seis meses como parte de una dieta mixta y nunca como sustituto de la leche materna antes de los seis meses (“Follow-on milk is only for babies over 6 months, as part of a mixed diet and should not be used as a breastmilk substitute before 6 months”).

¿Los bebés necesitan más proteínas?

A medida que los bebés crecen necesitan más proteínas, aunque la realidad es que necesitan muy pocas proteínas más. Como cada vez crecen a menor velocidad necesitan menos proteínas por kilogramo de peso.

Ese ligero aumento en los requerimientos se subsana con la alimentación complementaria (de hecho no hay que pensar en cómo aportar más proteínas a los bebés, ya que lo difícil no es que tomen lo que necesitan, sino que no tomen proteínas de más).

No es necesario, por lo tanto, aumentar la cantidad de proteínas en la leche (la leche materna tiene, como digo, 0,9 g de proteínas por cada 100 ml y los niños amamantados no necesitan cambiar de leche a los seis meses).

Enriquecidas con proteínas

Al aparecer a la venta, hubo marcas que se atrevieron a utilizar un eslogan similar a: “Enriquecida con proteínas para las necesidades en aumento de su bebé”.

El eslogan es, evidentemente, una manipulación de la realidad. Es cierto que tienen más proteínas, pero no como enriquecimiento porque los bebés requieran ese aumento en la leche, sino como consecuencia de un proceso de adaptación menor de la leche. Tuvieron que retirar dicho eslogan, claro.

Ventajas de la leche de continuación para las multinacionales

Las marcas de leche artificial obtienen dos beneficios claros con la fabricación de leches de continuación.

El primero de ellos es la posibilidad de hacer publicidad de su producto. Al anunciar la leche tipo 2, anuncian indirectamente la tipo 1, dado que fabrican los botes exactamente iguales (excepto por el número 1 y 2).

El segundo es que el proceso de fabricación es más económico. Como los bebés de seis meses son capaces de asimilar una cantidad mayor de proteínas el procesado de la leche es menor y por lo tanto los costes de fabricación son también menores.

Ventajas de la leche de continuación para los usuarios

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La única ventaja es económica. La ESPGHAN ha declarado que las leches de continuación son útiles para familias con pocos recursos. La leche de inicio no es precisamente económica y doce meses dando leche tipo 1 puede resultar mucho dinero para según qué familias.

Muchos padres, ante tal gasto, caen en la tentación de dar leche de vaca antes de tiempo y, para estas familias, la leche de continuación es un buen recurso, pues está más adaptada que la leche de vaca y es algo (no mucho) más económica que la leche de inicio.

Desventajas de la leche de continuación para los usuarios

La desventaja es que tiene más proteínas que la leche de inicio. A los seis meses los bebés empiezan a comer carne, verdura, frutas y cereales, que también tienen proteínas y, pese a que pueden asimilar una cantidad mayor de proteínas, es fácil que lleguen a tomar de más.

Entre los seis y los doce meses un bebé necesita unos 20 g de proteínas diarios y se estima que están tomando, en la actualidad, cerca de 30 gramos.

El hecho de que la leche de continuación tenga más proteínas que la leche de inicio ayuda a este exceso de proteínas diarias en la dieta del bebé.

La OMS, de hecho, ya declaró hace tiempo que son leches innecesarias (excepto por el matiz económico).

Conclusión

Un bebé que tome leche artificial puede empezar a tomar leche de continuación a los seis meses, aunque lo recomendable es que siga tomando la leche de inicio hasta al menos los 12 meses.

En caso de que los padres no puedan costearse la leche de inicio, pueden pasar a la leche de continuación y procurar no ofrecer un exceso de proteínas con el resto de alimentación (bueno, de hecho todos los padres debemos intentar esto).

Más información | ESPGHAN (en inglés), AAP (en inglés), IBFAN (en inglés)
Fotos | Flickr (Xenophod), Flickr (abbybatchelder), Flickr (sectionz)
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